El Camino Inverso – Il Cammino Inverso. Jornada 8ª / Giornata 8ª: Logroño – Nájera

Km: 29,6 – Km totales: 192,2 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Lo mejor y lo peor del ser humano

Salir de Logroño fue un placer indescriptible. No porque la capital riojana no haga las delicias del viajero, (es más, se merecería una estancia mucho más larga y menos vinculada al injusto gobierno de las etapas del Camino), sino porque el paseo es agradable tanto en los últimos barrios de la ciudad como en el entorno natural próximo. Primero el parque de San Miguel y más tarde la suave transición hasta el embalse y el parque de la Grajera, que algunas guías comparan con la vía Appia. Después la llegada al mismo parque y el entorno del embalse dejan al caminante estupefacto. Resultó fácil ver no solo patos y otras aves acuáticas en el estanque, sino también conejos, ardillas y aguiluchos de estanque. El entorno se antoja ideal para que los logroñeses escapen del calor cuando aprieta el verano, y causa la envidia de quien llega de un ambiente urbano y seco. Se diría que es un ejemplo generoso de Dios para que el ser humano aprenda a hacer las cosas bien.

Una cara inquietante nos saluda a la salida de Logroño / Una faccia inquietante ci saluta all’uscita di Logroño. Foto di Andrea Zuppa.

Hubo solo una excepción a tal sentimiento de alegría. En los últimos fases de las afueras de la ciudad, una cara inquietante pintada en la pared de una casa parecía un mal presagio, pero los caminantes se olvidaron pronto de ella y se concentraron en el ambiente.

A continuación los peregrinos empiezan pronto a ver las lomas riojanas decoradas con el dibujo sistemático de las viñas paralelas. Para sorpresa del caminante, algunas de ellas están señaladas con el nombre de la uva correspondiente. Se acierta a leer garnacha blanca, malvasía, tempranillo, como si estuvieran preparadas para una lección de enología. La distancia es demasiada para apuntarse a la clase, pero no por falta de ganas. El Camino enseña tantas cosas que caballero y escudero siguen hacia delante convencidos de que no faltará el aprendizaje más efectivo, el que se realiza casi involuntariamente haciendo camino e intentando recordar cómo era la senda para describírsela a los otros.

La siguiente estación es Navarrete, al que llegamos después de divisar sobre una colina la silueta del famoso toro de Osborne, que ya no es de Osborne, pero sigue siendo toro, uno de esos casos en que la obra acaba siendo más grande que el autor mismo. Antes de entrar en la villa se ven las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos, más que nada el contorno del edificio en el terreno con apenas unos centímetros en altura de los muros de la iglesia. Las ruinas tienen el poder de sugerir mucho con muy poco, pero requieren la colaboración del observador, que quiera mimetizarse con el entorno e imaginar cómo sería la vida mucho antes de que él naciera. Tal vez no sea este el mejor momento para que caballero y escudero consigan tal efecto, pues ya aprieta algo el cansancio y se hace necesaria una pausa. De modo que las observan sin demasiada atención y se disponen a entrar al pueblo.

Primeros instantes de la mañana en el Parque de San Miguel / Mattino presto al Parco di San Michele

Lo primero que impresiona en Navarrete es la imponente Iglesia de Nuestra de la Asunción, que necesita casi que el peregrino haga contorsionismo para observarla en toda su altura. A lo largo del Camino caballero y escudero han encontrado pequeñas poblaciones que cuentan con iglesias semejantes, templos de cuerpos densos y perfiles casi mastodónticos que se imponen en la panorámica del municipio, convirtiéndose a menudo en la referencia más clara para el viajero que mira desde lejos. Si hoy es aún así, es fácil pensar que siglos atrás su importancia fuera mucho mayor, cuando cada uno de los pueblos que hemos admirado (y probablemente seguiremos admirando) estuviera confinado en el interior de sus murallas. Y a ello estaría vinculado el poder inmenso de la institución titular de tales edificios. Observarlos con atención es comprender de inmediato la importancia de la Iglesia en el pasado.

Quizá hoy es fácil comparar más que en otras etapas la obra divina con la humana. Si es cierto como dicen que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, hoy hemos visto en el Parque de la Grajera que le da también ejemplo de obras completadas con perfección casi absoluta. No es banal la respuesta del ser creado, que crea a su vez un arte digno de admiración con una destreza incomprensible para muchos, incluso siglos después. Cuando descubre obras así, cuando experimenta el espíritu del Camino, el caballero siente que no todo está perdido.

La Villa Appia riojana. Foto de Andrea Zuppa.

Sin embargo, el escudero no sintoniza hoy con pensamientos de tan alta índole, pues habiéndole aumentado notablemente el dolor de pies, confiesa en un ataque de fiebre antisocial que cada vez que oye acercarse por detrás el golpeteo rítmico de bastones ajenos, le entran ganas de cometer un homicidio. El caballero decide ante todo mantenerse a una distancia prudencial, pero no renuncia a calmarle el ánimo, hablándole de la belleza del paisaje y de la velocidad increíble (mentira y gorda) con la que se están acercando a la próxima meta, estrategia que, evidentemente, no surte efecto y deja las cosas como estaban.

Superar Navarrete significa iniciar la segunda parte de la etapa, pues el sol sale del todo y somete a los caminantes a su implacable asedio, que no concluirá hasta que dejen de avanzar. Al salir de la villa, los peregrinos se recrean de nuevo con los frutos del Camino. Prueban la uva aún falta de sol, algo ácida y dura, pero también manzanas verdes y pequeñas, que parecen concentrar todo el sabor en su reducido universo vegetal. Crujientes y buenísimas. Cuando llegan los nogales, el escudero entra en una fase de choteo que le permite olvidarse de sus dolores al menos por unos minutos. Cuando el caballero se sorprende de que el fruto de estos sea verde, él pregunta con retintín si creía que se iba a encontrar los paquetes de plástico con el código de barras colgando de las ramas. El caballero lo ignora, entre otras cosas, porque un nuevo descubrimiento atrae su atención.

Estanque de La Grajera / Laghetto della Grajera

En el lado derecho del sendero, aparecen unos postes de madera coronados con unas tarjetas de papel blanco. Tras acercarse, puede leer los nombres de tres varones con fecha de nacimiento y muerte, esta en los años treinta del s. XX. Se pregunta el caballero su sentido y enseguida se le viene a la mente una sospecha, que queda confirmada un par de metros más allá, cuando ve que de un modo similar alguien ha clavado otro poste recordando a Antonio Machado, el poeta insigne de los caminantes, huido de España en 1939 y fallecido en Collioure, pocos kilómetros más allá de la frontera con Francia. La conclusión le resulta bien sencilla: se trata de una fosa común de fusilados durante la Guerra Civil, que probablemente aún esperan la suerte de descansar en un lugar más digno.

He aquí la otra cara de la moneda, que no podría faltar en el Camino, siendo éste itinerario de cabal aprendizaje que muestra la redondez de las cosas y la complejidad de las almas. El mismo ser que levanta catedrales es capaz de masacrar y humillar a sus semejantes. Pero al caballero le gusta seguir pensando que no todo está perdido.

Garnacha blanca

El final de la jornada se hace duro. El dolor de pies del escudero va aumentando progresivamente y la velocidad es cada vez menor, lo que produce la sensación de estarse regodeando en la tortura. Tal vez fuera este el mensaje oscuro escondido en el rostro diabólico que salió al paso de los peregrinos en los últimos metros de Logroño, o puede que lo hiciera para anunciar que se darían de bruces con la muerte violenta enterrada en una cuneta. Misterios del Camino.

Pensamientos del día

La naturaleza debería estar incluida en las Bellas Artes.

En el ser humano hay una semilla llena de incógnitas.

El dolor es un okupa que te expulsa de tu propia casa.
Si Dios esculpe,
las personas lo intentan.
Pero asesinan.

Poema de Travesía

El poema Contrariedades, dentro aún del capítulo de la adolescencia, intenta retratar esas contradicciones típicas de esa edad, en que los deseos opuestos se suceden con rapidez y sin ninguna lógica. Las fases de socialización siguen a las de soledad buscada, a veces con la desazón de quien a pesar de todo preferiría estar acompañado. Consciente de la dificultad que entraña comprender su comportamiento, el adolescente pide al final comprensión a quienes lo rodean.

Contrariedades

Hoy quiero repartir mis provisiones,
ayer era egoísta y no quería,
hablaba con disgusto y me escondía,
mientras ahora comparto mis pasiones.

Anoche me embarcaba en excursiones
en cuanto amaneciera y proponía
a todos que viniesen. Llegó el día
y me escapé en silencio sin razones.

Si habéis de caminar donde camino
y percibís un humo traicionero
que no os hace entender lo que imagino,

os ruego que esperéis lo que yo espero
(la clemencia de Dios y del destino)
sin transformar los lindes del sendero.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Il meglio e il peggio dell’essere umano

Uscire da Logroño è stato un piacere indescrivibile. Non perché il capoluogo de La Rioja non faccia sentire al meglio il viaggiatore, (anzi, meriterebbe un soggiorno molto più lungo e meno vincolato all’ingiusto governo delle tappe del Cammino), ma perché la passeggiata è gradevole sia negli ultimi quartieri della città, sia nell’intorno naturale vicino. Prima il Parco di San Michele e poi la soave transizione fino al laghetto de La Grajera, che alcune guide paragonano alla Via Appia. Più tardi l’arrivo al parco e ai dintorni del laghetto lascia il camminatore perplesso. È stato facile vedere non soltanto le anatre e altri uccelli acquatici, ma anche i conigli, gli scoiattoli e gli aquilotti da lago. Questo ambiente sembra ideale perché gli abitanti della città scappino dal caldo quando l’estate incalza, e provoca l’invidia di coloro che provengono da un contesto urbano e secco. Si direbbe che è un esempio generoso di Dio perché l’essere umano impari a fare le cose bene.

C’è stata soltanto un’eccezione a quel sentimento di gioia. Nelle ultime parti della periferia della città, una faccia inquietante dipinta sulla parete di una casa sembrava un brutto presagio, ma i camminatori se ne sono dimenticati presto e si sono focalizzati sull’ambiente circostante.

Subito dopo i pellegrini cominciano a vedere i pendii de La Rioja decorati con il disegno sistematico delle viti parallele. Sorprendentemente, alcune sono segnate con il nome dell’uva corrispondente. Si riesce a leggere garnacha blanca, malvasía, tempranillo, come se fossero preparate per una lezione di enologia. La distanza è troppa per iscriversi alla lezione, ma non per mancanza di voglia. Il Cammino insegna così tante cose che cavaliere e scudiero vanno avanti convinti del fatto che non gli mancherà l’apprendimento più efficace, quello che ha luogo quasi involontariamente facendo strada e cercando di ricordare com’era la senda per descriverla agli altri.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asuncion de Navarrete

La stazione dopo è Navarrete, dove arriviamo dopo aver avvistato su una collina il famoso toro di Osborne, che non è più di Osborne ma che è sempre toro, uno di quei casi in cui l’opera finisce per essere più grande dello autore stesso. Prima di entrare nel paese si vedono le rovine di un antico ospedale di pellegrini, più che altro il contorno del palazzo sul terreno con appena qualche centimetro in altezza dei muri della chiesa. Le rovine hanno il potere di suggerire molto con molto poco, ma hanno bisogno della collaborazione dell’osservatore, che abbia la voglia di immedesimarsi con il contesto e di immaginare come sarà stata la vita molto prima della propria nascita. Magari non è questo il miglior momento perché cavaliere e scudiero ci riescano, dato che la stanchezza ha già cominciato a stringere ed è necessaria una pausa. Così, le guardano senza grande attenzione e si dispongono ad entrare in paese.

La prima cosa che fa impressione a Navarrete è la possente Chiesa della Assunta, che quasi necessita che il pellegrino faccia contorsionismo per osservarla in tutta la sua altezza. Lungo il Cammino cavaliere e scudiero hanno trovato piccoli paesi con chiese simili, templi di corpi densi e profili quasi mastodontici che si impongono nella panorámica della località, diventando spesso il più chiaro riferimento per il viaggiatore che guarda da lontano. Se oggi è ancora così, è facile pensare che secoli addietro la loro importanza fosse molto più grande, quando ognuno dei paesi che abbiamo ammirato (è probabilmente quelli che continueremo ad ammirare) era confinato all’interno delle sue mura. E a tutto quello sarebbe vincolato il potere immenso dell’istituzione titolare di quei palazzi. Osservarli con attenzione è comprendere subito l’importanza della Chiesa nel passato.

Más frutos del Camino

Magari oggi è facile più che in altre tappe confrontare l’opera divina con quella umana. Se è vero come dicono che Dio ha creato l’essere umano a sua immagine e somiglianza, oggi abbiamo visto el Parco de La Grajera che dà anche esempi di opere complete con perfezione quasi assoluta. Non è banale la risposta dell’essere creato, poiché crea a sua volta un’arte degna di ammirazione con un’abilità incomprensibile per molti, perfino secoli dopo. Quando scopre opere così, quando vive lo spirito del Cammino, il cavaliere sente che non tutto è perso.

Invece, lo scudiero non è oggi in sintonia con pensieri di così alto livello, perché essendo aumentato così tanto il suo male ai piedi, confessa in un attacco di febbre antisociale che ogni volta che sente come si avvicinano da dietro i colpetti ritmici dei bastoni altrui, gli viene voglia di commettere un omicidio. Il cavaliere decide prima di tutto mantenere una prudente distanza, ma non rinuncia a calmargli l’umore parlandogli della bellezza del paesaggio e della velocità incredibile (grossa bugia) con cui si stanno approssimando alla meta, strategia che, ovviamente, non fa alcun effetto e lascia le cose com’erano.

Fosa común a la salida de Navarrete

Superare Navarrete significa iniziare la seconda parte della tappa, dato che il sole sale del tutto e sottomette i camminatori al suo implacabile assedio, che non finirà finché non smettono di avanzare. Uscendo dal paese, i pellegrini si trattengono di nuovo con i frutti del Cammino. Assaggiano l’uva, che manca ancora di sole, un po’ acerba e dura, ma anche delle mele verdi e piccole, che sembrano di concentrare tutto il sapore nel suo ridotto universo vegetale. Croccanti e buonissime. Quando arrivano i noccioli, lo scudiero entra in una fase di burla che gli permette di dimenticare i suoi dolori almeno per qualche minuto. Quando il cavaliere si sorprende perché il frutto è verde, lui gli chiede con sarcasmo se pensava di trovare sull’albero i sacchetti con il codice a barre. Il cavaliere lo ignora, fra le altre cose perché una nuova scoperta attira la sua attenzione.

Machado en el Camino

Sul lato destro del sentiero appaiono alcuni pali di legno coronati con delle targhe di carta bianca. Dopo che si è avvicinato, può leggere i nomi di tre maschi con data di nascita e di morte, quest’ultima avvenuta negli anni trenta del XXº secolo. Sì chiede il cavaliere sul loro significato e subito gli viene in mente un sospetto, confermato un paio di metri più in là, quando vede che, in un modo simile, qualcuno ha piantato un altro palo per ricordare Antonio Machado, il sommo poeta dei camminatori, scappato dalla Spagna nel 1939 e deceduto a Collioure, pochi chilometri più in là del confine con La Francia. La conclusione gli sembra molto semplice: si tratta di una fossa comune di fucilati durante la Guerra Civile, che probabilmente aspettano ancora di avere giustizia e di riposare in un luogo più degno.

Caminante entre paréntesis

Ecco l’altra faccia della medaglia, che non può mancare sul Cammino, essendo questo un itinerario di giusta esperienza che mostra la rotondità delle cose e la complessità delle anime. Lo stesso essere che inalza le cattedrali è capace di massacrare e umiliare i suoi simili. Ma al cavaliere piace continuare a credere che non tutto sia perso.

La fine della giornata si fa dura. Il dolore ai piedi dello scudiero aumenta progressivamente e la velocità diminuisce, il che provoca la sensazione di rimuginare nella stessa tortura. Forse era questo l’oscuro messaggio nascosto nel volto diabolico che è venuto incontro di cavaliere e scudiero negli ultimi metri di Logroño, o magari il suo senso era annunciare che si sarebbero trovati faccia a faccia con la morte seppellita in una cunetta. Misteri del Cammino.

Ombre erranti, di Andrea Zuppa.
Pensieri del giorno
La natura dovrebbe essere inclusa tra le Belle Arti.

Nell’essere umano c’è un seme pieno di incognite.

Il dolore è un abusivo che ti caccia via da casa tua.
Se Dio scolpisce,
le persone ci provano.
Ma assassinano.

Poesia di Travesía

Il testo Contrarietà, ancora dentro il capitolo dell’adolescenza, cerca di descrivere quelle contraddizioni tipiche di quell’età, in cui i desideri opposti si susseguono con velocità e senza alcuna logica. Le fasi della socialità seguono quelle della solitudine ricercata, a volte con il disagio profondo di chi preferirebbe, malgrado tutto, di essere accompagnato. Consapevole della difficoltà che implica conoscere il suo atteggiamento, l’adolescente chiede alla fine la comprensione di coloro che lo circondano.

Contrarietà

Oggi dividerei la provvigione,
ieri ero egoista e non volevo,
controvoglia parlai, mi nascondevo
e adesso condivido la passione.

Ieri notte mi davo alle escursioni
non appena albeggiasse e suggerivo
a tutti di venire. Fu mattino
e scappai zitto senza aver ragioni.

Se dovete seguire il mio cammino
e percepite un fumo menzognero
che non vi fa capire quel che opino,

vi prego di sperar quello che spero
(la clemenza di Dio e del destino)
senza alterare i bordi del sentiero.
Comprobando la calidad de la cosecha / Controllando la qualità dell’annata

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 7 / Giornata 7: Torres del Río – Logroño

Km: 20 – km totales: 162,6 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer.
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la 7ª Jornada realizado por el escudero / Video della 7ª tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Ejercicio, inspiración y arte callejero.

El sábado por la mañana caballero y escudero se dispusieron a salvar la distancia que los separaba de Logroño. Habían pasado la noche en el albergue de peregrinos Casa Mariela de Torres del Río, uno de esos pueblos situados a lo largo del Camino que ha crecido a su sombra y parece vivir principalmente de toda la actividad que este genera. En la planta baja del mismo establecimiento hay una tienda en la que se puede comprar todo lo necesario para seguir adelante y cubrir las necesidades de última hora. El mostrador donde se atiende al público hace también de recepción para acoger a los huéspedes. Quien cierra la tienda es Gustavo, un joven boliviano que nos cuenta que su madre llegó al pueblo hace quince años, vio las posibilidades económicas que ofrecía el lugar y acabó abriendo tanto este albergue como el de más abajo, donde está el comedor para las cenas e incluso una piscina en la que remojarse después de una jornada extenuante. Tanto el menú como los extras van aparte, y todo te lo explican en cada albergue nada más llegar cuando aún te estás secando el sudor y estás sacando la credencial de la mochila. En este caso, además, la chica que atendió a los caminantes, les dio a cada uno un botellín de agua fría para que se les pasara el sofocón.

La iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río nos saluda / La chiesa del Santo Sepolcro di Torres del Río ci saluta

Gustavo da la impresión cuando habla de tener una visión comercial de la existencia. No menciona el espíritu del Camino, la sintonía entre desconocidos, el fervor por llegar a la tumba del Apóstol. Se refiere solo al lado económico de la historia, habla de posibilidades de crecimiento, de aprovechar las ocasiones que se presentan.

El albergue Casa Mariela no es de los mejores, pero no está mal, y la atmósfera que se consigue cuando los peregrinos ya se han instalado y salen a tomar el fresco a las mesas situadas delante de la entrada, es 100% camino. Los vecinos del pueblo se sientan en la misma plaza para contarse sus cuitas y ponerse al día, y contagian con su familiaridad a los forasteros, que al poco tiempo imitan esa actitud de acercamiento al prójimo de la que nacen las conversaciones interesantes o, incluso a veces, relaciones de amistad para toda la vida.

Al amanecer empieza la jornada / All’alba inizia la nostra giornata

La jornada entre Torres y Logroño parecía sobre el papel una de las más fáciles, pero pronto empezó a propagarse la fama de rompepiernas del primer tramo, que nos puso sobre aviso. Sin embargo, no era tan terrible como se murmuraba. Es cierto que el caminante tiene que someter sus piernas a un estrés considerable en la primera parte del recorrido, las subidas y las bajadas se alternan con cierta rapidez y se nota el esfuerzo realizado, pero la experiencia de las etapas anteriores hacen que no se trate de una prueba difícil de superar. Nada comparable a atravesar los Pirineos, por ejemplo.

En cualquier caso, sucede a menudo que el recuerdo que se lleva el viajero en la mochila no está relacionado con aquellos accidentes del terreno con los que sabía que habría de encontrarse, sino con todo aquello que lo sorprende. Nadie había hablado antes del Barranco de Cornava, descenso de unos 125 metros que el peregrino ha de acometer después de esa fase incómoda de la que hablan las guías. Dicha bajada es dulce, se realiza casi haciendo eses mientras se contempla admirado el panorama, por lo que la embriaguez en este caso es noble y beneficiosa para el espíritu. Estamos rodeados de pinos y frutales, y más abajo se distingue el terreno parcelado con diferentes texturas: los olivares, los viñedos. Líneas paralelas, dibujos geométricos dentro de manchas irregulares de diferentes tonos que dan la impresión de formar un tejido estampado con creatividad por una modista alternativa. Tanto apreció el caballero la contemplación del panorama que le inspiró el Primer poema inverso.

La siguiente sorpresa del Camino es Viana, antigua capital del Reino de Navarra que es literalmente atravesada por la ruta compostelana. El peregrino pasea por su centro histórico como por el salón de un museo digno de admiración. Como ocurrió en Puente La Reina, el forastero tiene la impresión de que la localidad está en época de encierros y que estos podrían terminar en la Plaza del Coso, donde está situado el Balcón de Toros.

Cementerio de Torres del Río
El cementerio de Torres del Río visto por el escudero.

A la salida del pueblo los ojos del escudero descubren una obra de Street Art que no pretendía serlo. Es una de sus cualidades convertir en arte los objetos cotidianos, no porque los manipule en modo alguno, sino porque los mira desde un lugar donde no suele llegar el común de los mortales. Es la mirada del observador la que convierte en arte la materia. Y los restos decadentes de un cartel publicitario se pueden convertir en un collage abstracto de belleza indiscutible.

A partir de ahí hasta Logroño, poco más. El paso de una Comunidad a otra, que hace sentir la emoción de las grandes travesías, un último pinar paralelo a la carretera, que es siempre una buena compañía, y el Ebro, que nos recibe en Logroño como el mejor de los embajadores posibles para el peregrino exhausto.

Barranco de Cornava
El escudero fotografía el Barranco de Cornava / Lo scudiero fotografa il Barranco de Cornava

Poema de Travesía

El poema La picadura nos muestra una parte oscura y difícil de la adolescencia. Se trata del sentimiento depresivo, de la tristeza exagerada sin aparente motivo, que aparece un buen día y parece no tener remedio. Es como la picadura de un insecto que te produce un intenso picor insoportable y al que no puedes poner remedio. Lleva a la desesperación, hasta que un día desaparece como llegó: inexplicablemente.

La picadura
Cando penso que te fuches, 
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Rosalía de Castro

(...)
como si todo hubiera sido un
sueño equivocado.

Francisca Aguirre
Hay curvas del paisaje donde crece la angustia, 
y la náusea se encarama en tu pecho,
no importa que amanezca una fresca jornada
ni los seres humanos aplaudan tu presencia.

Si lo sientes, no hay remedio sencillo.
Y entonces aceleras para escapar corriendo,
huyes como un cobarde
hasta que ves tu rostro reflejado
en la quieta superficie del agua
y notas sorprendido
que aquello de lo que huyes también corre contigo.

Se te ocurre de pronto
abandonar la carga que soportan tus hombros,
renunciar a los víveres y a la crema solar,
al saco de dormir, a la ropa y los mapas,
con tal de liberarte de ese lastre pesado.

Más tranquilo prosigues caminando, desprevenido y dócil,
confiado, inocente,
hasta que reconoces en tu sombra
la pertinaz presencia de tu viejo enemigo.

Concluyes extrañado que el Camino es culpable,
que no hay alternativa a abandonarlo,
que ―aunque no sabes cómo―
lo más resolutivo será lo más tajante
y te planteas entonces si saltar al vacío.

Y cuando estás a punto de emprender ese paso,
de tocar con los dedos de tus pies el abismo
y mientras te concentras
en tu contorno frágil, en tu piel desabrida,
en los músculos tensos que sostienen tus piernas,
en la sangre que fluye confusa y desnortada,
en el mar de tus células,
en las órbitas ciegas de tus átomos,
compruebas que el motivo
que te empuja a marcharte de pronto no te habita.

Si retomas la marcha,
no es porque has comprendido qué sucede en tu hogar,
es porque eres consciente de que no puedes nada
ante ese insecto negro y ante su picadura.

Tal vez no ha sucedido.
Tal vez lo imaginaste.
Es tan larga la senda,
tan incierto el destino

Primer poema inverso

Se llamarán poemas inversos todos aquellos que han surgido en el Camino y, por tanto no ha sido escrito ni publicado anteriormente.

Barranco de Cornava

Los campos encajados como piezas de un puzzle,
las líneas paralelas,
retazos recosidos de una piel tan antigua
que ya nadie recuerda el cuerpo en que nacieron.
El beso de la Aurora que estremece a los pinos
y el ritmo del bordón percutiendo la tierra.
Inicia la jornada. El camino prosigue
y Santiago me espera más allá.
Entre los brazos abiertos de Galicia.
Viana
Plaza del Coso de Viana

Pensamientos dl día

El arte está en los ojos de quien mira el objeto.

Moreno peregrino: más tostado por el lado izquierdo que por el derecho.

Hay días en los que no pensamos demasiado o en que los pensamientos se retrasan.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Esercizio, ispirazione e street art

Sabato mattina cavaliere e scudiero si sono predisposti a salvare la distanza che li separava da Logroño. Avevano trascorso la notte nell’ostello di pellegrini Casa Mariela di Torres del Río, uno di quei paesi situati lungo il Cammino che si è sviluppato sotto la sua ombra e sembra di vivere principalmente di tutta l’attività che esso genera. Al piano terra dello stesso stabilimento c’è un negozio dove si può comprare tutto il necessario per andare avanti e per soddisfare i bisogni dell’ultima ora. Il banco dove si servono i clienti ha anche la funzione di reception per accogliere gli ospiti. Colui che chiude il negozio è Gustavo, un giovane boliviano che ci racconta che sua madre è arrivata in paese quindici anni fa, ha visto le possibilità economiche che offriva il posto e infine ha aperto questo ostello così come l’altro in paese, dove si trova la sala da pranzo per le cene e perfino una piscina nella quale il pellegrino può mettersi in ammollo dopo una giornata estenuante. Il menù e gli extra si pagano aparte, e tutto viene spiegato in ogni ostello appena arrivati, mentre ti stai ancora asciugando il sudore e stai tirando fuori dallo zaino la credenziale. In questo caso, la ragazza che ha ricevuto i camminatori gli ha dato dell’acqua fresca perché gli passasse la calura.

Catedral de Viana

Gustavo dà l’idea quando parla di avere una visione commerciale dell’esistenza. Non parla dello spirito del Cammino, della sintonia tra sconosciuti, del fervore per arrivare alla tomba dell’Apostolo. Si riferisce soltanto alla parte economica della storia, alle possibilità di crescita, di approfittare le occasioni che si presentano.

En cada rincón hay una obra de arte si miras con atención / In ogni angolo c’è un opera d’arte se guardi con attenzione. Foto de Andrea Zuppa

L’ostello Casa Mariela non è uno dei migliori, ma non è male, e l’ atmosfera, quando i pellegrini si sono già accomodati ed escono a bere qualcosa nei tavoli collocati davanti all’ingresso, è 100% cammino. I vicini del paese si siedono nella stessa piazza per raccontarsi i problemi, e contagiano con la loro familiarità i foresti, che poco dopo imitano quell’atteggiamento di vicinanza verso il prossimo da cui nascono le conversazioni interessanti o perfino a volte i rapporti di amicizia per tutta la vita.

Un pequeño pinar llegando a Logroño

La giornata tra Torres e Logroño sembrava sulla carta una di quelle più facili, ma subito è iniziata a estendersi la fama di spaccagambe della prima tratta, che ci ha messo in allerta. Invece non era così terribile come si mormorava. È vero che il camminatore deve sottomettere le gambe a uno stress considerevole, le salite e le discese si alternano velocemente e si sente lo sforzo fatto, ma l’esperienza delle tappe precedenti fanno sì che non si tratti di una prova difficile da superare. Niente di paragonabile col dover attraversare i Pirenei, ad esempio.

Comunque, succede spesso che il ricordo che porta a casa il pellegrino nel suo zaino non è legato a quelle caratteristiche del terreno che sapeva di dover trovare, ma con tutto quello che lo sorprende. Nessuno aveva mai parlato prima del Barranco de Cornava, discesa di circa 125 metri che il pellegrino deve affrontare dopo quella fase scomoda di cui parlano le guide. Si tratta di una discesa dolce, che si realizza quasi facendo le gimcane mentre si contempla ammirati il panorama, per cui l’ubriachezza in questo caso è nobile e benefica per lo spirito. Siamo circondati di pini e frutteti, e più giù si distingue il terreno frazionato con diverse consistenze: gli oliveti, i vigneti. Linee parallele, disegni geometrici dentro macchie irregolari di diverse tonalità che danno l’idea di formare un tessuto decorato con creatività da una modista alternativa. Così tanto ha apprezzato il cavaliere la visione del panorama che gli ha ispirato la Prima poesia inverso.

Adiós, Navarra. Hola, La Rioja.

La successiva sorpresa del Cammino è Viana, vecchia capitale del Regno di Navarra, che è letteralmente attraversata dalla rotta compostellana. Il pellegrino passeggia per il suo centro storico come per il salotto di un museo degno di ammirazione. Com’è successo a Puente de la Reina, il visitatore ha l’impressione che ci troviamo nel periodo degli encierros e che questi potrebbero finire nella Plaza del Coso, dove è situato il Balcón de Toros.

All’uscita del paese gli occhi dello scudiero scoprono un’opera di Street Art che non ha la pretesa di essere tale. È una delle sue qualità far diventare arte gli oggetti quotidiani, non perché li manipola in alcun modo, ma perché li guarda da un luogo dove non è solito ad arrivare il comune mortale. È lo sguardo dell’osservatore quello che trasforma la materia in arte. E i resti decadenti di un cartello pubblicitario possono diventare un collage astratto di bellezza indiscutibile.

Da lì in poi fino a Logroño, poco più. Il passo da una regione all’altra, che fa sentire l’emozione delle grandi traversate, un’ultima pineta vicina alla strada, che è sempre una buona compagnia, e il fiume Ebro, che ci riceve a Logroño, come il migliore ambasciatore possibile per il pellegrino esausto.

El Ebro recibe en Logroño al peregrino / L’Ebro riceve il pellegrino a Logroño

Poesia di Travesía

Il testo La puntura ci mostra una parte scura e difficile dell’adolescenza. Si tratta del sentimento depressivo, della tristezza esagerata senza motivo apparente, che appare un giorno e sembra di non aver soluzione. È come la puntura di un insetto che ti causa un intenso prurito insopportabile. E porta alla disperazione finché un giorno sparisce come è arrivato: inspiegabilmente.

La puntura
Cando penso que te fuches, 
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Rosalía de Castro

(...)
como si todo hubiera sido un
sueño equivocado.

Francisca Aguirre
Ci sono curve del paesaggio dove cresce l'angoscia,
e la nausea si arrampica sul petto,
non importa che sorga una fresca giornata
né che gli esseri umani applaudano alla tua presenza.

Se lo senti, non c’è un rimedio semplice.
E in quel caso acceleri per scappar di corsa,
fuggi come un codardo
finché non vedi il tuo volto riflesso
sulla ferma superficie dell’acqua
e noti con sorpresa
che quello da cui fuggi, corre anch’esso con te.

Ti viene in mente dopo
di abbandonare il peso che sopporti sulle spalle,
di rinunciare ai viveri e alla crema solare,
al sacco a pelo, ai vestiti, alle mappe
pur di liberarti dall’enorme zavorra.

Più tranquillo continui a camminare, impreparato e docile,
fiducioso, innocente,
finché non riconosci nella tua propria ombra
l’ostinata presenza del tuo vecchio nemico.

Deduci sconcertato che il Cammino è colpevole,
che non c’è alternativa a rinunciarci,
che ―anche se non sai come―
la miglior soluzione sarà la più tagliente
e consideri allora l’idea di saltare nel vuoto.
E quando sei sul punto di intraprendere il passo,
di toccar con le dita dei tuoi piedi l’abisso,
e mentre ti concentri
sul tuo contorno fragile, sulla tua pelle burbera,
sui tuoi muscoli tesi che le gambe sostengono,
sul tuo sangue che scorre confuso e smarrito,
sul mar delle tue cellule,
sulle orbite cieche dei tuoi atomi,
scopri che il motivo
che ti spinge a scappare all’improvviso non abita più in te.

Se riprendi la marcia,
non è perché hai capito cosa sta succedendo a casa tua,
è perché te ne accorgi che non puoi fare niente
davanti a quell’insetto nero e la sua puntura.

Forse non è successo.
Forse l’hai inventato.
Tanto lungo il sentiero,
tanto incerto il destino

Pensieri del giorno

L’arte risiede negli occhi di guarda l’oggetto.

Abbronzatura pellegrina: più arrostito il sinistro che il destro.

Ci sono giorni in cui non vi è pensiero ovvero tarda.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso. Jornada 6 / Giornata 6: Estella – Torres del Río

Km: 29 – Km totales: 142,6 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

[ESPAÑOL]

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

Vino, bosque y penitencia

La sexta jornada de nuestro Camino acabó siendo la más dura hasta el momento, pero el inicio fue tan suave que no hacía presagiar en absoluto lo que nos esperaba. Dada la extensión de la etapa, decidimos rechazar la opción de desayunar en el albergue de Alfonso (Ágora se llamaba) porque nos habría exigido quedarnos hasta las siete. Le explicamos que no queríamos salir tan tarde y entonces él nos aconsejó pararnos en la estación de servicio que encontraríamos a la salida (es propio del buen anfitrión aconsejar a la competencia cuando es necesario). Así lo hicimos.

Una vez desayunados, retomamos las flechas amarillas que nos llevaban a atravesar las afueras del municipio hasta que fuimos ganando altura para encaminarnos al Monasterio de Irache, en cuyo idílico entorno crecen las viñas de la bodega del mismo nombre y se puede admirar la famosa fuente del vino. Funciona desde principios de los años noventa y dicen que da cien litros de vino al día, así que los más remolones se quedan sin el preciado elixir. En realidad, muchos peregrinos se darán cuenta de que de elixir tiene bien poco, y es solo una simpática curiosidad turística, pero tanto caballero como escudero no quieren dejar de decidir por sí mismos y, como no tienen vaso ni recipiente similar que les facilite la empresa, al escudero se le ocurre una solución bien práctica (para eso están los escuderos): utilizar la concha del peregrino adquirida el día anterior a modo de platillo, como aconsejaría su uso original. Salió del grifo un vinillo común mucho más parecido a lo que beberían los peregrinos medievales que a un caldo elegante de la zona, pero más de uno se lo bebería hoy mismo en buena compañía.

Monasterio de Irache

Contentos de haber visto una de las atracciones más famosas del Camino, proseguimos unas decenas de metros aún en dirección ascendente hasta que el Camino, como la vida, nos plantea una disyuntiva: a la derecha, algunas localidades más de la provincia; a la izquierda, principalmente bosque. Ambas opciones se unen en Los Arcos. Estamos de acuerdo en elegir el bosque.

Efectivamente, el bosque no decepciona. Los encinares y las coníferas nos acogen con la acostumbrada hospitalidad, nos alegran la vista y el olfato, y nos hacen breve la caminata. Pequeñas elevaciones, giros suaves a derecha e izquierda, cuestas arriba y abajo que dan sentido a la marcha y aceleran los latidos sin provocar excesivo cansancio. A veces el sendero cambia de idea y, en lugar de atravesar el bosque, lo bordea. Y entonces nos regala las panorámicas hermosas de estas tierras, las colinas, los cereales a lo lejos. Después de un buen trecho de kilómetros llegamos a Luquin, donde una vez atravesado el pueblo en un santiamén, salimos de nuevo a zona de cultivos con algunos pequeños huertos privados a ambos lados de la calle sin asfaltar.

Enseguida se percibe la voz de un vecino que habla con otro mientras este termina algún trabajo doméstico al otro lado de una valla. Se nota claramente que el primero tiene ganas de darle a la sin hueso.

- Que primero los hijos y después los nietos. Ni puñetero caso te hacen, pero bien que acuden cuando necesitan algo. Y cuando ya no puedes más y necesitas tú que estén ahí dando el callo, que te den por c… -su vecino asiente sin meter baza, pero se ve que está de acuerdo.
La fuente del vino / La fontana del vino

Pasamos de largo con un tímido saludo de cortesía y los hombres se quedan detrás departiendo sobre sus cosas, pero sin saber muy bien cómo, al poco tiempo nuestro campesino locuaz está a nuestro lado y nos ha preguntado ya de dónde somos. De ahí pasa a interesarse por nuestro destino y nos da explicaciones que no acabamos de atender porque nos basta con seguir las flechas amarilas para llegar a puerto. A los dos minutos nos ha descrito el horizonte, nos ha nombrado los pueblos que se ven al frente y nos dice que del otro lado de la nacional llegan los peregrinos que han preferido rechazar la opción del bosque. Luego, al llegar a la rotonda, hay una señal que indica: Los Arcos 9. Desde ese punto ya iremos todos juntos otra vez.

Las disyuntivas del camino

Antes de dejarnos escapar, le da tiempo a quejarse de los últimos incendios, cuya huella se aprecia en las lomas ennegrecidas que se notan hacia el oeste. Y cuando el fuego llega al cereal, ¡buuuuuuuuu! Y mueve los brazos de golpe hacia la derecha con velocidad para simular la propagación incontrolable de las llamas. Un desastre -concluye.

Según nuestro campesino locuaz, la culpa es de los ecologistas, porque para cualquier cosa hay que pedir permiso. Ni se limpia el monte, ni se dan permisos para sacar animales al monte, ni nada de nada. Y cada vez peor.

Nosotros elegimos el bosque / Noi abbiamo scelto il bosco

Después de su discurso reivindicativo, se. despide y se va. Cuando llegamos a la famosa rotonda, dejamos la soledad de la senda forestal y empezamos a notar a otros muchos peregrinos, cuyas caras y voces empiezan a resultarnos familiares.

El tramo hasta Los Arcos es largo y monótono, pero cuando ya han pasado tres de los nueve totales, nos sorprende un food truck de dos irlandeses que ofrecen bebidas y comida a un precio razonable. Sirve ese oasis de felicidad colocado estratégicamente a la sombra de unos pinos para reencontrarse con algunas caras conocidas, además de para hidratarse debidamente y comer algo ligero (un buenísimo gazpacho entre otras cosas), y para saber que alguno de los peregrinos piensa acabar la jornada en Los Arcos. En ese momento nos parece una sabia decisión, pero a la larga tal vez no compense, pues de ese modo se tendrán que afrontar dos etapas difíciles una detrás de otra: la de Logroño al día siguiente de 29 kilómetros y la de Nájera de casi 30. Nos convencemos, pues, de que adelantar la penitencia podrá ser beneficioso.

Nos quedan aún unos seis kilómetros hasta Los Arcos y ocho más hasta Torres del Río. El paisaje no carece de belleza, es cierto, pero el hecho de que el sol actúe a sus anchas así como el cansancio propio de cada final de jornada lo hacen especialmente duro. Hay que ingeniárselas para cubrirse lo más posible. La mochila parece descolocarse cada dos minutos y cuando se agarra al cuerpo, se diría que lo hace clavando las uñas en el primer lugar que encuentra libre.

Uscendo dal bosco

La conversación puede ayudar a que el suplicio se haga más corto. Me pongo a hablar con Ana, una de las colombianas con quien nos cruzamos alguna vez desde hace unos días. Está desubicada porque su compañera de viaje hoy ha hecho voto de silencio. Se tomó la pastilla del silencio, y yo necesito hablar -explica. Vive en España desde hace años, en la zona de Roncesvalles, y siempre sintió admiración por los peregrinos. Caminará hasta Logroño.

Cuando llegamos a Los Arcos, ellas como otros muchos desparecen. Nosotros entramos en una tienda para comprar algo de comer, y el escudero se compra además un sombrero para el sol, que se le antoja más eficaz que la visera con que afronta las travesías del desierto. Después de esa pausa, que se agradece, afrontamos los ocho kilómetros más duros hasta el momento, en que todas les sensaciones negativas se intensifican. Pero la fe no disminuye porque los mapas hablan. Todo llegará. Sabemos que justo antes de Torres está Sansol. Quienes no estén bien informados se llevarán un susto. Está pegado al destino final y el peregrino creerá, al leer su nombre, que se ha equivocado de ruta. Pero no. Escondido detrás está Torres. Por fin. Misión cumplida.

Pensamientos del día

Para saber cómo ha ido el día siempre hay que esperar hasta el final.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Disfruta de la sombra mientras puedas.

Bebe en la fuente,
disfruta del oasis:
todo se acaba.

Poema de Travesía

Con el poema Como ampollas pequeñas empieza el capítulo de la adolescencia de Travesía. En él he establecido un paralelismo entre la aparición de ampollas en los pies durante el Camino y la de los poemas en la adolescencia. Ambos surgen sin orden aparente como consecuencia de una actividad intensa (caminar, crecer), necesaria para desarrollar la propia personalidad, pero también implican un cierto sufrimiento. Los poemas (como otros escritos propios de adolescentes) surgen a menudo en un contexto de desazón nada agradable. La utilidad última es que obligan a pararse a pensar cómo resolver el problema. Habrá momentos en que creas que han desaparecido, pero tarde o temprano descubrirás que siempre vuelven.

Como ampollas pequeñas
Non so perché si formano, 
eppure mi affeziono e le chiamo per nome.

Valerio Magrelli
Nacen sin avisarte, como ampollas pequeñas
debajo de los pies. Te sientas un momento,
te examinas las plantas con cuidado: la derecha, la izquierda
y no hay nada que explique el escozor,
nada esa sensación de fuego entre los dedos
que al retomar la marcha se repite.

En esa edad
en que todo parece irreal e inconstante
llegan para quedarse, aunque se escondan,
aunque sean invisibles y se adviertan
tan solo cuando quieren detenerte.
Que te interrumpas,
que dejes todo lo que estás haciendo,
y te observes a fondo.
Que mires dónde estás, por dónde has ido,
la ruta que has trazado, la que quieres
acometer en ese prado virgen y no supiste.

Descubrirás que a veces te abandonan
para hacerte creer que ya eres libre.
Pero siempre regresan
los poemas.

[ITALIANO]

Vino, Bosco e penitenza

La sesta giornata del nostro Cammino è finita per essere fini a quel momento la più dura, ma l’inizio è stato così morbido che non faceva per niente immaginare quello che ci aspettava. Vista l’estensione della tappa, abbiamo deciso di rifiutare l’opzione di fare colazione da Alfonso (presso l’ostello Agora) perché ci avrebbe costretto a stare lì fino alle sette. Gli spieghiamo che non volevamo partire così tardi e ci consiglia fermarci alla stazione di servizio all’uscita della città (è tipico dei bravi hospitaleros consigliare la concorrenza quando è necessario). E quello abbiamo fatto.

Finita la colazione, abbiamo ripreso a seguire le frecce gialle che ci portavano ad attraversare la periferia della cittadina e guadagnando altezza lentamente ci siamo indirizzati verso il Monastero di Irache, nel cui idilico intorno crescono le vigne della cantina dello stesso nome e si può ammirare la famosa fontana del vino. Funziona dai primi anni novanta e dicono che versi cento litri di vino al giorno, così i più ritardatari rimangono senza il prezioso elisir. In realtà, molti pellegrini si renderanno conto che elisir non è un termine che gli si addice, ma che è piuttosto una simpatica curiosità turistica. Tuttavia, sia cavaliere che scudiero preferiscono decidere per sé stessi e, siccome non hanno né bicchiere né altro recipiente simile che gli permetta di risolvere la questione, viene in mente allo scudiero una soluzione tanto pratica (a quello servono gli scudieri): usare la conchiglia del pellegrino acquistata il giorno prima a mo’ di ciotolina. È uscito dal rubinetto un vinello comune molto più simile a quello che avranno bevuto i pellegrini medioevali anzi che ad uno elegante della zona. Più di uno, però, lo berrebbe volentieri in compagnia.

Contenti di aver visto una delle attrazioni più famose del Cammino, continuiamo per qualche decina di metri in su finché il Cammino, come la vita, non ci pone un dilemma: a destra altri paesi della provincia, a sinistra soprattuto il bosco. Le due opzioni si uniscono a Los Arcos. Siamo d’accordo nel scegliere il bosco.

Certamente, il bosco non ci delude. Le querce e le conifere ci accolgono con la solita ospitalità, ci rallegrano la vista è l’olfatto, e ci rendono breve la camminata. Piccole elevazioni, giri morbidi a destra e sinistra, salite e discese che danno senso alla marcia e accelerano i battiti senza stancarci troppo. A volte il sentiero cambia idea e, invece di attraversare il bosco, lo contorna. E allora ci regala le belle panoramiche di queste terre, le colline, i cereali più in là. Dopo parecchi chilometri arriviamo a Luquín, dove quando abbiamo attraversato il paese, usciamo di nuovo a una zona di coltivazioni con alcuni piccoli orti privati su entrambi i lati della strada sterrata.

Ondas / Onde

Ci arriva subito la voce di un vicino che parla con un altro mentre questo finisce dei lavori domestici dall’altro lato di una recinzione. Si percepisce chiaramente che il primo ha voglia di muovere la lingua.

- Prima i figli e dopo i nipoti. Non ti cagano neanche, ma quando ne hanno bisogno ti cercano e come. E quando non ce la fai più e sei tu quello che ha bisogno che loro ci siano, ti mandano a quel paese -il suo vicino annuisce senza intervenire, ma si vede che è d’accordo.

Li superiamo con un timido saluto di cortesia e i due uomini restano dietro a chiacchierare sulle loro cose, ma senza che ce ne accorgiamo, il nostro contadino loquace è un istante dopo accanto a noi e ci ha già chiesto di dove siamo. Poi si interessa della nostra destinazione e ci dà delle spiegazioni che non capiamo del tutto perché non ci serve altro per arrivare in porto che seguire le frecce gialle. Due minuti dopo ci ha descritto l’orizzonte, ci ha menzionato i paesi che si vedono più in là e ci dice che dall’altra parte della statale arrivano i pellegrini che hanno preferito rifiutare l’opzione del bosco. Poi, quando si arriva alla rotonda, c’è un segnale che indica: Los Arcos 9. Da quel punto in poi camineremo di nuovo tutti insieme.

Prima di lasciarci scappare, ha ancora tempo per lamentarsi sugli ultimi incendi, la cui impronta si percepisce sui pendii anneriti che si distinguono verso ovest. E quando il fuoco arriva al cereale, ¡buuuuuuuuu! E muove le braccia verso destra velocemente per simulare la propagazione incontrollata delle fiamme. Un disastro -conclude.

Secondo il nostro contadino loquace, la colpa è degli ecologisti, perché per qualsiasi cosa bisogna chiedere il permesso. Non si può pulire il monte, né danno i permessi per far uscire gli animali, niente di niente. E sempre peggio.

En Los Arcos nos reciben con cautela / A Los Arcos ci ricevono con cautela

Dopo il suo discorso rivendicato, saluta e se ne va. Quando arriviamo alla famosa rotonda, lasciamo la solitudine della senda forestale e cominciamo a notare molti altri pellegrini, le cui facce e voci iniziano a risultarci familiari.

Sansol, el último capítulo antes de Torres del Río / Sansol, l’ultimo capitolo prima di Torres del Río

La tratta fino a Los Arcos è lunga e monotona, ma quando ne sono passati tre dei nove chilometri totali, ci sorprende un food truck di due irlandesi che offrono bibite e cibo a un prezzo ragionevole. Serve questo oasi di felicità, collocato strategicamente sotto l’ombra dei pini, per rincontrarci con alcune facce conosciute, oltre che per idratarci come si deve e per mangiar qualcosa di leggero (tra le altre cose, un buonissimo gazpacho), e infine per sapere che alcuni pellegrini pensano di concludere la giornata a Los Arcos. In questo momento ci sembra una saggia decisione, ma a lungo andare magari non compensa, poiché in quel modo si dovranno affrontare due tappe difficili consecutivamente: quella di Logroño di 29 Km il giorno dopo e quella di Nájera di quasi 30. Ci convinciamo, quindi, che anticipare la penitenza potrà essere benefico.

Ci restano ancora sei chilometri circa fino a Los Arcos e altri otto per Torres del Río. Il paesaggio non manca di bellezza, è vero, ma il fatto che il sole faccia il suo seguito assieme alla stanchezza tipica di ogni fine giornata rendono il proseguo del cammino particolarmente duro. Bisogna arrangiarsi per coprirsi il più possibile. Lo zaino sembra dislocarsi ogni due minuti e quando si afferra al corpo, si direbbe che lo fa piantando le unghie nella prima parte del corpo che trova libera.

Cristo de la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río Fotografía de Andrea Zuppa.

La conversazione può aiutare ad alleggerire il supplizio. Mi metto a parlare con Ana, una delle due colombiane con cui ci siamo incrociati qualche volta negli ultimi giorni. Si trova disorientata perché la sua compagna di viaggio ha fatto oggi voto di silenzio. Ha preso la pastiglia del silenzio, e io ho bisogno di parlare -spiega. Vive in Spagna da anni, nella zona di Roncisvalle, e da sempre ha provato ammirazione per i pellegrini. Camminerà fino a Logroño.

Quando arriviamo a Los Arcos, loro due come molti altri spariscono. Noi entriamo in un negozio per comprar qualcosa di mangiare e lo scudiero compra anche un cappello per il sole, che crede sia più efficace del cappellino con cui affronta le traversate del deserto. Dopo quella pausa, di cui ringraziamo, affrontiamo gli otto chilometri più duri di quanti abbiamo percorso finora, nei quali tutte le sensazioni negative so intensificano. Ma L fede non diminuisce perché le mappe parlano. Tutto arriverà. Sappiamo che proprio davanti a Torres troveremo Sansol. Coloro che non sono informati si spaventeranno. È attaccato al traguardo finale e i pellegrini crederanno leggendo il suo nome di aver sbagliato. Ma no. Nascosto dietro Torres. Finalmente. Missione compiuta.

Pensieri del giorno

Per sapere com’è andata la giornata, bisogna sempre aspettare fino alla fine.

Non fare domani quello che puoi fare oggi.

Goditi l’ombra finché puoi.
Goditi l’oasi,
bevi dalla fontana.
Tutto finisce.

Poesia di Travesía

Con il testo Come piccole bolle inizia il capitolo dell’adolescenza di Travesía. In quei versi ho ho cercato di stabilire un parallelismo tra le vesciche dei piedi durante il Cammino e le poesie nell’adolescenza. Entrambi vengono fuori apparentemente senza un ordine chiaro come conseguenza di un’attività intensa (camminare, crescere), necessaria per sviluppare la propria personalidad, ma implicano anche una certa dose di sofferenza. Le poesie (come altri scritti adolescenziali) nascono spesso in un contesto di disagio profondo molto sgradevole. Se sono utili è perché ci si ferma per riflettere su come risolvere il problema. Ci saranno dei momenti in cui crederai che siano spariti, ma prima o poi scoprirai che tornano sempre.

Non so perché si formano, 
eppure mi affeziono e le chiamo per nome.

Valerio Magrelli
Nascono senza avvisarti, 
come piccole bolle sotto i piedi.
Ti siedi un attimo,ti esamini con cura le piante:
la destra, la sinistra e non c’è niente che giustifichi il bruciore,
niente quella sensazione di fuoco tra le dita
che nel riprendere la marcia si ripete.
A quell’età
in cui tutto sembra irreale e incostante
arrivano per restarci,
anche se si nascondono,
anche se sono invisibili e si notano
soltanto quando vogliono fermarti.
Che tu la smetta
di fare quello che ora stai facendo,
e ti osservi in dettaglio.
Che guardi dove sei e dove sei andato,
la rotta che hai tracciato,
quella che vuoi
intraprendere in quel pascolo vergine
e non ci sei riuscito.

Scoprirai che a volte ti abbandonano per farti credere che sei già libero.
E invece sempre tornano
le poesie.

El Camino Inverso – Il Cammino Inverso. Jornada 2 / Giornata 2: Roncesvalles – Zubiri

Km: 21,5 – km totales: 47,2 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa. Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer.
Resumen de la jornada. Riassunto della giornata

[ESPAÑOL]

Una calma inesperada

Entiendo a Caperucita Roja y su fascinación por el bosque. Si hay algo que me ha gustado especialmente de ir desde Roncesvalles a Zubiri es la presencia constante de enormes extensiones boscosas: hayas, robles, coníferas, un manto verde con reflejos de plata que te cubre literalmente y te hace sentir protegido, lo que refleja perfectamente esa niñez que en Travesía se corresponde con la etapa que nos ocupa. El bosque atlántico y mediterráneo es como una madre protectora que te permite caminar y equivocarte, pero nunca te abandona.

Desde el principio, con 14° de temperatura en el punto de partida, el cielo cubierto y un txirimiri tímido que acabó por retirarse, nos internamos en el Robledal de las Brujas sin protección (ni crema solar, ni gorra, ni falta que hacían). Por lo menos hasta después de haber caminado 13 km no empezó a abrirse ese mismo cielo y a hacernos pensar que tal vez no debíamos posponer la decisión de untarnos la crema. En el camino como en la vida es mejor no arriesgar esperando que el problema pase, y poner remedio enseguida a las dificultades, por nimias que parezcan. El recorrido engañaba porque siempre había un bosque a la vista que hacía albergar esperanzas, pero al final decidimos parar para protegernos del sol.

Cuando se ensanchan las miras, llegan los pastos en que pacen las bestias, vacas y ovejas con aspecto de felicidad antigua, como de égloga renacentista, el sendero se encarama hacia nuevas alturas por miedo a que lo tachen de aburrido, y el peregrino amante de los desafíos asequibles agradece la decisión.

Los asentamientos humanos también dan una alegría a la vista y al corazón sensible, por ejemplo en Burguete y sus casas de siglos adornadas con primor, que consiguen mantener la armonía del centro urbano, a pesar de algún edificio contemporáneo. Perros y gatos reposando su fatiga hereditaria en el frontón de Linzoain, donde los jóvenes jugarán a la pelota vasca en horarios más convenientes que aquellos en los que pasa el peregrino.

El final de la etapa hace olvidar la serenidad inicial porque la bajada se hace más pronunciada y el terreno se llena de nuevo de piedra hostil. Nos preguntamos por qué siempre termina lo bueno cuando más lo disfrutamos. Aun así, después de la etapa de ayer, esta ha sido un regalo indiscutible, lo que tal vez signifique que tiene razón quien dice que después de la tormenta siempre llega la calma.

Cuando llegamos a Zubiri, vamos directamente a comer al Bar Valentín, que tiene mesas fuera, ocupadas por peregrinos y gente del lugar. Encontramos sitio de milagro en una mesa para dos y entro en el local para pedir la comida (fuera habíamos visto ya su oferta de menús del día).

- Tienes que pedir y pagar aquí. Te llevas esto y cuando pite vienes y te llevas la comida. No hay camareros para las mesas porque nadie quiere trabajar -me dice el camarero.

Quiere parecer enfadado, pero no lo consigue. Su tono bromista y su ligero acento del Este no se lo permiten. Yo hago niños deberes a la perfección y como recompensa me llevo mi comida para reponer fuerzas como sólo el peregrino se merece.

Alguien nos aconsejó no quedarnos en Zubiri, pasar de largo y ir directos a Pamplona (20 km más). Craso error. El pueblo es agradable y el albergue Segunda etapa cómodo, poco masificado y limpio. Siempre hay quien en el camino decide complicarse la existencia. No ofendamos al destino ni creemos dificultades innecesarias. Ya vendrán ellas solas cuando toque. Como en la vida misma.

Además, la recepcionista del albergue y chica para todo es tremendamente servicial, simpática, expansiva y hasta cantarina. Cuando ya llevamos instalados una media hora, irrumpe de pronto como por una urgencia inaplazable tan solo para darnos un consejo que se le había olvidado: mañana no encontraremos nada abierto a medida que nos vayamos acercando a Pamplona.

Más tarde desde el primer piso se la oye dando instrucciones a un peregrino extranjero no muy ducho en la lengua de Cervantes. Repite muy despacio el código de entrada de la puerta como si el susodicho fuera sordo y luego “Y EMPUJAR”. El peregrino se debe de quedar a cuadros porque no sabe qué número es ese. “¿Empugar? -pregunta. “Sí, sí” -continúa ella con el mismo desparpajo. Repite los cuatro números “Y EMPUJAR…. EMPUJAR”. Y me la imagino desde arriba empujando una puerta imaginaria y hasta poniendo cara de esfuerzo para hacerse entender. Viva el espíritu del Camino.

Pensamientos del día

El bosque es un placer.

El nublado también tiene su encanto.

La brisa es un consuelo que siempre vuelve.
Deja a la espalda
la montaña más dura.
Entra en el bosque.

Índice de entradas

Poema de Travesía

Después de atravesar los Pirineos, el peregrino ya ha nacido al camino. En la etapa de hoy se inicia la infancia, por lo que en el poema Despertares he querido expresar ese momento de la vida en que el bebé, aún totalmente dependiente de su madre, empieza a reconocerse a sí mismo, a diferenciarse de su madre, a comprender que esa mano que mueve es parte de él, pero que los ojos que lo observan, el pecho que lo amamanta y la voz que lo arrulla son de otra persona. Esa persona es su centro vital, no puede ni siquiera concebir la idea de que no exista, pero por desgracia un día eso sucederá. Por suerte, aún no lo sabe. Es ese velo de ignorancia que es su mejor tesoro.

Es uno de los poemas que más me gusta de Travesía. Como otros del mismo libro, no tiene referencias directas a lugares del Camino, sino solo a la etapa vital que representa. Por eso, no hay razón para que hoy no hubiera escrito lo mismo.

Despertares

Un día descubres
que esa mano que siempre te acompaña
es parte de tu cuerpo
y puedes decidir lo que quieres que haga.
La entregarás a veces a modo de saludo.
Al enseñarla libre de piedra arrojadiza
entenderán los otros
que eres hombre de paz o mujer de palabra.

Pero quizás la uses en contra de tu prójimo
o tal vez solo quieras ocultarla
cuando la voz de alarma demande a los valientes.
Es una grave incógnita
que marcará por siempre tu destino
pero que aún no puedes resolver a tu antojo.

Otro día descubres
que los ojos que observan
cómo te mueves torpe a través de los días
(esos que van mirando
tu vida con afecto
y nunca se arrepienten de gastarlo contigo)
jamás te pertenecen
y tampoco esa voz
que te acuna en la noche,
ni ese pecho templado que te abriga
y te da de comer sin pedir nada a cambio.

Aunque en este momento no parezca posible,
aunque en este principio de la calle ascendente
esa verdad te duela como ninguna otra,
podrás seguir andando sin ella en un futuro,
y deberás hacerlo.
Pero en estos instantes la vida te regala
un velo de ignorancia que es tu mejor tesoro.
Una dote preciosa que carece de oro.

[ITALIANO]

Una calma inaspettata

Capisco Cappuccetto Rosso e la sua attrazione per il bosco. Se c’è qualcosa che mi è piaciuto particolarmente nell’andare da Roncisvalle a Zubiri è stata la presenza costante di enormi foreste: faggi, roveri e conifere, un manto verde con riflessi di argento che letteralmente ti copre e ti fa sentire protetto, il che riflette perfettamente quella infanzia che in Travesía corrisponde con la tappa di oggi. Il bosco atlantico e mediterraneo è come una madre protettrice che ti permette di camminare e di sbagliare, ma non ti abbandona mai.

Dall’inizio, con 14° di temperatura nel punto di partenza, il cielo coperto e una finissima pioggia timida che finalmente si è ritirata, ci siamo addentrati nel Rovereto delle Streghe senza protezione (né crema solare, né cappellino, dato che non ne avevamo bisogno). Almeno fin quando non avevamo percorso 13 km, non si è aperto quello stesso cielo. Questo voleva dire che magari non dovevamo posticipare la decisione di metterci la crema solare. Sul cammino come nella vita è meglio non aspettare sperando che il problema passi, e trovare subito un rimedio alle difficoltà, anche se sembrano insignificanti. Il percorso ingannava perché c’era sempre un bosco in vista che faceva nutrire speranze, ma alla fine abbiamo fatto una sosta per proteggerci dal sole.

Quando si dilata la visuale, arrivano i pascoli dove le bestie brucano, mucche e pecore con l’aria di una antica felicità, come di egloga rinascimentale, il sentiero si arrampica verso nuove altezze per paura di essere considerato noioso, e il pellegrino amante delle sfide sostenibili ringrazia per la decisione.

Anche gli insediamenti umani danno allegria alla vista e al cuore sensibile, per esempio a Burguete e le sue case addobbate con cura, che riescono a mantenere l’armonia del centro urbano, nonostante qualche palazzo contemporaneo. Cani e gatti riposano la loro fatica ereditaria nel frontón di Linzoain, dove i giovani giocheranno a palla basca in orari più convenienti di quelli in cui passa il pellegrino.

La fine della tappa fa dimenticare la serenità dell’inizio perché la discesa diventa più pronunciata e il terreno si riempie di nuovo di pietra ostile. Ci chiediamo perché le cose buone finiscono sempre quando più ce le stiamo godendo. Comunque, dopo la tappa di ieri, questa è stata un regalo indiscutibile, il che significa che magari ha ragione chi afferma che dopo la tempesta arriva sempre la calma.

Quando arriviamo a Zubiri, andiamo direttamente a pranzare al Bar Valentín, che ha dei tavoli fuori occupati da pellegrini e gente del luogo. Troviamo fortunatamente un posto in un tavolo per due, poi entro nel locale e ordino (fuori avevamo già visto la sua offerta di menù del giorno).

- Devi ordinare e pagare qui. Porti questo con te e quando fischia, vieni e ti prendi il cibo. Non ci sono camerieri per i tavoli perché nessuno vuole lavorare -mi dice il cameriere.

Vuole sembrare arrabbiato, ma non ci riesce. Il suo tono scherzoso e il suo leggero accento dell’Est non glie lo permettono. Io faccio i miei compiti alla perfezione e come ricompensa mi prendo il mio cibo per riprendere le forze come soltanto il pellegrino merita.

Qualcuno ci ha consigliato di non rimanere a Zubiri, superarlo e andare direttamente a Pamplona (20 km in più). Grosso errore. Il paese è carino e l’ostello Seconda tappa confortevole, poco massificato e pulito. C’è sempre chi sul cammino decide di complicarsi l’esistenza. Non offendiamo il destino né creiamo delle difficoltà inutili. Arriveranno da sole quando toccano. Proprio come succede nella vita.

Inoltre, l’hospitalera dell’ ostello e tuttofare è molto disponibile, simpatica, espansiva e perfino melodiosa. Dopo che ci eravamo già accomodati da una mezz’oretta irrompe nella stanza come fosse un’urgenza per darci un consiglio che si era prima dimenticata: domani non troveremo niente di aperto man mano che ci avvicineremo a Pamplona.

Più tardi dal primo piano la si sente dare istruzioni a un pellegrino straniero che non ha molta dimestichezza con la lingua di Cervantes. Ripete molto lentamente il codice di ingresso come se il suddetto fosse sordo e dopo aggiunge “E SPINGERE”. Il pellegrino è rimasto probabilmente di stucco perché non sa di quale numero si tratti. “Spignere?” -domanda. “Sì, sì” -continua lei con la stessa disinvoltura. Ripete i quattro numeri e “E SPINGERE…. SPINGERE”. Da sopra io me la immagino spingendo una finta porta, facendo pure il gesto come se dovesse realmente sforzarsi per aprirla. Evviva lo spirito del Cammino.

Cómo no recordar Secretos del corazón.
El gato del frontón de Linzoain / Il gatto del frontón di Linzoain
Para reponer fuerzas / Per riprendere le forze

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 3 / Giornata 3 : Zubiri – Pamplona

Km: 20,4 – km totales: 67,6 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la jornada realizado por el escudero / Vídeo della giornata realizzato dello scudiero

Un checo, un río y una panorámica.

Esta mañana no nos hemos puesto pronto en camino. Nos hemos despertado con las primeras luces y después de prepararnos y de despedirnos de David y Rafa, nuestros únicos compañeros de habitación, hemos buscado un sitio para desayunar. El caminante precavido se preocupa de adquirir víveres que le vayan satisfaciendo las necesidades más elementales, pero en este caso tanto caballero como escudero se han dormido en los laureles y se han quedado despiertos hasta cuando no deberían componiendo párrafos y traduciendo frases para informar al lector de sus vicisitudes. Así pues, ante el desalentador panorama del pueblo adormecido, se han abalanzado sobre las máquinas expendedoras de comestibles para urgencias peregrinas (colacao y galletas, como en la tierna infancia, zumo de naranja y torta txantxigorri, para darle un toque local al desayuno.

Puente de la Rabia, Zubiri.

Sentados en la calle San Esteban y dispuestos a hincarle el diente a lo comprado, se me ocurrió girar la esquina y echarle un vistazo al bar Valentín del día anterior, por si las moscas. Y descubrí con asombro que estaba abierto. Cambio de planes. A la buchaca todo lo que teníamos entre manos y a desayunar como Dios manda.

- Dos cafés con leche y, para mí, una de estas, que no sé cómo la llamas.
- Caraculo, digo, caracola -el camarero gracioso sigue haciendo de la suyas por la mañana.

Le respondo con una sonrisa.

- A un checo se lo puedes perdonar -contesta a una observación inexistente.

Es expansivo y le gusta hablar, así que le sigo la corriente como mejor se me ocurre.

- ¿Eres checo? Pues yo hablo checo -me mira con expresión de incredulidad.

- Ukoncete výstup a nástup dveře se zavírají.

Pepe (así lo llaman los oriundos) me mira con los ojos como platos.

– ¡Has viajado mucho por el metro de Praga!

Creo que no está muy acostumbrado a ser él el sorprendido.

- Me lo aprendí la primera vez que fui a Praga, en el 93, y cada vez que conozco a un checo se lo digo.

- Además, lo dices perfecto.

Sé que no es verdad, pero acepto el cumplido, porque forma parte del juego. ¿Qué hará un checo como él en un sitio como este? Con la barriga llena, nos despedimos del camarero guasón y seguimos nuestro camino.

Otra cara del camino / Un’altra faccia del camino

Llegados a este punto, al peregrino los dedos empiezan a antojársete huéspedes. Los paisajes se le mezclan en la memoria y empieza a tener dificultad para ordenar los recuerdos de hace apenas unos días y asociarlos a los lugares que acabo de conocer. No llega a imaginar cuál será el estado de confusión al final del camino, tras más de treinta días de viaje en más de treinta destinos diferentes.

El río Arga en su esplendor / Il fiume Arga nel suo splendore

Esa es la sensación de la primera parte de la jornada de hoy. Es cierto que se pasa poco después de dejar Zubiri por una zona industrial única en el recorrido, pero luego los primeros kilómetros se parecen al encuentro con alguien conocido: pastos, senderos, pequeños bosques, rebaños de ovejas que me recuerdan que estoy durmiendo poco, como si el camino velara por mí e intentara garantizar mi descanso.

Poner puertas al campo

La segunda sensación del día es el Arga. Más que una sensación, un cúmulo de ellas, todas agradables. Se muestra como torrente, se crece en algunos puntos formando cascadas poco estrepitosas y dóciles que casi arrullan al peregrino como una presencia benévola. A veces lo pierdes de vista, pero sabes que sigue estando cerca: si no lo ves, lo oyes, lo intuyes, lo recuerdas, te reencuentras con él vestido de otra guisa o adornado con puentes nuevos como si solo quisiera sorprenderte.

El camino serpentea / La strada serpeggia

La tercera y última parte del recorrido empieza con la subida pronunciada que nos lleva hasta Arre y Villava. Asequible sin duda, pero que obliga a tomar un descanso y beber agua. Además, ya que el sol acaba de hacerse hueco (el día nos ha reservado de nuevo un tiempo inmejorable para la caminata), aprovechamos para ponernos crema protectora. Desde el sendero se puede admirar el valle de Esteribar, que acabamos de abandonar. Villava, pueblo ya muy próximo a Pamplona, es como un tobogán que nos lleva casi sin darnos cuenta hasta la capital, pues la periferia de la ciudad es ya casi una continua sucesión de edificios de innegable estética moderna. Después de Burlada, nos encontramos de nuevo con el Arga que nos lleva casi de la mano hasta Pamplona, a la que entramos por el puente de la Magdalena

Nos hemos encontrado a gente amable que nos indicaba la dirección de las flechas amarillas cuando nos despistábamos. Hacia allá, siguiendo el río. Que era un poco como decir over the rainbow

Renglones torcidos / Linee storte, de Andrea Zuppa

Pensamientos del día

Si un checo puede hacer chistes en español, no es verdad que la inteligencia de la especie esté disminuyendo.

Mi mochila es una caja de sorpresas.

Algo que no te puedes echar a la espalda son los pies.

Murmura el agua,
se calla cuando escuchas.
Para que vuelvas.

Poema de Travesía

Primer paso es el poema de Travesía que corresponde a esta etapa del camino. Se centra en el momento en que se empieza a andar y se entiende que el espacio circunstante es una oportunidad única de libertad. Un instante único e irrepetible.

En este caso hay, además, una referencia a un punto del Camino: la ciudad de Pamplona (Iruña, su nombre en euskera). Refleja la fascinación del caminante por llegar a la primera ciudad del recorrido y simboliza las grandes oportunidades de la vida, que aparecen en contadas ocasiones, como las escasas cinco o seis ciudades del Camino Francés en sus más de treinta etapas.

También incluye la primera alusión del libro a la posición erecta del homo sapiens, que también es homo erectus. Algo que lo define en cierto modo.

Primer paso
Pour l’enfant, amoureux de cartes et d’estampes, 
L’univers est égal à son vaste appétit. Ah! Que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!

Charles Baudelaire
Este principio, este primer paso,
este erguirse despacio sin ayuda,
dejar de gatear mientras el río
te acompaña y los puentes te celebran. Este ver hacia donde el horizonte
te muestra que atardece,
este aprender a andar en solitario
tiene algo de esperanza y de proyecto.
Este llegar a Iruña caminando...
Hay algo de leyenda en los inicios.

Un ceco, un fiume e una panoramica

Questa mattina non ci siamo messi in cammino molto presto. Ci siamo svegliati con le prime luci dopo di esserci sistemati e di aver salutato David e Rafa, i nostri unici compagni di stanza, abbiamo cercato un posto per fare colazione. Il camminatore meticoloso si preoccupa di acquistare i viveri che gli servono per soddisfare i bisogni più elementari, ma in questo caso il cavaliere e lo scudiero sprovveduti sono rimasti svegli fino a tardi a comporre paragrafi e tradurre frasi per informare il lettore delle loro vicende. Così, davanti alla desolazione del paese ancora addormentato, ci siamo buttati sui distributori automatici di merendine e bevande pronti per le urgenze pellegrine (colacao e biscotti, come nella tenera infanzia, succo di arancia e torta txantxigorri, per dare un tocco locale alla colazione.

Seduti su una panchina della calle San Esteban e pronti per addentare l’acquisto, mi è venuto in mente di girare l’angolo e buttare l’occhio, non si Sto arrivando! Mai, sul bar Valentin del giorno prima. E ho scoperto con sorpresa che era aperto. Cambio piani. In tasca tutto quello che avevamo fra le mani, e a fare colazione come Dio comanda.

- Due caffè latte e, per me, una di queste, che non so come chiami.

- Caraculo [faccia da culo], voglio dire, caracola [girella] -il cameriere scherzoso continua a suo modo il mattino dopo.

Gli rispondo con un sorriso.

- A un ceco puoi perdonaglielo -risponde a un’osservazione inesistente.

È espansivo e gli piace parlare, così gli do retta come meglio riesco.

- Sei ceco? Io parlo un po’ il ceco, sai? -mi guarda con espressione di incredulità.

- Ukončete výstup a nástup, dveře se zavírají.

Pepe (così lo chiamano i locali) mi guarda con gli occhi sbarrati.

- Hai viaggiato molto con la metropolitana di Praga!

Penso che non sia molto abituato ad essere lui quello sorpreso.

– E lo dici proprio perfetto!

Lo so che non è vero, ma accetto il complimento perché fa parte del gioco. Cosa farà un ceco come lui in un posto come questo? Con la pancia piena salutiamo il cameriere burlone e continuiamo il nostro cammino.

Autorretrato con bastón / Autorretrato con bastone

Arrivati a questo punto, il pellegrino Inizia ad avere una certa confusione. I paesaggi si mescolano nella sua testa e inizia ad avere difficoltà a riordinare i ricordi di qualche giorno fa e ad associarli con i luoghi appena conosciuti. Non riesce ad immaginare quale sarà il suo stato di confusione alla fine del cammino, dopo più di trenta giorni di viaggio in più di trenta destinazioni diverse.

Quella è la sensazione della prima parte della giornata. È vero che finisce poco dopo aver lasciato Zubiri attraverso una zona industriale unica nel percorso, ma poi i primi chilometri rievocano l’incontro già avvenuto con qualcuno di noto: pascoli, sentire, piccoli boschi, greggi di pecore che mi fanno venire in mente che sto dormendo poco, come se il cammino si preoccupasse di me e cercasse di garantire il mio riposo.

Llegando a Villaba / Arrivando a Villaba

La seconda sensazione del giorno è il fiume Arga, Ma più che una sensazione, un insieme di esse. Tutte gradevoli. Si mostra come torrente, cresce in alcuni punti formando cascate poco rumorose e docili, che quasi cullano il pellegrino come una presenza benevola. A volte lo perdi di vista, ma sai che è ancora vicino: se non lo vedi, lo senti, lo intuisci, lo ricordi, ti rincontri con lui vestito in un altro modo oppure addobbato con ponti nuovi, come se volesse soltanto sorprenderti.

La terza e ultima parte del percorso inizia con la salita pronunciata che ci porta fino ad Arre e Villava. Senza dubbio, facile, ma ci costringe a fare una sosta e bere acqua. Inoltre, dato che il sole si è appena fatto spazio (il giorno ci ha riservato di nuovo un tempo perfetto per la camminata), ne approfittiamo per metterci la crema solare. Dal sentiero si può ammirare la valle di Esteribar, che abbiamo appena lasciato. Villava, paese molto vicino a Pamplona, è come uno scivolo che ci porta quasi senza renderci conto fino al capoluogo di provincia, visto che la periferia della città è quasi una continua successione di palazzi di innegabile estetica moderna. Dopo Burlada, ci troviamo di nuovo con l’Arga, che ci porta quasi per mano fino a Pamplona, dove vi entriamo attraversando il ponte della Maddalena.

Abbiamo trovato persone gentili che ci hanno indicato la direzione delle frecce gialle quando ci siamo persi. Verso là, seguendo il fiume! Che era come dire: over the rainbow!

Albóndigas de sepia, merecidísimas / Polpette di seppia, meritatissime

Pensieri del giorno

Se un ceco può fare scherzi in spagnolo, non è vero che l’intelligenza della specie sta diminuendo.

Il mio zaino è una scatola di sorprese.

Una cosa che non ti puoi mettere sulle spalle sono i piedi.
Mormora l’acqua,
quando ascolti sta zitta.
Ti fa tornare.
Pamplona, meta alcanzada / Pamplona, meta raggiunta

Poesia di Travesía

Primo passo è la poesia di Travesía che corrisponde a questa tappa del cammino. Si focalizza sul momento in cui si inizia a camminare e si capisce che lo spazio circostante è un’opportunità di libertà. Un istante unico ed irripetibile.

In questo caso c’è in più un riferimento a un luogo del Cammino: la città di Pamplona (Iruña è il suo nome in basco). Riflette il fascino che provoca nel camminatore arrivare alla prima città del percorso, e rappresenta le grandi opportunità della vita, che appaiono in rare occasioni, come le uniche cinque o sei città del Cammino Francese in più di trenta tappe.

Contiene anche la prima allusione del libro alla posizione eretta del homo sapiens, che è anche homo erectus. Qualcosa che in certo modo lo definisce.

Primo passo
Pour l’enfant, amoureux de cartes et d’estampes, 
L’univers est égal à son vaste appétit.
Ah! Que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!

Charles Baudelaire
Questo principio, questo primo passo, 
quest’alzarsi piano senza aiuto,
finir di gattonare mentre il fiume
ti accompagna e i ponti ti festeggiano.
Questo vedere fin dove l’orizzonte
sfoggia il suo tramonto,
quest’imparare a andar da soli
ha un filo di speranza e di progetto.
Quest’arrivare a Iruña camminando...
C’è un po’ di leggenda negli inizi.
In linea, di Andrea Zuppa

El Camino Inverso / El Cammino Inverso. Jornada 4: Pamplona – Puente La Reina

Km: 24 – km totales: 91,6 – ampollas / vesciche: 0

Perfil da la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la jornada / Riassunto della giornata
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Nuevos paisajes y primeros dolores

Dejar Pamplona es siempre una desilusión para cualquier viajero, sea este peregrino o de otro tipo. Percibe con claridad el caminante que la ciudad, sin ser metrópoli, ofrece mucho a cambio de bien poco, por lo que se le antoja pecado de cierta importancia abandonarla sin haberla siquiera visitado en condiciones. Menos mal que tiene el consuelo de que su peregrinaje desinteresado le pueda valer para expiar la culpa, pues, aunque este no sea Año Santo Compostelano y, por tanto, llegar a la meta no le sirva para conseguir la indulgencia plenaria, tiene la esperanza de que como mínimo pueda serle útil para echarle un agua al alma, manoseada por las debilidades cotidianas, y dejarla con nuevo lustre.

Además de algún paseo por el centro y una estancia en la Plaza del Castillo que casi le vale -dicho sea de paso- una pulmonía (22 grados y un viento del norte que estiraba las pieles in secula seculorum), recuerda especialmente la visita al centro de interpretación del Camino de Santiago, en el que el visitante es acogido por Mikel, joven trabajador del Ayuntamiento pamplonés que explica con la devoción de aquel que ama su trabajo, pero sin la prepotencia de quien está encantado de conocerse. Museo gratuito y que no necesita de mucho tiempo para dejar satisfecho al peregrino.

Panorama tricolor / Panorama tricolore

En la jornada de hoy hay un punto que asusta cuando se observa el perfil de nuestra etapa: el alto del perdón. Más fiero el león de como es pintado, pues aunque exige cierta firmeza tanto en las piernas como en la cabeza, no es comparable con otras elevaciones superadas. Tal vez haya que dirigir más la atención al descenso de nuevo pedregoso (modalidad más propia del demonio que del apóstol), que además aparece cuando las fuerzas flaquean, ya hacia el final del recorrido.

Antes de esa barrera natural entre dos mundos, el peregrino ya ha abandonado la ciudad, atravesado la Cendea de Cizur (grupo de municipios pegados a Pamplona) y se ha aventurado por una extensión amplia de cereales que atrae la vista con ese amarillo propio del Van Gogh más desaforado, y con el verde reapareciendo aquí y allá, las colinas a media distancia, los girasoles secos y encorvados, que hacen en diferentes momentos que el viajero se pregunte dónde los había visto antes. Castilla y la Toscana acuden rápidamente a confundir a la memoria. Entonces el caminante se sacude el sueño y decide no dejarse engañar. Estamos en Navarra, señores, y las comparaciones son odiosas. Miren y gocen, y dejen de darle a las meninges, que quien piensa mucho no siente demasiado, por lo que se pierde la gracia de la vida.

Límites / Limiti

Antes del alto del perdón, se supera la fuente milagrosa que surgió como recompensa por la capacidad de un peregrino para resistir a las tentaciones de diablo. Como las del desierto, estas debieron ser fuertes aunque se terminaran antes de llegar a la cima, lo cual fue cosa positiva, pues bien habría podido repetir satán aquello de et ait ei tibi dabo potestatem hanc universam et gloriam illorum, y no sé si aquel peregrino de alma resistente habría podido entonces sobrevivir a tan tremenda prueba de integridad cristiana.

Cuando llegamos al destino el pueblo está en fiestas. En el albergue nos damos cuenta de haber hecho la reserva con fecha de ayer 🤦🏻‍♂️, pero el hospitalero resuelve el entuerto con espíritu compostelano y nos acomoda como si nada. La espalda ha dado muestras de cansancio importante. La mochila parece ser a veces cama de faquir y en algunos tramos del camino el peregrino no sabe ya cómo colocarse, de modo que no es fácil resistirse a otra tentación de la jornada: masaje de 25 minutos con fisio deportiva. ¿No será el hospitalero una nueva cara del diablo, que se descerebra por llevar a cuántos más peregrinos a su redil de llamas? Recordamos el consejo de no darle demasiado a las meninges y concertamos cita. Arantxa, la fisioterapeuta, no tiene aspecto de Pedro Botero, aunque esa combinación de dolor y placer que sabe provocar haría dudar a cualquiera. Dice que en marzo empieza su temporada peregrina. Mi penitencia: tres padrenuestros al sóleo y diez avemarías al cuello y al omóplato izquierdo. Pecado antiguo, me dice, que no hay que echarle toda la culpa a la mochila.

El pueblo en fiestas, la plaza contorneada por un burladero que contiene a las vaquillas que hacen las delicias de los lugareños. Recortes y esas cosas, nada de corridas de toros (me dice un propio). Y los niños debajo de las gradas para ver los toros por debajo de la barrera. Cuestión de adrenalina más que de perspectiva.

Encuentros / Incontri

Pensamientos del día

La tentación no solo vive arriba.

Si duele, es que está vivo.

La necesidad agudiza el ingenio.
Llegas de nuevo
pero nunca te quedas.
Lo llevas dentro.
Guenduláin. Palacio e iglesia / Palazzo e chiesa, di Andrea Zuppa

Poema de Travesía

El poema Juego infantil habla describe una actitud propia de los niños: la travesura. Las acciones que se suelen definir tales van acompañadas de una cierta cantidad de indulgencia por parte de los adultos. El mero hecho de utilizar este término implica ya un cierto grado de disculpa. “Pobrecito, es tan pequeño, solo es una travesura”.

Aqui, sin embargo, se habla de un cierto grado de maldad que no es reprimido por los mayores, y el niño, que necesita ser orientado para saber lo que está bien y lo que está mal, se extraña de que nadie lo reprenda. Su instinto lo lleva a esos actos caprichosos que pueden perjudicar a los demás, pero al mismo tiempo su racionalidad le indica que se merece un castigo y que necesita una lección. En este caso eso no se produce y el resultado es que sigue su camino desorientado, sin saber cómo continuar.

Juego infantil
Bajo los arcos de mis pies
el piso que me aguanta se transforma
y esa metamorfosis me divierte
y me invita a jugar. La tierra seca,
el polvo, la ladera, el asfalto o el fango,
las hierbas de los pastos.

A veces un impulso irrefrenable
me hace poner la zancadilla.
Disfruto el transeúnte que resbala
y escondo mi sonrisa entre las manos.
Chapoteo con los pies encima de los charcos
desperdigando el barro entre los otros.
Nadie me implora ni me recrimina
porque todos disculpan mi inocencia.
Mi corta edad me dicen que me impide
conocer el alcance de mis actos,
la gravedad del hecho que provoco.
Mientras, guardo silencio sorprendido
por el alcance de los otros actos
(aquellos que cometen
los que siempre perdonan mi arrogancia).

¿Pasará la indulgencia que me salva?
Sigo pensando que la vida es juego
y el vértigo me frena
cuando quiero avanzar entre la masa.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Nuovi paesaggi e primi dolori

Lasciar Pamplona è sempre un dispiacere per qualsiasi viaggiatore, pellegrino o meno. Percepisce con chiarezza il camminatore che la città, anche se non è una metropoli, offre molto in cambio di quasi niente, per cui gli sembra un peccato di una certa importanza abbandonarla senza nemmeno averla visitata come si deve. Meno male che gli rimane la consolazione che il suo pellegrinaggio disinteressato può valere per espiare la colpa, dato che (nonostante quest’anno non sia Anno Santo Compostellano e per tanto arrivare al traguardo non gli serva per avere l’indulgenza plenaria) ha la speranza che come minimo possa essergli utile per risciacquare la sua anima, consumata dalle debolezze quotidiane, e lasciarla come nuova.

Tras los girasoles / Dietro i girasoli

Oltre qualche passeggiata in centro e un soggiorno breve nella Plaza del Castillo che quasi gli provoca una polmonite (22 gradi e un vento del nord che faceva contrarre la pelle in secula seculorum), ricorda particolarmente la visita al Centro d’Interpretazione del Cammino di Santiago, dove il visitatore è accolto da Mikel, giovane lavoratore del Comune di Pamplona che spiega con la devozione di colui che ama il suo lavoro, ma senza la prepotenza di chi ha il piacere di conoscersi. Museo gratuito che non ha bisogno di molto tempo per lasciar soddisfatto il pellegrino.

Nella giornata d’oggi c’è un punto che fa paura quando si osserva il profilo della tappa: L’Alto del Perdono. Non è così feroce la fiera, in realtà. Certamente, richiede la fermezza di gambe e testa, ma non è paragonabile con altri dislivelli già superati. Magari bisognerebbe concentrarsi sulla discesa di nuovo sassosa (tipologia più del diavolo che dell’apostolo), che per di più appare quando le forze cedono, verso la fine del percorso.

Sombras peregrinas / Ombre peregrine , di Andrea Zuppa

Prima di quella barriera naturale fra due mondi, il pellegrino ha abbandonato la città attraversando la Cendea de Cizur (agglomerato di paesi attaccati a Pamplona) e si è avventurato in una estensione ampia di cereali che attira la vista con quel giallo proprio del Van Gogh più scatenato, e con il verde qua e là, i colli in mezzo, i girasoli secchi e incurvati, che fanno sì che il viaggiatore si chieda ripetutamente dove li aveva visto prima. La Castiglia e La Toscana arrivano veloci a confondere la memoria. Allora il camminatore si scrolla di dosso il sonno e decide di non lasciarsi ingannare. Siamo nella Navarra, signori, e i confronti sono odiosi. Guardate e gioite, e smettetela di scervellarvi. Chi pensa molto non sente troppo, per cui perde il gusto della vita.

Prima dell’Alto del Perdono si supera la fontana miracolosa nata come ricompensa per la capacità di un pellegrino di resistere alle tentazioni del diavolo. Come quelle del deserto, queste furono molto probabilmente altrettanto forti, anche se finirono prima di arrivare in vetta. Questo fu cosa positiva, perché il diavolo avrebbe potuto ripetere quella frase di et ait ei tibi dabo potestatem hanc universam et gloriam illorum, e non so se quel pellegrino di anima resistente avrebbe potuto sopravvivere dopo una prova d’integrità cristiana così tremenda.

Horizonte de trigo / Orizzonte di grano

Quando arriviamo a destinazione il paese è in festa. All’ostello ci rendiamo conto di aver fatto la prenotazione con la data di ieri, ma l’hospitalero risolve il problema con spirito compostellano e ci ospita come se niente fosse. La schiena ha dato testimonianza di una stanchezza importante. Lo zaino sembra essere a volte un letto di fachiro e in alcune tratte del cammino il pellegrino non sa più che posizione adottare. Non è facile, quindi, resistere a un’altra tentazione della giornata: massaggio di 25 minuti con specialista sportivo. Non sarà l’hospitalero un’altra faccia del diavolo, che si scervella per portare nel suo serraglio in fiamme il maggior numero possibile di pellegrini? Ricordiamo il consiglio di non pensare troppo e prendiamo appuntamento. Arantxa, la fisioterapista, non assomiglia al demonio, anche se quella combinazione di dolore e piacere che provoca farebbe dubitare chiunque. Dice che a marzo inizia la sua stagione pellegrina. La mia penitenza: tre Padrenostro per il soleo e dieci Avemaria per il collo e la scapola sinistra. Peccato vecchio, mi dice, non si deve dare tutta la colpa allo zaino.

La piazza del paese in festa è circondata da una barriera di legno dentro della quale i tori giovani fanno divertire i paesani. Niente corrida, mi spiega uno di loro. Solo recortes (provocazioni verso il toro al fine di coinvolgere il pubblico) E i bambini sotto gli spalti per guardare i tori da sotto. Questione di adrenalina più che di prospettiva.

Pensieri della giornata

La tentazione non solo vive al piano di sopra.

Se fa male, è sicuramente vivo.

La necessità aguzza l’ingegno.
Ci sei di nuovo
ma non puoi rimanerci.
Lo porti dentro.
La necesidad agudiza el ingenio / Necessità aguzza l’ingenio, di Andrea Zuppa

Poesia di Travesia

La poesia Gioco infantile descrive un atteggiamento proprio dei bambini: la birichinata. Le azioni che di solito vengono definite tali sono accompagnate da una certa quantità d’indulgenza da parte degli adulti. Il solo fatto di usare questo termine implica un certo livello di scusa. “Poverino, è così piccolo, si tratta solo di una birichinata”.

Qui, però, si parla di una cattiveria che non è ripresa dai grandi, e il bambino, che ha bisogno di essere orientato per saper distinguere il bene dal male, è stupito dal fatto che nessuno lo riprenda. Il suo istinto lo porta a questi atti capricciosi che possono danneggiare gli altri, ma allo stesso tempo la sua razionalità gli dice che si merita un castigo e che ha bisogno di una lezione. In questo caso quello non avviene e il risultato è che continua la sua strada disorientato, senza sapere come andare avanti.

Gioco infantile
Sotto la pianta dei miei piedi
la terra che mi regge si trasforma
e mi diverto con la metamorfosi,
che mi invita a giocare. La terra secca,
la polvere, il declivio, l’asfalto, la fanghiglia,
e le erbe dei pascoli.

A volte un impulso irrefrenabile
mi fa fare lo sgambetto.
Godo gli scivoloni dei passanti
e nascondo il sorriso fra le mani.
Sguazzo con i piedi nudi nelle pozzanghere
schizzando del fango sugli altri.
E nessuno mi prega o mi rimprovera,
mi perdonano tutti l'innocenza.
La mia giovane età -dicono- mi impedisce
di conoscere il peso delle azioni compiute,
la gravità del fatto che produco.
Nel frattempo, faccio silenzio sbalordito
dall’impatto delle altre
(quelle che commettono
coloro che perdonano da sempre l’arroganza).

Finirà l’indulgenza che mi salva?
Continuo a pensare che la vita sia gioco.
Mi frena la vertigine
se voglio proseguire nella folla.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada / Giornata 5: Puente La Reina – Estella

Km: 22 – Km totales: 113,6 – ampollas / vesciche: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la jornada / Riassunto della giornata
Vídeo de la jornada realizado por el escudero / Video della giornata realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Niños, olivos y frutos silvestres

Salir temprano de Puente La Reina nos permite tener una idea más clara de cómo es el pueblo. Durante las fiestas, los lugares como las personas se transforman, se esfuerzan por dar su cara más amable y al mismo tiempo se desordenan por dentro y por fuera, lo que no es el mejor de los momentos para conocer a alguien. Es consciente el viajero de que no podrá conocer mínimamente los lugares por donde pasa rumbo a Compostela (tal vez aspira más bien a conocerse mejor a sí mismo), pero agradece tener por la mañana una mejor idea del lugar, más coherente con su identidad cotidiana. Los barrenderos limpian los restos de la juerga y el sol empieza a iluminarlo todo. También el camino que nos ha de llevar a la siguiente meta.

Puente La Reina nos saluda / ci saluta

Los primeros kilómetros de transición hasta la localidad de Mañeru son agradables, pues permiten ir acondicionando el físico sin grandes sobresaltos y reencontrarse con el Arga. El río sigue yendo y viniendo como un viejo conocido con quien se ha perdido el contacto, pero al que nunca se dejará de apreciar. Poco después llega una cuesta pronunciada que exige concentración y nos devuelve a los sudores. Se agradece que gran parte de ellos aparezcan cuando el pinar está próximo porque en su compañía la sensación de esfuerzo disminuye.

Una vez pasado el pueblo y hasta la llegada a Cirauqui, el peregrino disfruta media hora de un espectáculo estético de primer orden, del que ya avisan las guías, pero que es mucho más digno de vivir que de leer, como cualquier otra cosa o aventura. Los amarillos intensos vuelven a recordar a Van Gogh y a la no muy lejana Castilla, pero tal vez lo que más sorprenda al caminante es el reflejo azul intenso de los montes tras la silueta de Cirauqui, que le provoca el vívido recuerdo de la mar. Mira de nuevo el peregrino con su atención exhausta ante todo lo que tiene delante de los ojos y constata que es sólido el camino. Ondula y te envuelve como una masa líquida, pero no podría nunca albergar nave de ningún tipo.

Entre Muñero y Cirauqui / Fra Muñero e Cirauqui
Cirauqui al fondo / In fondo Cirauqui

Llegados a Cirauqui, hay tiempo para un tentempié rápido. El pueblo es pintoresco y de calles estrechas y empinadas. Sentado en una de las mesas disponibles delante de una panadería, un calabrés se queja de dos cosas: su rodilla medio descompuesta, que lo obliga a caminar cortas distancias, y el café español, que por lo visto no tiene la misma eficacia que el italiano pare despejar la mente. Si él lo dice…

A la salida del pueblo nos esperan los restos de una calzada romana (¡qué dolor de pies!) y un puente del mismo origen, que el transeúnte sigue utilizando como hace siglos, aunque no se dijera a simple vista. A los pocos minutos, alguien ha construido un Olive Zen Garden al lado del camino (así reza su nombre), una agradable zona de descanso en un olivar pequeño donde se han colocado sillas y mesas de madera aprovechando muebles viejos, y hasta se ha creado una zona de book crossing, por si al viajero le queda tiempo para darse a la lectura. Aprovechamos el lugar para hacer una pausa, sacamos nuestras viandas y llenamos el estómago. Una gatilla vagabunda acude al olor de los bocatas que preparamos allí mismo y a las llamadas del escudero, que tiene buena relación y mucha práctica con los felinos de andar por casa. Acude el animal y como quien no quiere la cosa se lleva la panza llena de chorizo del bueno.

Olive Zen Garden

Antes de llegar a Lorca, el siguiente pueblo, el camino nos ha dado ya algunos frutos. Hoy han sido moras, ciruelas silvestres y hasta manzanas. Es el escudero quien tiene ojo atento a los frutales, pues el caballero es más de asfalto que otra cosa y, sin ser de los que piensan que los guisantes nacen en las latas, tampoco es que sepa diferenciar un moral de un manzano, o un cerezo de un almendro. Per quizá por ese mismo motivo sea el caballero más agradecido a la experiencia, pues lo bueno si nuevo, dos veces bueno.

En Villatuerta intento traducirle al escudero el nombre del lugar, sin conseguir que se haga una idea de cómo suena. Utilizar la expresión “pueblo con un ojo solo” no resulta muy eficaz y me confirma que la traducción es un arte complicado en el que es fácil derramar media salsa del pollo antes de llevarlo a la mesa.

Los frutos del Camino / I frutti del Cammino

Después de la Iglesia gótica de la Anunciación, que dejamos a la izquierda, la siguiente sorpresa y tal vez más agradable por inesperada es un grupo de niños de 7 a 10 más o menos que vendían objetos varios a los peregrinos que pasaban por la calle. Pulseras, collares, conchas de vieira adornadas con la cruz de Santiago, pequeños monederos… Material de segunda mano y pequeñas manualidades que fomentaban la economía circular y el espíritu emprendedor desde la infancia. Los precios módicos y las explicaciones esenciales. Les compramos dos conchas del peregrino.

- ¿En qué vais a gastar el dinero que saquéis? -se me ocurrió preguntar.

Y obtuve sólo la estupefacción como respuesta. El escudero, que no entiende sólo de gatos, les echó un cable.

- En helado, ¿a que sí?

- Sí -responde uno de los pequeños sin mucha convicción.

- No, no, replica el mayor. En material escolar.

Cuestión zanjada.

De Villatuerta a Estella ya queda poco. Al final de cada etapa la atención decae y las ganas de llegar aumentan. Llegamos a la ciudad y, tras asearnos en el albergue Ágora Hostel, donde Alfonso nos acoge con simpatía, buscamos un lugar para comer. Hasta ahora siempre hemos encontrado buenos locales que han satisfecho el estómago sin descuidar en absoluto el paladar. Estella no es una excepción.

Pensamientos del día

Por la mañana las cuentas están más claras.

Dejad que los gatos se acerquen a mí.

Getsemaní puede estar a la vuelta de la esquina.
Los niños hacen
como antaño sus padres
malabarismos.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Bambini, olivi e frutti selvatici

Partire presto da Puente La Reina ci permette di avere un’idea più chiara di com’è il paese. Durante le feste i luoghi come le persone si trasformano, cercano di mostrare la loro faccia più bella e allo stesso tempo si disordinano dentro e fuori, momento che non è proprio il migliore per conoscere qualcuno. Il viaggiatore è consapevole che non potrà mai conoscere con profondità i luoghi che attraversa mentre cammina verso Compostela (piuttosto ha la pretesa di conoscere meglio sé stesso), ma ringrazia di poter avere la mattina dopo un’idea migliore del posto, più coerente con la sua identità quotidiana. Gli spazzini puliscono i resti della movida e il sole comincia ad illuminare. Anche il cammino che ci deve portare alla metà successiva.

I primi chilometri di transizione fino alla località di Mañeru sono gradevoli, visto che permettono di adattare il fisico senza grandi sussulti e di rincontrarci con l’Arga. Il fiume va e viene in continuazione come un vecchio conoscente di cui avevamo perso la traccia, ma che non smetteremo mai di apprezzare. Poco dopo arriva una salita pronunciata che ci richiede concentrazione e ci restituisce il sudore. Ringraziamo che questo succeda quando la pineta è vicina, perché nella sua compagnia la sensazione di fatica diminuisce.

Dopo aver passato il paese e fino all’arrivo a Cirauqui, il pellegrino si gode uno spettacolo estetico di primo ordine, di cui ha già letto nelle guide, che è, però, molto più degno di essere vissuto, che non di essere letto, come qualsiasi altra cosa o avventura. I gialli intensi rammentano di nuovo Van Gogh e la non molto lontana Castiglia, ma forse quello che più sorprende il camminatore è il riflesso blu intenso delle montagne dietro la sagoma di Cirauqui, che suggerisce il lucido ricordo del mare. Guarda di nuovo il pellegrino con la sua attenzione esausta davanti al panorama e conferma che è solido il cammino. Ondeggia e ti avvolge come una massa liquida, ma non potrebbe mai ospitare alcuna nave di nessun tipo.

Ensalada con almendras y jamón de pato / Insalata con mandorle e prosciutto d’anatra

Arrivati a Cirauqui, c’è tempo per un ristoro veloce. Il paese è pittoresco e le sue stradine strette sono in salita. Seduto su uno dei tavoli disponibili davanti a una panetteria, un calabrese si lamenta di due cose: il suo ginocchio mezzo scomposto, che lo costringe a camminare corte distanze, e il caffè spagnolo, che sembra di avere una minore capacità di svegliare la mente rispetto a quello italiano. Se lo dice lui…

All’uscita del paese ci aspettano i resti di una strada romana (che male ai piedi!) e un ponte della stessa origine, che il passante usa come secoli fa. Pochi minuti dopo, qualcuno ha costruito un Olive Zen Garden lungo la strada (quello è il suo nome), una gradevole zona di riposo dentro un piccolo oliveto dove sono state messe delle sedie e dei tavoli di legno riciclato a partire da mobilio vecchio, e perfino è stata creata una zona di book crossing, nel caso in cui il viaggiatore disponga ancora di tempo per darsi alla lettura. Approfittiamo del posto per fare una pausa, tiriamo fuori le nostre vivande e riempiamo lo stomaco. Una gattina randagia si presenta attratta dal profumo dei panini che prepariamo sul posto e dalle chiamate dello scudiero, che ha un buon rapporto e molta esperienza con i felini domestici. Appare l’animale e con nonchalance finisce con la pancia piena di chorizo buono.

Paesaggio navarro, di Andrea Zuppa

Prima di arrivare a Lorca, il paese dopo, il cammino ci ha già dato alcuni frutti. Oggi sono state le more, le prugne selvatiche e perfino qualche mela. È lo scudiero colui che tiene l’occhio attento ai frutteti, poiché il cavaliere è piuttosto abituato all’asfalto e, nonostante non creda che i piselli nascono nel barattolo, non conosce nemmeno la differenza tra un gelso e un melo, oppure tra un ciliegio e un mandorlo. Ma forse per questa ragione è più grato all’esperienza. Il buono se è una novità, è doppiamente buono.

A Villatuerta cerco di tradurre per lo scudiero il nome del paese, senza riuscire a fargli capire come suona. Usare l’espressione “paese con un occhio solo” non rende bene l’idea e conferma che la traduzione è un arte complicato nel quale è facile far cadere mezza salsa del pollo prima di portarlo al tavolo.

La concha de Villatuerta / La conchiglia di Villatuerta

Dopo la chiesa gotica dell’Annunciazione, che lasciamo a sinistra, la sorpresa dopo e forse la più gradevole perché inaspettata sono dei bambini dai 7 ai 10 anni circa che vendevano oggetti vari ai pellegrini che passavano per strada. Braccialetti, collane, conchiglie di cappasanta decorate con la croce di Santiago, piccoli portamonete… Materiale di seconda mano e piccoli lavori manuali che insegnano l’economia circolare a lo spirito di imprenditorialità da piccoli. I prezzi moderati e le spiegazioni essenziali. Compriamo due conchiglie del pellegrino.

- Come spenderete i soldi che guadagnate? -mi è venuto in mente di chiedere.

E ho ottenuto soltanto la stupefazione come risposta. Lo scudiero, che non se ne intende soltanto di gatti, gli ha dato un aiuto.

- In gelati, vero?

- Sì -risponde uno dei piccoli senza molta convinzione.

- No, no -replica il più grande. In roba da scuola.

Argomento chiuso.

Dislocazioni, di Andrea Zuppa

Da Villatuerta fino a Estella manca poco. Alla fine di ogni tappa la concentrazione decresce e la voglia di arrivare aumenta. Arriviamo in città e dopo che ci siamo fatti la doccia nell’ostello Ágora Hostel, dove Alfonso ci accoglie con simpatia, cerchiamo un posto dove pranzare. Finora abbiamo sempre trovato dei locali di qualità che hanno soddisfatto lo stomaco senza trascurare per niente il palato. Estella non è un’eccezione.

Pensieri del giorno

La mattina tutti i conti tornano.

Lasciate che i gatti vengano a me.

Il Getsemani può essere dietro l’angolo
Fanno i bambini
e prima i genitori
giocoleria.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 1 / Giornata 1: Saint Jean Pied de Port – Roncesvalles

Km 24,6 – km totales 24,6 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa. Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la jornada (falta aproximadamente 1,5 km en los que mi dispositivo se quedó bloqueado). Riassunto della giornata (mancano circa 1,5 km in cui il mio dispositivo è rimasto bloccato).
Video de la jornada realizado por el escudero / Vídeo della giornata realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Empezar a lo grande

Después de una jornada previa bastante ajetreada, llegamos algo desorientados al primero de nuestros albergues en Saint Jean Pied de Port. No sabíamos muy bien cómo funcionaban las cosas y las explicaciones del hospitalero no fueron del todo satisfactorias (ni comprensibles). A la mañana siguiente fuimos los últimos en dejar nuestra habitación, en la que había cinco literas (diez camas en total) y pocos lujos. Desayunamos en el mismo albergue y nos dispusimos a iniciar, ahora sí que sí, nuestra primera etapa del camino. Yo me sentía de algún modo legitimado a comenzar, como si el primer sello estampado en la credencial me ascendiera de rango y me hubiera dado una autorización a emprender la aventura. No pude evitar sentirme identificado con Ingenioso Hidalgo:

La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo.

Dicha identificación convertía automáticamente a Andrea, mi compañero de viaje, en el escudero. No sé si el papel es muy de su agrado, pero no me voy a molestar en preguntárselo. 😜 .

Indicaciones antes de empezar. Indicazione prima di cominciare.

En esta primera etapa de iniciación, uno se siente como si lo tiraran a la piscina sin flotador para que aprenda a nadar. A la fuerza ahorcan. Los 16 grados de la mañana invitaban a caminar y el buen tiempo permitía hacerlo por el itinerario superior, que queda cerrado en invierno y en caso de poca visibilidad.

Al principio el paisaje es amable, verdísimo y está salpicado por colinas que recuerdan a la repostería más casera. Una mousse de chocolate verde con la superficie ondulada. Las ovejas saludan a los peregrinos y las nubes se quedan atrapadas entre los valles. Se ve algún peregrino sin compañía, pero abundan las parejas y los grupos pequeños. También algunos numerosos, como el de una parroquia de París, cuyos jovencísimos miembros se arrancan de vez en cuando a cantar lo que parecen canciones de misa, que a mí me recordaban a María Ostiz y su cigarra 🤷🏻‍♂️.

Panorama del paisaje al principio de la etapa. Panorama del paesaggio di inizio tappa.

No saben los parroquianos que a mí me gusta el silencio, sobre todo en la naturaleza, y no digamos al escudero. Pero, por supuesto, no se nos ocurre enmendarle la plana a nadie. Que canten y sean felices, solo faltaría. Más interesante resulta otra circunstancia que nos asombra de los mismos jóvenes: cada cierto tramo, llega una furgoneta cargada de comestibles y bebidas para hacerles disfrutar de una pausa. A eso en mi pueblo se le llama hacer trampa, ¿no? Será que en mi pueblo somos muy nuestros.

Andrea, el escudero. El fotógrafo fotografiado. Andrea, lo scudiero. Il fotografo fotografato.

Más adelante el paisaje se va haciendo menos acogedor porque los árboles van desapareciendo y el caminante se encuentra a merced del sol, aunque a veces el fortísimo viento permite mitigar la sensación de calor. También tiene su encanto dejarse azotar por el vendaval, que te lleva a su merced y te somete a una sordera casi tan constante como la subida. Las ovejas cambian de raza adaptándose al paisaje. Después de un refrigerio ambulante a alta cuota y la única sombra débil de la furgoneta del vendedor (plátanos a un euro la unidad), las cumbres que van llegando te despistan porque siempre te crees que es el famoso collado Lepoeder (punto más alto de la etapa). Pasamos por la fuente de Roland (el famoso caballero de la Chanson medieval) y nos adentramos en Navarra.

De señal de entrada oficial en “España”, nada. Solo un hito de piedra enorme pero espartano anuncia el nombre de la Comunidad Foral en euskera y castellano. Lo mejor de este momento es que empiezan los hayedos un poco más allá. Lo peor, que el piso se hace pedregoso y difícil. Y su dificultad no disminuirá hasta el final.

Nubes y valles. Nuvole e valli.

Después del primer hayedo y un espejismo de bajada, se llega por fin al deseado collado Lepoeder con sus caballos robustos y algo huraños. Y a partir de allí, inicia una bajada continua y cada vez más pedregosa que el entorno consigue endulzar gracias al impresionante bosque del monte Donsimon que ya nos acompaña hasta la entrada en Roncesvalles, una minúscula población nacida alrededor de la imponente colegiata.

Pensamientos del día:

Nunca aprenderé a bajarme de una litera sin perder la dignidad. 

Monumento a quien inventó los bastones de trekking.

Qué rica el agua cuando se tiene sed.
Dulce el inicio,
difícil la subida.
Siempre se llega.
El collado / Il colle Lepoeder. 1420 m.

Poema de Travesía

En el poema Nacimiento de Travesía quise expresar la idea de que atravesar los Pirineos era nacer al Camino y que las dificultades que afronta el caminante se pueden ver como los dolores del parto (que también lo son para quien nace) hasta que por fin se ve la luz y se llega al mundo. De acuerdo con esta visión, la nueva vida es concebida por dos elementos-padres (la voluntad y el sueño), el embrión se va convirtiendo en feto con gran esfuerzo (subida continua) y el momento final (a partir del collado Lepoeder, cuando podemos decir que la nueva persona empieza a percibir la luz del mundo, coincide con una cuesta abajo en que todo parece resbalar con naturalidad. Ha sido un paso difícil, tal vez traumático, por eso no logramos recordar nada. Empezamos de algún modo de cero. La memoria empieza a construirse ahora.

Creo que en general refleja la idea original que lo motivó, pero lo considero difícil de leer para un lector no iniciado. En cuanto al contenido, debería haber incluido los hayedos. Me equivoqué, además, viendo solo una parte final más sencilla después del collado Lepoeder. En realidad, es tan dura o más que lo anterior. ¡Y Lepoeder no me lo imaginaba tan árido).

Nacimiento

Nadie recuerda nunca cuando nace
(la conciencia no llega para tanto,
quizá brote después de nuestros huesos,
de aquella cicatriz en el ombligo
que ya nos acompaña de por vida).

Atravesar la puerta del Camino ayuda a recordar.
Lo motiva la unión inquebrantable de sabios elementos:
la voluntad se encuentra con el sueño
jamás cumplido
y por fin lo fecunda y lo mantiene en la esfera concreta de los hechos.

El concebido inicia la escalada
para salvar el duro desnivel que existe entre el cigoto y la persona.
Más de mil metros de ascendencia brusca,
de cuestas imposibles, de repechos,
de senderos que indican falsas metas mientras el feto forma su contorno,
de duda por el sexo,
los cromosomas unen sus compuestos y toman la palabra
al llegar a las curvas genitales.
Los imprevistos cambios en el cielo amenazan tormenta:
los dolores del parto se acrecientan,
las contracciones llegan regulares y cada vez más próximas.

Alcanzando el collado Lepoeder
se ve la luz del mundo más allá.
Y en este punto todo cambia,
pues el descenso es rápido y se cuenta
con la ayuda fugaz de la pendiente.
Conviene aprovechar
la feliz coyuntura del relieve para el alumbramiento.

En Roncesvalles llega
el ritmo más pausado del respiro.
Los ojos se acostumbran a un destello
desconocido e insólito
y no pueden librarse del todo del esfuerzo apenas realizado
y que anuncia tal vez
que todo lo futuro será fácil a partir de ese tramo pedregoso,
o quizá vaticine profundos sacrificios...
Pero la luz nos quita la memoria
y el primer llanto arrastra los recuerdos.

No queda nada para comparar
lo que viene después y conocemos
por la certeza clara de los cuerpos
quemados por el sol
o ajados por el frío en el invierno.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Lungo il bordo di Andrea Zuppa.

Iniziare alla grande

Dopo una giornata abbastanza movimentata, Siamo arrivati un po’ disorientati al primo dei nostri ostelli a Saint Jean Pied de Port. Non sapevamo molto bene come funzionava e le spiegazioni dell’hospitalero non sono state molto esaurienti (né comprensibili). Il mattino dopo siamo stati gli ultimi a lasciare la nostra camerata, nella quale c’erano cinque letti a castello e pochi lussi. Abbiamo fatto colazione nello stesso ostello e ci siamo preparati, adesso non ce n’erano dubbi, per iniziare la nostra prima vera tappa del cammino. Io mi sentivo in questo modo legittimato a cominciare, come se il primo timbro sulla credenziale mi facesse salire di categoria e mi avesse dato un’autorizzazione per intraprendere l’avventura. Non ho potuto evitare di sentirmi identificato con l’ingegnoso cavaliere:

Era sullo spuntare dell’alba allorché don Chisciotte uscì dell’osteria, contento e vispo, e tanto gioioso di vedersi già armato cavaliere, che il giubilo si diffondeva sino alle cigne del suo cavallo.

La suddetta identificazione faceva diventare automaticamente Andrea, il mio compagno di viaggio, lo scudiero. Non so se gli fa molto piacere fare quella parte, ma non ho nessuna intenzione di chiederglielo. 😜 .

In questa prima tappa di iniziazione ci si sente come buttati in piscina per imparare a nuotare senza salvagente . I 16° C del mattino invitavano a camminare e il bel tempo permetteva di farlo per il percorso superiore, chiuso nella stagione invernale e quando non c’è molta visibilità.

All’inizio il paesaggio è gentile, verdissimo e costellato di colli che fanno venire in mente la pasticceria più casalinga. Una mousse di cioccolata verde con la superficie ondulata. Le pecore salutano i pellegrini e le nuvole rimangono incastrate nelle valli. Si vede qualche pellegrino senza compagnia ma soprattutto ci sono coppie e gruppi piccoli. E anche qualcuno grande come quello di una parrocchia di Parigi, i cui giovanissimi membri iniziano a cantare ogni tanto quello che sembrano canzoni di chiesa che a me fanno venire in mente, María Ostiz e la sua cicala 🤷🏻‍♂️.

Non sanno i parrocchiani che mi piace il silenzio soprattutto in natura, e piace ancora di più allo scudiero. Ma ovviamente non ci è venuto in mente di riprendere nessuno, ci mancherebbe. Cantino e siano felici. Più interessante risulta un’altra circostanza che ci stupisce degli stessi giovani: ogni tanto arriva un furgoncino caricato di roba da mangiare e bevande per farli fare una pausa. Quello al mio paese viene chiamato imbrogliare, vero? Sarà che nel mio paese siamo molto particolari.

Pecore di razza Manech (Ovejas de raza Manech) di Andrea Zuppa.

Più avanti il paesaggio diventa meno accogliente perché gli alberi spariscono pian piano e il camminatore si trova alla mercè del sole, anche se a volte il fortissimo vento permette di mitigare la sensazione di caldo. Anche lasciarsi spazzare dal vento ha il suo fascino. Ti porta dove vuole e ti sottomette a una sordità quasi così continua come la salita. Le pecore cambiano razza adattandosi al paesaggio. Dopo un ristoro ambulante ad alta quota e sotto l’unica ombra esistente (la traccia debole del furgoncino del venditore, che offriva delle banane a un euro l’una) le vette che arrivano ogni tanto ti fanno confusione perché ogni volta tu credi che si tratti del famoso colle Lepoeder (punto più alto de la tappa). Passiamo per la fontaine de Roland (il famoso cavaliere della Chanson medievale) e ci addentriamo nella Navarra.

Neanche la traccia di un segnale che ci indichi che si è entrati in “Spagna”. Solo un cippo enorme ma spartano annuncia il nome della regione in basco e spagnolo. La cosa migliore a questo punto è che un po’ più in là iniziano i faggeti. Quella peggiore è che il terreno diventa sassoso e difficile. E la sua difficoltà non diminuirà fino alla fine.

Dopo il primo faggetto e un miraggio di discesa si arriva finalmente al desiderato colle Lepoeder con i suoi cavalli robusti e un po’ ritrosi. Da lì si inizia una discesa continua e sempre più sassosa che l’ambiente riesce ad addolcire grazie all’impressionante bosco del monte Donsimon, che ci accompagnerà fino a Roncisvalle, un borgo minuscolo nato attorno alla maestosa chiesa collegiata.

Pensieri della giornata:

Non imparerò mai a scendere da un letto a castello senza perdere la dignità. 

Monumento in onore di chi ha inventato i bastoni da trekking.

Che buona l’acqua quando si ha sete.
Dolce l’inizio,
la salita difficile.
Si arriva sempre.
El bosque del monte Donsimon. Il bosco del monte Donsimon.

Poesia di Travesía

Nella poesia Nascita di Travesía ho voluto esprimere l’idea che attraversare i Pirenei sia come nascere al Cammino e che le difficoltà che affronta il camminatore si possono vedere come i dolori del parto (che sono tali anche per chi nasce) finché finalmente non si vede la luce e se arriva al mondo. Secondo questa visione, la nuova vita è concepita da due elementi- genitori (la volontà e il sogno), l’embrione diventa pian piano il feto con grande sforzo (salita continua) e il momento finale (a partire dal colle Lepoeder, quando possiamo dire che la nuova persona inizia a percepire la luce del mondo) coincide con una discesa nella quale tutto sembra scivolare con naturalità. È stato un passo difficile, magari traumatico, perciò non riusciamo a ricordarne niente. In un certo senso, cominciamo da zero. La memoria inizia a costruirsi adesso.

Credo che in genere la poesia rispecchi l’idea originale che l’ha motivata, ma la considero difficile da leggere per un lettore non abituato. Per quanto riguarda il contenuto, avrei dovuto includere i faggeti. Ho sbagliato, inoltre, credendo ci fosse una conclusione più semplice dopo il colle Lepoeder. In realtà è almeno tanto dura quanto la parte precedente. E Lepoeder non lo immaginavo così arido!

Nascita

Non ricorda nessuno l’attimo della nascita (la coscienza non arriva a tanto,
magari sboccia dopo carne e ossa,
dopo la cicatrice all’ombelico
che per tutta la vita ci accompagna).

Attraversar la porta del Cammino aiuta a ricordare.
Lo motiva l’unione indistruttibile di quei saggi elementi:
ora la volontà e incontra il sogno
mai realizzato,
lo feconda e conserva nella sfera concreta degli eventi.

Il concepito inizia la scalata
per colmare quel duro dislivello tra lo zigote e la persona.
Son mille metri e più di ripida salita,
di pendenze impossibili e decisi pendii,
di sentieri verso false mete mentre il feto forma il suo contorno,
di dubbio per il sesso,
i cromosomi uniscono sostanze e prendono parola
arrivando alle curve genitali.
Gli imprevisti cambi nel cielo minacciano tempesta:
i dolori del parto si acutizzano,
le contrazioni sono regolari e sempre più vicine.

Nel raggiungere il colle Lepoeder
più in là s’intravede la luce del mondo.
Allora tutto cambia,
è la discesa rapida e fa conto
sull’aiuto fugace del pendio. Conviene approfittare
della felice congiuntura per il parto.

A Roncisvalle arriva
il ritmo alleggerito del respiro.
Si abituano gli occhi a quel bagliore
sconosciuto e insolito
e non possono sfuggire del tutto allo sforzo appena realizzato
e che magari annuncia
che tutto l’avvenire sarà facile a partire da quel tratto sassoso,
o forse prefigura profondi sacrifici...
Ma la luce ci toglie la memoria
e il primo pianto spazza via i ricordi.

Non resta niente con cui confrontare
quello che arriva dopo e conosciamo
attraverso la chiara certezza di quei corpi
bruciati sotto il sole
o consumati dal freddo dell’inverno.

Indice del blog

El Camino inverso / Il Cammino Inverso Jornada 0 / Giornata 0: Venecia / Venezia -Saint Jean Pied de Port

[ESPAÑOL]

El gran periplo

El día empezó en realidad la noche anterior porque nuestro primer vuelo salía a las 6:00 y eso nos obligaba a utilizar el ingenio para no pagarle más de cien euros al taxista (opción de transporte más barata a esas horas). Así que nos fuimos en el último tren de Padua a Mestre (tres euros y algo por barba) y desde la estación de Mestre en taxi hasta el aeropuerto (para el autobús habríamos tenido que esperar más de cuatro horas). Nos costó más o menos lo que nos habría costado en Madrid, no muy acorde con el espíritu compostelano, pero qué se le va a hacer. En el fondo, estábamos muy orgullosos de nuestra ocurrencia, que por desgracia implicaba algo no tan genial: pasar la noche en el aeropuerto… 🤷🏻‍♂️

Sillas incómodas, ruidos constantes, un encargado de la limpieza que ¡les limpiaba el polvo a las paredes todo lo altas que eran! subido a una especie de púlpito-grúa infernal, que se elevaba sobre las cabezas de los desafortunados viajeros mientras emitía un pitido de alarma para advertir de un peligro inexistente, despertando de ese modo sin piedad a todo el que había logrado guiñar un ojo.

Esta noche hemos dormido bajo este cielo estrellado (es un decir). Questa notte abbiamo dormito sotto questo cielo stellato (si fa per dire).

A eso de las cuatro y pico se abre la facturación de nuestro vuelo. Habíamos decidido embalar nuestras mochilas con película de plástico transparente, por aquello de preservar la integridad de un equipaje lleno de cremalleras, cintas, bolsillos, hebillas y demás familia. Dudábamos. El servicio de la empresa que lo hace empieza a la 5:00. Nuestra facturación cerraba a las 5:20. Demasiado arriesgado… habría sido el colmo perder el avión habiendo llegado con seis horas de antelación 🤦🏻‍♂️. Al final, sacamos los rollos del adhesivo para envolver bocatas de toda la vida (sí, era el plan B) y nos liamos con aquello como si no hubiera un mañana. ¡Niquelás! Oye, que nos entraban unas ganas locas de gritarle a la gente: ¿Ha visto usted qué maña nos hemos dado? Estábamos lo que se dice on fire.

Pero nuestro estupor fue enorme cuando, al entregar los bultos, la azafata nos pasa dos sacos de plástico enormes para que metiéramos las mochilas 🥴 y unas pequeñas bridas de plástico para que los cerráramos. Señora, para ese viaje no necesitábamos alforjas, que dirían en mi pueblo.

Durante el vuelo dormimos a ratos, claro, y a pesar de los dos grados de temperatura (a ojo de buen cubero), que nos hicieron desear con fervor el café que vino después (y gratis, señoras y señores, que Air France es de las de antes). Siempre ha habido categorías…

París, ciudad de contrastes. O al menos su aeropuerto Charles De Gaulle. Mientras te congelas el cuerpo, te abrasas la boca. De lo primero la culpa es a medias de la temperatura ambiental y a medias del aire acondicionado (¡qué cruz!). De lo segundo, la saña con la que calientan el café au lait 💃🏻. En realidad, llamado cappuccino. Nada más lejos de la realidad. En su defensa tienen que a lo mejor, cuando pedimos el café, nos vieron que en la cara que teníamos cuatro horas de espera por delante hasta el segundo vuelo. Y, claro, habrán pensado: vamos a darles a los chicos algo que hacer, que si no se van a aburrir: esperar que se enfríe. ¡Como si no tuviéramos ya que recuperar el sueño atrasado!

Por cierto, una pregunta retórica: ¿por qué en París hay máquinas expendedoras de bebidas y sofás que permiten tumbarse y echar un sueñecito y en Venecia no? En fin, las metrópolis que tienen siempre su hecho diferencial…

¡Niquelás! / Cesellati!

Bueno, pues después del café au lait y el pain au chocolat, la espera se alargó más de las cuatro horas previstas. Al final despegamos hora y media después del horario establecido. Otro vuelo que incluía tratamiento de rejuvenecimiento por medio de crioterapia y una galleta de mantequilla que mejor no se entere tu dietista. Lo bueno como siempre, el cielo con que se despidió París.

Pero tampoco estuvo mal el panorama con el que nos recibió Biarritz. Me refiero al aéreo, porque en tierra (aparte el estado incólume con que aparecieron en la cinta de equipajes nuestras mochilas, con su envoltorio de bocadillos gigantes) el panorama no era muy tranquilizador: suspensión del servicio de autobuses desde las diez de la mañana por disturbios de no sé qué colectivo y alrededores de la estación de tren de Bayona tomada por decenas y decenas de policías antidisturbios. Muy risueños y tranquilos, la verdad, pero algo impresionaban. Al final, en lugar de tomar otro taxi, decidimos salvar los siete kilómetros de distancia entre el aeropuerto y la estación… ¿cómo iba a ser? ¡Andando! Buen calentamiento para mañana. Y por primera vez con todo el peso de las mochilas reales.

El resto de la jornada dio para poco más. Llegar a Saint Jean, instalarse en el albergue, ducharse, dar un paseo por el pueblo, pensar en qué hacer mañana. El recepcionista en cuanto nos vio las credenciales italianas saltó al italiano. Itancés o Franciliano se debería llamar. Buena voluntad no le faltaba, pero nos dimos cuenta de que, aunque le entendimos los consejos (que Santiago no es el objetivo, que tenemos que medir las fuerzas, que bebamos mucha agua…), a veces nos parecía que las respuestas que nos daba no se correspondían exactamente con las preguntas previas…

Entre tanto ajetreo, a veces se me olvidan los motivos originales del Camino. Menos mal que siempre hay algo del pasado que te lo recuerda. En este caso, el Prólogo de Travesía.

El Prólogo de Travesía

En el Prólogo de Travesía quise a contar las motivaciones del viaje, todo aquello que me empujaba a planearlo, a pensar en él, a estar seguro de que alguna vez de ser un proyecto para convertirse en una realidad. Creo que en lo fundamental, no han cambiado nada. Hoy volvería a escribir lo mismo.

Prólogo

Hoy me he echado al Camino
huyendo de las letras y los libros,
del trabajo diario
sin otra recompensa que el dinero, 
de la cadencia lenta de las horas,
que solo te sorprenden
por el lado más gris de la sorpresa,
del triunfo incuestionable de lo vacuo,
vociferado en plazas y megáfonos,
del lejano perfil de la justicia,
cada vez más distante y más desierta...
Espero que el Camino me regale
la quietud de las piedras y los bosques
para escuchar las voces que reprimo
por elevar el tono de las quejas.
Espero que el Camino me consienta
rectificar la vieja trayectoria, 
que parece insalvable e irreversible
como el rastro letal de la genética.
Espero quizás tanto, demasiado 
y a veces me pregunto 
si llegaré a nacer con otros ojos,
a vivir otra vida en esta vida,
a respirar tal vez el mismo oxígeno
disponiendo mejor de las moléculas,
aprovechando el aire de otro modo,
liberando los pasos 
de todo lo que impide su progreso,
o si después de conocer la Gloria 
volveré a trabajar de nuevo por dinero
a buscar el triunfo como todos,
el éxito que muere con la espuma
sin dejar ese poso permanente
fértil como la orilla de los ríos
que me he puesto a buscar en el Camino.
Prólogo de Travesía
(las imágenes no provienen del Camino, sino que son imágenes anteriores tomadas en Ciudad Real)

Índice de entradas

[ITALIANO]

Il grande itinerario

La giornata è iniziata in realtà la notte prima perché il nostro volo aveva la partenza alle 6:00 e questo ci costringeva a usare l’immaginazione per non pagare più di 100 euro al tassista (opzione più economica a quell’ora). Così siamo partiti per Mestre con l’ultimo treno da Padova e dalla stazione di Mestre abbiamo preso un taxi (per la corriera avremmo dovuto aspettare fino alle 4:00). Ci è costato più o meno quello che sarebbe costato a Madrid, non molto in sintonia con lo spirito compostellano, ma non c’era di meglio. In fondo, eravamo molto fieri dell’idea, che purtroppo implicava qualcosa di non così tanto geniale: trascorrere la notte in aeroporto… 🤷🏻‍♂️

Sedie scomode, rumori costanti, una persona incaricata delle pulizie che spolverava i muri dall’alto in basso salendo su una specie di pulpito-gru infernale, che alzava sulle teste dei poveri viaggiatori, mentre emetteva un fischio di allarme davanti a un pericolo inesistente, svegliando in questo modo senza piedad tutti quelli che erano riusciti a chiudere un occhio.

Sulle quattro e qualcosa si è aperto il nostro check-in. Avevamo deciso di incelofanare i nostri zaini, allo scopo di preservare l’integrità di un bagaglio pieno di cerniere, cinghie, tasche, fibbie, e roba del genere… Non eravamo sicurissimi. Il servizio si offriva dalle 5:00 in più. Il nostro check-in chiudeva alle 5:20. Troppo rischioso… Sarebbe stato troppo perdere l’aereo dopo essere arrivati sei ore n anticipo! 🤦🏻‍♂️. Alla fine, abbiamo tirato fuori la pellicola che si usa per mettere via il cibo (sí, era il piano B) e ci siamo buttati nel nostro compito come se non ci fosse stato un domani. ¡Cesellati! Addirittura, ci veniva una voglia pazza di gridare alla gente: Ha visto quanto bravi siamo stati? Eravamo proprio on fire.

Ma il nostro stupore è stato enorme quando dopo che abbiamo consegnato i due colli, l’hostess ci passa due sacchi di plastica enormi e ci chiede di introdurre gli zaini 🥴 con delle piccole fasciette per chiuderli. Quindi, signora, potevamo risparmiarci il lavoro.

Durante il volo dormiamo un po’, malgrado i due gradi centigradi, che ci hanno fatto desiderare alla grande il caffè che arrivò dopo (e gratis, signore e signori, poiché Air France è un’aerolinea tradizionale).

Parigi, città di contrasti. Almeno il suo aeroporto Charles De Gaulle. Mentre ti congelano il corpo, ti ustionano la bocca. La prima cosa è colpa a metà della temperatura ambiente e a metà del condizionatore. La seconda, la cattiveria con cui riscaldano il café au lait 💃🏻. In realtà, chiamato cappuccino. Niente a che vedere. A loro favore hanno che forse, quando abbiamo ordinato il caffé, hanno capito che avevamo quattro ore di attesa fino al secondo volo. E, ovvio, avranno pensato: adesso gli diamo qualcosa da fare, se no si annoiano: aspettare finché non si raffredda. ¡Ma avevamo già da recuperare il sonno perso!

Sous le ciel de Paris s’envole une chanson…

A proposito, una domanda retorica: perché a Parigi ci sono i distributori automatici e divani dove ti puoi sdraiare e a Venezia no? Insomma, le metropoli hanno sempre qualcosa che le rende diverse…

Comunque, dopo il café au lait e il pain au chocolat, l’attesa si è allungata più delle 4 ore previste. Alla fine siamo decollati con più di un’ora e mezzo di ritardo, altro volo che includeva opzione gratuita di ringiovanimento per mezzo della crioterapia, e un biscotto di burro che meglio non lo sappia il tuo dietologo. La cosa positiva, come sempre, il cielo con cui Parigi ci saluta.

7 km. aeropuerto de Biarritz – estación de Bayona 7 Km aeroporto di Biarritz – stazione di Bayonne

Ma neanche brutto per niente il panorama con cui ci ha ricevuti Biarritz. Mi riferisco a quello aereo, perché a terra (a parte l’incolumità con cui sono apparsi i nostri bagagli con quell’apparenza di panini giganti) il panorama non era molto rassicurante: cancellazione del servizio di autobus dalle dieci del mattino per via di non so quale associazione, e dintorni della stazione dei treni di Bayonne presa d’assalto dagli antisommossa. Molto sorridenti e tranquilli, veramente, ma sempre un po’ inquietanti. Alla fine, invece di prendere un altro taxi, abbiamo deciso di… indovinate? A piedi! Buon riscaldamento per domani. E per la prima volta con il peso reale degli zaini.

Per il resto della giornata: arrivo a Saint Jean, check in in ostello, doccia, passeggiata per il paese, programma di domani. Il tipo della reception, non appena ha visto le credenziali italiane, è passato al italiano. Itancese o franceliano bisognerebbe chiamarlo. Buona volontà non gli mancava, ma ci siamo resi conto che, anche se capivamo i suoi consigli (che Santiago non è l’obiettivo, che dobbiamo misurare le forze, bere molta acqua…), a volte ci è sembrato che le sue risposte non fossero collegate alle domande.

Estación / Stazione. Saint Jean Pied de Port .

La Prefazione di Travesía

Nella Prefazione di Travesía ho voluto raccontare le motivazioni del viaggio, tutto quello che mi spingeva a pianificarlo, a pensarci ogni tanto, ad essere sicuro che prima o poi sarebbe diventato una realtà. Penso che in linea di massima non sia cambiato niente. Oggi scriverei lo stesso.

Tra una cosa e l’altra, a volte dimentico quali siano i motivi reali del Camino. Meno male che c’è sempre qualcosa del passato che te lo fa venire in mente. In questo caso, la Prefazione di Travesía.

Prefazione

Mi son messo in Cammino
fuggendo dalle lettere e dai libri,
dal solito lavoro
senz’altra ricompensa che il denaro
dalla cadenza lenta delle ore,
che solo ti sorprendono
con il lato peggior della sorpresa,
dal trionfo indiscutibile del vuoto, 
gridato nelle piazze e coi megafoni,
dalla giustizia e la sua vaga sagoma,
che è sempre più distante e più deserta...
Spero che il Cammino mi regali
la calma delle pietre e dei boschi,
e di ascoltar le voci che reprimo
per poter elevare il tono dei lamenti.
Spero che il Cammino mi permetta 
di correggere la vecchia traiettoria, 
che insalvabile sembra e irreversibile 
come traccia letal della genetica.
Spero forse tanto, forse troppo 
e a volte mi domando
se mai rinascerò con occhi differenti, 
se avrò un’altra vita in questa vita, 
se poi respirerò lo stesso ossigeno 
usando al meglio tutte le molecole, 
e sfruttando diversamente l’aria, 
liberando i miei passi
da tutto quello che ostacola il procedere, 
o se dopo di aver visto la Gloria
tornerò a lavorar per soldi nuovamente 
a cercare il trionfo come tutti,
il successo che muore con la schiuma 
senza lasciar quei fondi permanenti 
come le sponde fertili dei fiumi
che ho iniziato a cercare sul Cammino.
Prefazione di Travesía
(Le immagini non provengono dal Cammino, ma sono delle fotografie precedenti scattate a Ciudad Real.

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Por qué el Camino Inverso Perché il Cammino Inverso

[ESPAÑOL]

Durante el verano de 2019 tuve que quedarme sin vacaciones. Las ganas de viajar, como siempre, no faltaban, pero las circunstancias invitaban a esperar. Yo lo acepté con deportividad y convencido de que era la mejor de las opciones.

La cuestión es que, en el día a día tórrido y monótono de mis vacaciones en casa, surgió un resquicio de libertad, que yo me recortaba cada mañana en forma de paseítos higiénicos. Y al ritmo de los pasos que daba mecánicamente por aquellas calles aprendidas de memoria, fue resurgiendo un deseo casi sepultado en la noche de los tiempos: hacer el Camino de Santiago. Comprobé las etapas del camino francés, las dividí por los días de un mes que solo existía en mi imaginación, y me situé con los ojos cerrados rumbo a Compostela.

Caminaba por el Parque de Gasset de Ciudad Real, pero en realidad no era entre los jardines y la pérgola, ni por la Fuente Talaverana por donde se entretenía mi mente, sino que atravesaba los Pirineos, llegaba a Pamplona o seguía hacia Burgos sin olvidar la meta final muchos kilómetros más allá. Y entre todas esas imágenes empezaron a nacer los poemas, que aparecían sin avisar y me obligaban a dictárselos al móvil, con la esperanza de que me los guardara hasta que me hicieran falta otra vez. Y con el tiempo todos esos poemas se convirtieron en Travesía. Un libro que quiere ver el Camino como la vida misma, que surge en Saint Jean Pied de Port, para cruzar la gran cordillera con un esfuerzo inicial parecido al del embarazo y el parto, continúa tímidamente como un bebé que gatea y da sus primeros pasos, y poco a poco va creciendo, madurando y envejeciendo, hasta que se encuentra delante de La Gloria, ese pórtico asombroso ante el que debe rendir cuentas del camino que fue y el que pudo haber sido.

Y después de tanto tiempo, mañana empezaré el CAMINO INVERSO. Un camino del revés, porque ya lo empecé hace tiempo escribiendo sobre él sin conocerlo realmente, iniciando la casa por el tejado, la comida por el postre, el chiste por la carcajada, la historia por el final… Ya veremos lo que nos depara. Quizá se quede en el intento, quizá no cumpla las expectativas, quizá sea completamente diferente a lo que imaginé. Un CAMINO IN-VERSO, porque estará salpicado de poemas viejos y quién sabe si nuevos. Pronto saldremos de dudas. Transcurrirán los días y los pasos, y nos resolverán el misterio. Como la vida misma.

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[ITALIANO]

Durante l’estate del 2019 sono dovuto rimanere a casa, senza vacanze. La voglia di viaggiare, come al solito, non mancava, ma le circostanze mi invitavano ad aspettare. Io l’ho accettato con sportività e certo che quella fosse la scelta migliore.

Il fatto è che, nella routine torrida e monotona delle mie vacanze a casa, si è aperto uno spiraglio di libertà, che io mi ritagliavo ogni mattina in forma di passeggiate igieniche. E al ritmo dei passi che facevo meccanicamente attraverso quelle strade conosciute a memoria, è ritornato pian piano un desiderio quasi sepolto nella notte dei tempi: fare il Cammino di Santiago. Ho controllato le tappe del cammino francese, le ho divise per i giorni di un mese che esisteva soltanto nella mia immaginazione e mi sono collocato con gli occhi chiusi verso Compostella.

Camminavo per il Parco di Gasset di Ciudad Real, ma in realtà non era fra i giardini e la pergola, vicino alla Fonte Talaverana, dove si tratteneva la mia mente, ma attraversando i Pirenei, arrivando a Pamplona o proseguendo verso Burgos senza dimenticare il traguardo finale molti chilometri più in là. E fra tutte quelle immagini iniziarono a nascere le poesie, che apparivano senza avvisare e mi costringevano a dettarle al cellulare, sperando che rimanessero lì custodite finché non ne avessi di nuovo bisogno. E col tempo tutte queste poesie sono diventate Travesía. Un libro che vuole vedere il Cammino come la vita stessa, che inizia a Saint Jean Pied de Port per attraversare la grande catena montuosa travolta da uno sforzo simile a quello della gravidanza e del parto, continua poi timidamente come un bebè che gattona e fa i suoi primi passi, e successivamente cresce pian piano, matura e invecchia fino ad arrivare a La Gloria, quel portico sorprendente di fronte al quale deve rispondere del cammino che è stato e di quello che sarebbe potuto essere.

E dopo tanto tempo domani inizierò il CAMMINO INVERSO. Un cammino alla rovescia, perché l’ho già iniziato tempo fa descrivendolo in dettaglio senza conoscerlo veramente, cominciando la casa dal tetto, il pranzo dal dessert, la barzelletta dalla risata, la storia dalla fine… vedremo cosa ci riserva. Magari rimarrà nel tentativo, magari non soddisfarà le aspettative, magari sarà completamente diverso da come l’ho immaginato. Un CAMMINO IN-VERSO, perché sarà costellato di vecchie poesie e chissà se anche di nuove. Presto ci toglieremo i dubbi. Trascorreranno i giorni e i passi, e ci risolveranno il mistero. Proprio come succede nella vita.

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