Estábamos en grupo descansando

de no haber descansado todavía

en toda la mañana ni la tarde

(eran esos primeros avatares

a los que nos somete el mes de junio

cuando llega y nos deja sin aliento).

Hablábamos de la obra de teatro

que íbamos a estrenar próximamente,

sin mucha devoción. Nos asustaba

como el año anterior la cercanía

del acontecimiento y lamentamos

(como si fuera la primera vez)

lo poco que la habíamos ensayado.

Alrededor el mundo lo poblaban

mil jóvenes tumbados en el césped

como vestigios de nuestros teatros,

las pizzas humeantes, las cervezas,

las botellas abiertas de Lambrusco.

Alguien se atreve con Jacques Brel.

Los otros protestan enseguida. No parece

que vaya a haber acuerdo de inmediato.

Et le temps perdu à savoir comment

Ya no me quedan fuerzas para nada.

Al tumbarme en la hierba, me despierta

la humedad en los huesos. No recuerdo

cuándo dejé de ser como vosotros.

Francisco del Moral Manzanares