El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 1 / Giornata 1: Saint Jean Pied de Port – Roncesvalles

Km 24,6 – km totales 24,6 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa. Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la jornada (falta aproximadamente 1,5 km en los que mi dispositivo se quedó bloqueado). Riassunto della giornata (mancano circa 1,5 km in cui il mio dispositivo è rimasto bloccato).
Video de la jornada realizado por el escudero / Vídeo della giornata realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Empezar a lo grande

Después de una jornada previa bastante ajetreada, llegamos algo desorientados al primero de nuestros albergues en Saint Jean Pied de Port. No sabíamos muy bien cómo funcionaban las cosas y las explicaciones del hospitalero no fueron del todo satisfactorias (ni comprensibles). A la mañana siguiente fuimos los últimos en dejar nuestra habitación, en la que había cinco literas (diez camas en total) y pocos lujos. Desayunamos en el mismo albergue y nos dispusimos a iniciar, ahora sí que sí, nuestra primera etapa del camino. Yo me sentía de algún modo legitimado a comenzar, como si el primer sello estampado en la credencial me ascendiera de rango y me hubiera dado una autorización a emprender la aventura. No pude evitar sentirme identificado con Ingenioso Hidalgo:

La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.

Dicha identificación convertía automáticamente a Andrea, mi compañero de viaje, en el escudero. No sé si el papel es muy de su agrado, pero no me voy a molestar en preguntárselo. 😜 .

Indicaciones antes de empezar. Indicazione prima di cominciare.

En esta primera etapa de iniciación, uno se siente como si lo tiraran a la piscina sin flotador para que aprenda a nadar. A la fuerza ahorcan. Los 16 grados de la mañana invitaban a caminar y el buen tiempo permitía hacerlo por el itinerario superior, que queda cerrado en invierno y en caso de poca visibilidad.

Al principio el paisaje es amable, verdísimo y está salpicado por colinas que recuerdan a la repostería más casera. Una mousse de chocolate verde con la superficie ondulada. Las ovejas saludan a los peregrinos y las nubes se quedan atrapadas entre los valles. Se ve algún peregrino sin compañía, pero abundan las parejas y los grupos pequeños. También algunos numerosos, como el de una parroquia de París, cuyos jovencísimos miembros se arrancan de vez en cuando a cantar lo que parecen canciones de misa, que a mí me recordaban a María Ostiz y su cigarra 🤷🏻‍♂️.

Panorama del paisaje al principio de la etapa. Panorama del paesaggio di inizio tappa.

No saben los parroquianos que a mí me gusta el silencio, sobre todo en la naturaleza, y no digamos al escudero. Pero, por supuesto, no se nos ocurre enmendarle la plana a nadie. Que canten y sean felices, solo faltaría. Más interesante resulta otra circunstancia que nos asombra de los mismos jóvenes: cada cierto tramo, llega una furgoneta cargada de comestibles y bebidas para hacerles disfrutar de una pausa. A eso en mi pueblo se le llama hacer trampa, ¿no? Será que en mi pueblo somos muy nuestros.

Andrea, el escudero. El fotógrafo fotografiado. Andrea, lo scudiero. Il fotografo fotografato.

Más adelante el paisaje se va haciendo menos acogedor porque los árboles van desapareciendo y el caminante se encuentra a merced del sol, aunque a veces el fortísimo viento permite mitigar la sensación de calor. También tiene su encanto dejarse azotar por el vendaval, que te lleva a su merced y te somete a una sordera casi tan constante como la subida. Las ovejas cambian de raza adaptándose al paisaje. Después de un refrigerio ambulante a alta cuota y la única sombra débil de la furgoneta del vendedor (plátanos a un euro la unidad), las cumbres que van llegando te despistan porque siempre te crees que es el famoso collado Lepoeder (punto más alto de la etapa). Pasamos por la fuente de Roland (el famoso caballero de la Chanson medieval) y nos adentramos en Navarra.

De señal de entrada oficial en “España”, nada. Solo un hito de piedra enorme pero espartano anuncia el nombre de la Comunidad Foral en euskera y castellano. Lo mejor de este momento es que empiezan los hayedos un poco más allá. Lo peor, que el piso se hace pedregoso y difícil. Y su dificultad no disminuirá hasta el final.

Nubes y valles. Nuvole e valli.

Después del primer hayedo y un espejismo de bajada, se llega por fin al deseado collado Lepoeder con sus caballos robustos y algo huraños. Y a partir de allí, inicia una bajada continua y cada vez más pedregosa que el entorno consigue endulzar gracias al impresionante bosque del monte Donsimon que ya nos acompaña hasta la entrada en Roncesvalles, una minúscula población nacida alrededor de la imponente colegiata.

Pensamientos del día:

Nunca aprenderé a bajarme de una litera sin perder la dignidad. 

Monumento a quien inventó los bastones de trekking.

Qué rica el agua cuando se tiene sed.
Dulce el inicio,
difícil la subida.
Siempre se llega.
El collado / Il colle Lepoeder. 1420 m.

Poema de Travesía

En el poema Nacimiento de Travesía quise expresar la idea de que atravesar los Pirineos era nacer al Camino y que las dificultades que afronta el caminante se pueden ver como los dolores del parto (que también lo son para quien nace) hasta que por fin se ve la luz y se llega al mundo. De acuerdo con esta visión, la nueva vida es concebida por dos elementos-padres (la voluntad y el sueño), el embrión se va convirtiendo en feto con gran esfuerzo (subida continua) y el momento final (a partir del collado Lepoeder, cuando podemos decir que la nueva persona empieza a percibir la luz del mundo, coincide con una cuesta abajo en que todo parece resbalar con naturalidad. Ha sido un paso difícil, tal vez traumático, por eso no logramos recordar nada. Empezamos de algún modo de cero. La memoria empieza a construirse ahora.

Creo que en general refleja la idea original que lo motivó, pero lo considero difícil de leer para un lector no iniciado. En cuanto al contenido, debería haber incluido los hayedos. Me equivoqué, además, viendo solo una parte final más sencilla después del collado Lepoeder. En realidad, es tan dura o más que lo anterior. ¡Y Lepoeder no me lo imaginaba tan árido).

Nacimiento

Nadie recuerda nunca cuando nace
(la conciencia no llega para tanto,
quizá brote después de nuestros huesos,
de aquella cicatriz en el ombligo
que ya nos acompaña de por vida).

Atravesar la puerta del Camino ayuda a recordar.
Lo motiva la unión inquebrantable de sabios elementos:
la voluntad se encuentra con el sueño
jamás cumplido
y por fin lo fecunda y lo mantiene en la esfera concreta de los hechos.

El concebido inicia la escalada
para salvar el duro desnivel que existe entre el cigoto y la persona.
Más de mil metros de ascendencia brusca,
de cuestas imposibles, de repechos,
de senderos que indican falsas metas mientras el feto forma su contorno,
de duda por el sexo,
los cromosomas unen sus compuestos y toman la palabra
al llegar a las curvas genitales.
Los imprevistos cambios en el cielo amenazan tormenta:
los dolores del parto se acrecientan,
las contracciones llegan regulares y cada vez más próximas.

Alcanzando el collado Lepoeder
se ve la luz del mundo más allá.
Y en este punto todo cambia,
pues el descenso es rápido y se cuenta
con la ayuda fugaz de la pendiente.
Conviene aprovechar
la feliz coyuntura del relieve para el alumbramiento.

En Roncesvalles llega
el ritmo más pausado del respiro.
Los ojos se acostumbran a un destello
desconocido e insólito
y no pueden librarse del todo del esfuerzo apenas realizado
y que anuncia tal vez
que todo lo futuro será fácil a partir de ese tramo pedregoso,
o quizá vaticine profundos sacrificios...
Pero la luz nos quita la memoria
y el primer llanto arrastra los recuerdos.

No queda nada para comparar
lo que viene después y conocemos
por la certeza clara de los cuerpos
quemados por el sol
o ajados por el frío en el invierno.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Lungo il bordo di Andrea Zuppa.

Iniziare alla grande

Dopo una giornata abbastanza movimentata, Siamo arrivati un po’ disorientati al primo dei nostri ostelli a Saint Jean Pied de Port. Non sapevamo molto bene come funzionava e le spiegazioni dell’hospitalero non sono state molto esaurienti (né comprensibili). Il mattino dopo siamo stati gli ultimi a lasciare la nostra camerata, nella quale c’erano cinque letti a castello e pochi lussi. Abbiamo fatto colazione nello stesso ostello e ci siamo preparati, adesso non ce n’erano dubbi, per iniziare la nostra prima vera tappa del cammino. Io mi sentivo in questo modo legittimato a cominciare, come se il primo timbro sulla credenziale mi facesse salire di categoria e mi avesse dato un’autorizzazione per intraprendere l’avventura. Non ho potuto evitare di sentirmi identificato con l’ingegnoso cavaliere:

Era sullo spuntare dell’alba allorché don Chisciotte uscì dell’osteria, contento e vispo, e tanto gioioso di vedersi già armato cavaliere, che il giubilo si diffondeva sino alle cigne del suo cavallo.

La suddetta identificazione faceva diventare automaticamente Andrea, il mio compagno di viaggio, lo scudiero. Non so se gli fa molto piacere fare quella parte, ma non ho nessuna intenzione di chiederglielo. 😜 .

In questa prima tappa di iniziazione ci si sente come buttati in piscina per imparare a nuotare senza salvagente . I 16° C del mattino invitavano a camminare e il bel tempo permetteva di farlo per il percorso superiore, chiuso nella stagione invernale e quando non c’è molta visibilità.

All’inizio il paesaggio è gentile, verdissimo e costellato di colli che fanno venire in mente la pasticceria più casalinga. Una mousse di cioccolata verde con la superficie ondulata. Le pecore salutano i pellegrini e le nuvole rimangono incastrate nelle valli. Si vede qualche pellegrino senza compagnia ma soprattutto ci sono coppie e gruppi piccoli. E anche qualcuno grande come quello di una parrocchia di Parigi, i cui giovanissimi membri iniziano a cantare ogni tanto quello che sembrano canzoni di chiesa che a me fanno venire in mente, María Ostiz e la sua cicala 🤷🏻‍♂️.

Non sanno i parrocchiani che mi piace il silenzio soprattutto in natura, e piace ancora di più allo scudiero. Ma ovviamente non ci è venuto in mente di riprendere nessuno, ci mancherebbe. Cantino e siano felici. Più interessante risulta un’altra circostanza che ci stupisce degli stessi giovani: ogni tanto arriva un furgoncino caricato di roba da mangiare e bevande per farli fare una pausa. Quello al mio paese viene chiamato imbrogliare, vero? Sarà che nel mio paese siamo molto particolari.

Pecore di razza Manech (Ovejas de raza Manech) di Andrea Zuppa.

Più avanti il paesaggio diventa meno accogliente perché gli alberi spariscono pian piano e il camminatore si trova alla mercè del sole, anche se a volte il fortissimo vento permette di mitigare la sensazione di caldo. Anche lasciarsi spazzare dal vento ha il suo fascino. Ti porta dove vuole e ti sottomette a una sordità quasi così continua come la salita. Le pecore cambiano razza adattandosi al paesaggio. Dopo un ristoro ambulante ad alta quota e sotto l’unica ombra esistente (la traccia debole del furgoncino del venditore, che offriva delle banane a un euro l’una) le vette che arrivano ogni tanto ti fanno confusione perché ogni volta tu credi che si tratti del famoso colle Lepoeder (punto più alto de la tappa). Passiamo per la fontaine de Roland (il famoso cavaliere della Chanson medievale) e ci addentriamo nella Navarra.

Neanche la traccia di un segnale che ci indichi che si è entrati in “Spagna”. Solo un cippo enorme ma spartano annuncia il nome della regione in basco e spagnolo. La cosa migliore a questo punto è che un po’ più in là iniziano i faggeti. Quella peggiore è che il terreno diventa sassoso e difficile. E la sua difficoltà non diminuirà fino alla fine.

Dopo il primo faggetto e un miraggio di discesa si arriva finalmente al desiderato colle Lepoeder con i suoi cavalli robusti e un po’ ritrosi. Da lì si inizia una discesa continua e sempre più sassosa che l’ambiente riesce ad addolcire grazie all’impressionante bosco del monte Donsimon, che ci accompagnerà fino a Roncisvalle, un borgo minuscolo nato attorno alla maestosa chiesa collegiata.

Pensieri della giornata:

Non imparerò mai a scendere da un letto a castello senza perdere la dignità. 

Monumento in onore di chi ha inventato i bastoni da trekking.

Che buona l’acqua quando si ha sete.
Dolce l’inizio,
la salita difficile.
Si arriva sempre.
El bosque del monte Donsimon. Il bosco del monte Donsimon.

Poesia di Travesía

Nella poesia Nascita di Travesía ho voluto esprimere l’idea che attraversare i Pirenei sia come nascere al Cammino e che le difficoltà che affronta il camminatore si possono vedere come i dolori del parto (che sono tali anche per chi nasce) finché finalmente non si vede la luce e se arriva al mondo. Secondo questa visione, la nuova vita è concepita da due elementi- genitori (la volontà e il sogno), l’embrione diventa pian piano il feto con grande sforzo (salita continua) e il momento finale (a partire dal colle Lepoeder, quando possiamo dire che la nuova persona inizia a percepire la luce del mondo) coincide con una discesa nella quale tutto sembra scivolare con naturalità. È stato un passo difficile, magari traumatico, perciò non riusciamo a ricordarne niente. In un certo senso, cominciamo da zero. La memoria inizia a costruirsi adesso.

Credo che in genere la poesia rispecchi l’idea originale che l’ha motivata, ma la considero difficile da leggere per un lettore non abituato. Per quanto riguarda il contenuto, avrei dovuto includere i faggeti. Ho sbagliato, inoltre, credendo ci fosse una conclusione più semplice dopo il colle Lepoeder. In realtà è almeno tanto dura quanto la parte precedente. E Lepoeder non lo immaginavo così arido!

Nascita

Non ricorda nessuno l’attimo della nascita (la coscienza non arriva a tanto,
magari sboccia dopo carne e ossa,
dopo la cicatrice all’ombelico
che per tutta la vita ci accompagna).

Attraversar la porta del Cammino aiuta a ricordare.
Lo motiva l’unione indistruttibile di quei saggi elementi:
ora la volontà e incontra il sogno
mai realizzato,
lo feconda e conserva nella sfera concreta degli eventi.

Il concepito inizia la scalata
per colmare quel duro dislivello tra lo zigote e la persona.
Son mille metri e più di ripida salita,
di pendenze impossibili e decisi pendii,
di sentieri verso false mete mentre il feto forma il suo contorno,
di dubbio per il sesso,
i cromosomi uniscono sostanze e prendono parola
arrivando alle curve genitali.
Gli imprevisti cambi nel cielo minacciano tempesta:
i dolori del parto si acutizzano,
le contrazioni sono regolari e sempre più vicine.

Nel raggiungere il colle Lepoeder
più in là s’intravede la luce del mondo.
Allora tutto cambia,
è la discesa rapida e fa conto
sull’aiuto fugace del pendio. Conviene approfittare
della felice congiuntura per il parto.

A Roncisvalle arriva
il ritmo alleggerito del respiro.
Si abituano gli occhi a quel bagliore
sconosciuto e insolito
e non possono sfuggire del tutto allo sforzo appena realizzato
e che magari annuncia
che tutto l’avvenire sarà facile a partire da quel tratto sassoso,
o forse prefigura profondi sacrifici...
Ma la luce ci toglie la memoria
e il primo pianto spazza via i ricordi.

Non resta niente con cui confrontare
quello che arriva dopo e conosciamo
attraverso la chiara certezza di quei corpi
bruciati sotto il sole
o consumati dal freddo dell’inverno.

Indice del blog

10 comentarios en “El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 1 / Giornata 1: Saint Jean Pied de Port – Roncesvalles

  1. Cuando yo lo hice también me topé con unos tramposos. En ese caso lo que hacían los de la furgoneta (y algunos en autobús) era coger cama en el albergue y que no hubiera sitio para los que llegábamos de forma honrada. Mucho ánimo primo.

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  2. Ya tendría que haber escrito Cortázar «Instrucciones para bajar de la litera»… Estoy esperando cuento y foto también :-).
    ¡Un encanto los paisajes y los protagonistas (sobre todo el escudero)!

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  3. Lo de las instrucciones de Cortázar hubiera sido utilísimo. También instrucciones de Tip y Coll, que hicieron también aquellas tan famosas para llenar un vaso.
    Espero que nadie me haya filmado bajando de la litera y todo quede en la más estricta intimidad… 😇.
    ¡Hoy hemos llegado a Pamplona!

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  4. Me encantó lo de la cigarra de María Ostiz, jaaaaa. Me recordó tiempos buenos.
    También me encanta el Escudero y los comentarios del día.
    Ánimo , hermano.
    Muchos besos 💋

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  5. Que envidia Paco esos 16 grados de inicio camino!! Paisaje espectacular y optimo fotógrafo ! Y después de 4 Interails en juventud te enseñaré el truco para bajar de la litera con dignidad😜
    Que bonito leerte compañero!

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