El Camino inverso / Il Cammino Inverso Jornada 0 / Giornata 0: Venecia / Venezia -Saint Jean Pied de Port

[ESPAÑOL]

El gran periplo

El día empezó en realidad la noche anterior porque nuestro primer vuelo salía a las 6:00 y eso nos obligaba a utilizar el ingenio para no pagarle más de cien euros al taxista (opción de transporte más barata a esas horas). Así que nos fuimos en el último tren de Padua a Mestre (tres euros y algo por barba) y desde la estación de Mestre en taxi hasta el aeropuerto (para el autobús habríamos tenido que esperar más de cuatro horas). Nos costó más o menos lo que nos habría costado en Madrid, no muy acorde con el espíritu compostelano, pero qué se le va a hacer. En el fondo, estábamos muy orgullosos de nuestra ocurrencia, que por desgracia implicaba algo no tan genial: pasar la noche en el aeropuerto… 🤷🏻‍♂️

Sillas incómodas, ruidos constantes, un encargado de la limpieza que ¡les limpiaba el polvo a las paredes todo lo altas que eran! subido a una especie de púlpito-grúa infernal, que se elevaba sobre las cabezas de los desafortunados viajeros mientras emitía un pitido de alarma para advertir de un peligro inexistente, despertando de ese modo sin piedad a todo el que había logrado guiñar un ojo.

Esta noche hemos dormido bajo este cielo estrellado (es un decir). Questa notte abbiamo dormito sotto questo cielo stellato (si fa per dire).

A eso de las cuatro y pico se abre la facturación de nuestro vuelo. Habíamos decidido embalar nuestras mochilas con película de plástico transparente, por aquello de preservar la integridad de un equipaje lleno de cremalleras, cintas, bolsillos, hebillas y demás familia. Dudábamos. El servicio de la empresa que lo hace empieza a la 5:00. Nuestra facturación cerraba a las 5:20. Demasiado arriesgado… habría sido el colmo perder el avión habiendo llegado con seis horas de antelación 🤦🏻‍♂️. Al final, sacamos los rollos del adhesivo para envolver bocatas de toda la vida (sí, era el plan B) y nos liamos con aquello como si no hubiera un mañana. ¡Niquelás! Oye, que nos entraban unas ganas locas de gritarle a la gente: ¿Ha visto usted qué maña nos hemos dado? Estábamos lo que se dice on fire.

Pero nuestro estupor fue enorme cuando, al entregar los bultos, la azafata nos pasa dos sacos de plástico enormes para que metiéramos las mochilas 🥴 y unas pequeñas bridas de plástico para que los cerráramos. Señora, para ese viaje no necesitábamos alforjas, que dirían en mi pueblo.

Durante el vuelo dormimos a ratos, claro, y a pesar de los dos grados de temperatura (a ojo de buen cubero), que nos hicieron desear con fervor el café que vino después (y gratis, señoras y señores, que Air France es de las de antes). Siempre ha habido categorías…

París, ciudad de contrastes. O al menos su aeropuerto Charles De Gaulle. Mientras te congelas el cuerpo, te abrasas la boca. De lo primero la culpa es a medias de la temperatura ambiental y a medias del aire acondicionado (¡qué cruz!). De lo segundo, la saña con la que calientan el café au lait 💃🏻. En realidad, llamado cappuccino. Nada más lejos de la realidad. En su defensa tienen que a lo mejor, cuando pedimos el café, nos vieron que en la cara que teníamos cuatro horas de espera por delante hasta el segundo vuelo. Y, claro, habrán pensado: vamos a darles a los chicos algo que hacer, que si no se van a aburrir: esperar que se enfríe. ¡Como si no tuviéramos ya que recuperar el sueño atrasado!

Por cierto, una pregunta retórica: ¿por qué en París hay máquinas expendedoras de bebidas y sofás que permiten tumbarse y echar un sueñecito y en Venecia no? En fin, las metrópolis que tienen siempre su hecho diferencial…

¡Niquelás! / Cesellati!

Bueno, pues después del café au lait y el pain au chocolat, la espera se alargó más de las cuatro horas previstas. Al final despegamos hora y media después del horario establecido. Otro vuelo que incluía tratamiento de rejuvenecimiento por medio de crioterapia y una galleta de mantequilla que mejor no se entere tu dietista. Lo bueno como siempre, el cielo con que se despidió París.

Pero tampoco estuvo mal el panorama con el que nos recibió Biarritz. Me refiero al aéreo, porque en tierra (aparte el estado incólume con que aparecieron en la cinta de equipajes nuestras mochilas, con su envoltorio de bocadillos gigantes) el panorama no era muy tranquilizador: suspensión del servicio de autobuses desde las diez de la mañana por disturbios de no sé qué colectivo y alrededores de la estación de tren de Bayona tomada por decenas y decenas de policías antidisturbios. Muy risueños y tranquilos, la verdad, pero algo impresionaban. Al final, en lugar de tomar otro taxi, decidimos salvar los siete kilómetros de distancia entre el aeropuerto y la estación… ¿cómo iba a ser? ¡Andando! Buen calentamiento para mañana. Y por primera vez con todo el peso de las mochilas reales.

El resto de la jornada dio para poco más. Llegar a Saint Jean, instalarse en el albergue, ducharse, dar un paseo por el pueblo, pensar en qué hacer mañana. El recepcionista en cuanto nos vio las credenciales italianas saltó al italiano. Itancés o Franciliano se debería llamar. Buena voluntad no le faltaba, pero nos dimos cuenta de que, aunque le entendimos los consejos (que Santiago no es el objetivo, que tenemos que medir las fuerzas, que bebamos mucha agua…), a veces nos parecía que las respuestas que nos daba no se correspondían exactamente con las preguntas previas…

Entre tanto ajetreo, a veces se me olvidan los motivos originales del Camino. Menos mal que siempre hay algo del pasado que te lo recuerda. En este caso, el Prólogo de Travesía.

El Prólogo de Travesía

En el Prólogo de Travesía quise a contar las motivaciones del viaje, todo aquello que me empujaba a planearlo, a pensar en él, a estar seguro de que alguna vez de ser un proyecto para convertirse en una realidad. Creo que en lo fundamental, no han cambiado nada. Hoy volvería a escribir lo mismo.

Prólogo

Hoy me he echado al Camino
huyendo de las letras y los libros,
del trabajo diario
sin otra recompensa que el dinero, 
de la cadencia lenta de las horas,
que solo te sorprenden
por el lado más gris de la sorpresa,
del triunfo incuestionable de lo vacuo,
vociferado en plazas y megáfonos,
del lejano perfil de la justicia,
cada vez más distante y más desierta...
Espero que el Camino me regale
la quietud de las piedras y los bosques
para escuchar las voces que reprimo
por elevar el tono de las quejas.
Espero que el Camino me consienta
rectificar la vieja trayectoria, 
que parece insalvable e irreversible
como el rastro letal de la genética.
Espero quizás tanto, demasiado 
y a veces me pregunto 
si llegaré a nacer con otros ojos,
a vivir otra vida en esta vida,
a respirar tal vez el mismo oxígeno
disponiendo mejor de las moléculas,
aprovechando el aire de otro modo,
liberando los pasos 
de todo lo que impide su progreso,
o si después de conocer la Gloria 
volveré a trabajar de nuevo por dinero
a buscar el triunfo como todos,
el éxito que muere con la espuma
sin dejar ese poso permanente
fértil como la orilla de los ríos
que me he puesto a buscar en el Camino.
Prólogo de Travesía
(las imágenes no provienen del Camino, sino que son imágenes anteriores tomadas en Ciudad Real)

Índice de entradas

[ITALIANO]

Il grande itinerario

La giornata è iniziata in realtà la notte prima perché il nostro volo aveva la partenza alle 6:00 e questo ci costringeva a usare l’immaginazione per non pagare più di 100 euro al tassista (opzione più economica a quell’ora). Così siamo partiti per Mestre con l’ultimo treno da Padova e dalla stazione di Mestre abbiamo preso un taxi (per la corriera avremmo dovuto aspettare fino alle 4:00). Ci è costato più o meno quello che sarebbe costato a Madrid, non molto in sintonia con lo spirito compostellano, ma non c’era di meglio. In fondo, eravamo molto fieri dell’idea, che purtroppo implicava qualcosa di non così tanto geniale: trascorrere la notte in aeroporto… 🤷🏻‍♂️

Sedie scomode, rumori costanti, una persona incaricata delle pulizie che spolverava i muri dall’alto in basso salendo su una specie di pulpito-gru infernale, che alzava sulle teste dei poveri viaggiatori, mentre emetteva un fischio di allarme davanti a un pericolo inesistente, svegliando in questo modo senza piedad tutti quelli che erano riusciti a chiudere un occhio.

Sulle quattro e qualcosa si è aperto il nostro check-in. Avevamo deciso di incelofanare i nostri zaini, allo scopo di preservare l’integrità di un bagaglio pieno di cerniere, cinghie, tasche, fibbie, e roba del genere… Non eravamo sicurissimi. Il servizio si offriva dalle 5:00 in più. Il nostro check-in chiudeva alle 5:20. Troppo rischioso… Sarebbe stato troppo perdere l’aereo dopo essere arrivati sei ore n anticipo! 🤦🏻‍♂️. Alla fine, abbiamo tirato fuori la pellicola che si usa per mettere via il cibo (sí, era il piano B) e ci siamo buttati nel nostro compito come se non ci fosse stato un domani. ¡Cesellati! Addirittura, ci veniva una voglia pazza di gridare alla gente: Ha visto quanto bravi siamo stati? Eravamo proprio on fire.

Ma il nostro stupore è stato enorme quando dopo che abbiamo consegnato i due colli, l’hostess ci passa due sacchi di plastica enormi e ci chiede di introdurre gli zaini 🥴 con delle piccole fasciette per chiuderli. Quindi, signora, potevamo risparmiarci il lavoro.

Durante il volo dormiamo un po’, malgrado i due gradi centigradi, che ci hanno fatto desiderare alla grande il caffè che arrivò dopo (e gratis, signore e signori, poiché Air France è un’aerolinea tradizionale).

Parigi, città di contrasti. Almeno il suo aeroporto Charles De Gaulle. Mentre ti congelano il corpo, ti ustionano la bocca. La prima cosa è colpa a metà della temperatura ambiente e a metà del condizionatore. La seconda, la cattiveria con cui riscaldano il café au lait 💃🏻. In realtà, chiamato cappuccino. Niente a che vedere. A loro favore hanno che forse, quando abbiamo ordinato il caffé, hanno capito che avevamo quattro ore di attesa fino al secondo volo. E, ovvio, avranno pensato: adesso gli diamo qualcosa da fare, se no si annoiano: aspettare finché non si raffredda. ¡Ma avevamo già da recuperare il sonno perso!

Sous le ciel de Paris s’envole une chanson…

A proposito, una domanda retorica: perché a Parigi ci sono i distributori automatici e divani dove ti puoi sdraiare e a Venezia no? Insomma, le metropoli hanno sempre qualcosa che le rende diverse…

Comunque, dopo il café au lait e il pain au chocolat, l’attesa si è allungata più delle 4 ore previste. Alla fine siamo decollati con più di un’ora e mezzo di ritardo, altro volo che includeva opzione gratuita di ringiovanimento per mezzo della crioterapia, e un biscotto di burro che meglio non lo sappia il tuo dietologo. La cosa positiva, come sempre, il cielo con cui Parigi ci saluta.

7 km. aeropuerto de Biarritz – estación de Bayona 7 Km aeroporto di Biarritz – stazione di Bayonne

Ma neanche brutto per niente il panorama con cui ci ha ricevuti Biarritz. Mi riferisco a quello aereo, perché a terra (a parte l’incolumità con cui sono apparsi i nostri bagagli con quell’apparenza di panini giganti) il panorama non era molto rassicurante: cancellazione del servizio di autobus dalle dieci del mattino per via di non so quale associazione, e dintorni della stazione dei treni di Bayonne presa d’assalto dagli antisommossa. Molto sorridenti e tranquilli, veramente, ma sempre un po’ inquietanti. Alla fine, invece di prendere un altro taxi, abbiamo deciso di… indovinate? A piedi! Buon riscaldamento per domani. E per la prima volta con il peso reale degli zaini.

Per il resto della giornata: arrivo a Saint Jean, check in in ostello, doccia, passeggiata per il paese, programma di domani. Il tipo della reception, non appena ha visto le credenziali italiane, è passato al italiano. Itancese o franceliano bisognerebbe chiamarlo. Buona volontà non gli mancava, ma ci siamo resi conto che, anche se capivamo i suoi consigli (che Santiago non è l’obiettivo, che dobbiamo misurare le forze, bere molta acqua…), a volte ci è sembrato che le sue risposte non fossero collegate alle domande.

Estación / Stazione. Saint Jean Pied de Port .

La Prefazione di Travesía

Nella Prefazione di Travesía ho voluto raccontare le motivazioni del viaggio, tutto quello che mi spingeva a pianificarlo, a pensarci ogni tanto, ad essere sicuro che prima o poi sarebbe diventato una realtà. Penso che in linea di massima non sia cambiato niente. Oggi scriverei lo stesso.

Tra una cosa e l’altra, a volte dimentico quali siano i motivi reali del Camino. Meno male che c’è sempre qualcosa del passato che te lo fa venire in mente. In questo caso, la Prefazione di Travesía.

Prefazione

Mi son messo in Cammino
fuggendo dalle lettere e dai libri,
dal solito lavoro
senz’altra ricompensa che il denaro
dalla cadenza lenta delle ore,
che solo ti sorprendono
con il lato peggior della sorpresa,
dal trionfo indiscutibile del vuoto, 
gridato nelle piazze e coi megafoni,
dalla giustizia e la sua vaga sagoma,
che è sempre più distante e più deserta...
Spero che il Cammino mi regali
la calma delle pietre e dei boschi,
e di ascoltar le voci che reprimo
per poter elevare il tono dei lamenti.
Spero che il Cammino mi permetta 
di correggere la vecchia traiettoria, 
che insalvabile sembra e irreversibile 
come traccia letal della genetica.
Spero forse tanto, forse troppo 
e a volte mi domando
se mai rinascerò con occhi differenti, 
se avrò un’altra vita in questa vita, 
se poi respirerò lo stesso ossigeno 
usando al meglio tutte le molecole, 
e sfruttando diversamente l’aria, 
liberando i miei passi
da tutto quello che ostacola il procedere, 
o se dopo di aver visto la Gloria
tornerò a lavorar per soldi nuovamente 
a cercare il trionfo come tutti,
il successo che muore con la schiuma 
senza lasciar quei fondi permanenti 
come le sponde fertili dei fiumi
che ho iniziato a cercare sul Cammino.
Prefazione di Travesía
(Le immagini non provengono dal Cammino, ma sono delle fotografie precedenti scattate a Ciudad Real.

Indice del blog

7 comentarios en “El Camino inverso / Il Cammino Inverso Jornada 0 / Giornata 0: Venecia / Venezia -Saint Jean Pied de Port

  1. No te olvides de q ya estás en la llegada 😃. A tu duda: “si llegaré a nacer con otros ojos, a vivir otra vida en esta vida, a respirar tal vez el mismo oxígeno…”, seguramente tus ojos serán los mismos pero no tu mirada, la vida (única) seguirá transcurriendo pero tu modo de entenderla ya no será el igual, la disfrutarás de otro modo. Y que aunque el oxígeno permanezca inalterado, el ritmo de tu respiración será diferente.
    Pero aunque nada, poco o mucho cambie, no te olvides de q has empezado por el final. Lo que eres ahora es ya pare de lo que serás al “partir”’.
    ¡Buen comienzo de regreso!

    Le gusta a 2 personas

  2. Pero nuestro estupor fue enorme cuando, al entregar los bultos, la azafata nos pasa dos sacos de plástico enormes para que metiéramos las mochilas 🥴 y unas pequeñas bridas de plástico para que los cerráramos. Señora, para ese viaje no necesitábamos alforjas, que dirían en mi pueblo.
    🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣

    Le gusta a 1 persona

  3. Quanti bei traguardi dal primo giorno ! Primo tra tutti: adesso sapete di avere un vero talento da impacchettatori🤣 Meraviglia il cielo di Parigi con EP in sottofondo…. 🎶🎶🎶 Un abbraccio

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s