El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 13ª / Giornata 13ma: Burgos – Hontanas

Km: 31,1 – km totales: 317,4 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Consumer Eroski.
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la jornada realizado por el escudero / Video della giornata realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Madrugón, llanura y fantasías.

En vista de que la etapa que nos espera es la más larga hasta el momento, decidimos levantarnos a las cuatro de la mañana, y a las cinco y veinte empezamos a caminar. A pesar del madrugón, me siento descansado porque es la primera vez en mucho tiempo que duermo siete horas seguidas y también el escudero parece haber recobrado la energía necesaria para afrontar más de treinta kilómetros de caminata. La tarde anterior, antes de volver a nuestra pensión de la calle San Juan, dimos un paseo breve por la ciudad, que estaba espléndida con su discreto bullicio de turistas y de burgaleses por el Espolón y otras calles peatonales del entorno de la catedral. Antes de eso, mientras al escudero le estaban dando su masaje, aproveché para vagar un poco por las mismas calles que luego se llenarían de paseantes. Creo que cualquier español asocia la palabra Burgos con el frío seco del invierno, y sin embargo en estos días la ciudad está envuelta en un calor amable que no llega a sofocante y que invita a estar en la calle. Me la imagino nevada y con los transeúntes embozados en bufandas, sorteando la nieve y tratando de no resbalar en los charcos helados. Vuelvo a sentir la necesidad de quedarme más tiempo para conocerla mejor y me arrepiento de no haber organizado el viaje de otro modo, previendo pausas para visitar ciertos lugares como se debe y darle un descanso al físico.

Para salir de Burgos tenemos que continuar todo recto por la misma calle San Juan y enseguida nos encontramos con las flechas amarillas que nos resuelven la vida desde hace un par de semanas. En ese itinerario por el centro descubrimos rincones que no conocíamos y nos cruzamos con varios jóvenes que están en un momento del día exactamente opuesto al nuestro, a pesar de que para todos sea la misma hora. Vuelven de su viernes por la noche, han estado bebiendo durante horas y viven su fase de negación de la evidencia, que como todo el mundo sabe, precede a la exaltación de la amistad y a los cánticos regionales. La última gran sorpresa que nos espera es una nueva perspectiva de la catedral, a la derecha de su fachada principal por la calle de Diego Porcelos. No hay casi luz, pero no podemos resistirnos a sacar un par de fotos.

Fachada de la Catedral de Burgos de madrugada.

Seguimos adelante durante un buen rato y, casi cuando nos disponemos a cruzar de nuevo el Arlanzón, encontramos una panadería abierta, que despide un aroma irresistible de bollería recién horneada. A él han acudido otros varios peregrinos que parecen salir de la nada y en un momento se llena el pequeño local de caminantes ávidos de carbohidratos. Compramos un par de napolitanas y nos las comemos nada más salir para engañar al estómago, que necesita algo caliente para sentirse a punto, pero que tardará en conseguirlo. Continuamos caminando, atravesamos una zona de la ciudad moderna, el campus universitario, que debe de guardar algún parentesco con el resto de los campus modernos de Europa, porque es reconocible. Urbanizaciones de viviendas privadas alrededor. «Buen sitio para vivir», pensé. La ciudad parece que nunca se acaba, pero cuando llegan los viveros Los Guindales, dice nuestra guía que se acaba oficialmente. Poco a poco nos despedimos de la acera. Hace un viento frío que nos recuerda el auténtico espíritu burgalés. Empieza a amanecer. Girasoles, campos de cereal. Tenemos la sensación de haber empezado oficialmente la jornada.

Hasta el pueblo de Tardajos, a casi once kilómetros de nuestro punto de inicio, no hacemos la primera parada, lo cual no ha sido un problema para los pies del escudero, porque tras la puesta a punto de Burgos y la aplicación de ese gel milagroso de las farmacias que todo el mundo conoce junto a la talonera que le recomendó la fisio, media hora después de haber dado el primer paso de hoy le han desaparecido todos los dolores. Cuando paramos, calmamos con generosidad el hambre que nos ha ido creciendo durante la mañana. Café con leche y zumo de naranja para los dos, bocata salado para él, tarta de manzana para mí.

Hornillos del Camino (Burgos)

En esta parada coincidimos con bastantes peregrinos, la mayoría conocidos de vista. La pequeña terraza del bar se llena enseguida y, cuando vuelvo con nuestro desayuno, Andrea ha invitado a sentarse con nosotros a un chico joven que no encontraba dónde sentarse. Se trata de Alí, un veinteañero marroquí que viaja solo. Es simpático y sonriente. Se expresa bastante bien en español. Me extraña ver a un musulmán haciendo el camino, pero en realidad podría ser cristiano, duda que no intento despejar en nuestra conversación porque me parece que es meterme en una esfera demasiado personal. Dice que hace el camino por varios motivos, porque hoy en día la gente no sabe pararse a reflexionar y meditar, «por espiritualidad», «por deporte». A veces me gustaría seguir indagando para que me explique mejor algunas cosas de las que ha dicho, pero me acuerdo de las limitaciones lingüísticas y me doy por satisfecho. Desprende una cierta serenidad interior.

Con el estómago satisfecho y las piernas más descansadas, seguimos adelante. Pasamos varios pueblos: Rabé de las Calzadas, Hornillos del Camino… El paisaje lo forman principalmente las grandes extensiones de la meseta, con nuevos campos de cereal, colinas semiáridas que rompen a menudo la raya del horizonte, aerogeneradores modernos que nos hacen señas moviendo los brazos, como si no acertáramos a verlos. Según nuestra guía, Hontanas está a 31.1 km de distancia de Burgos, a eso hay que añadirle todo lo que hemos andado antes de salir de la ciudad, pero hay que restarle que no llegamos hasta el final (y menos mal, porque como siempre los últimos metros son los más difíciles). Esta vez hemos reservado en el albergue Fuente Sidres, aproximadamente un kilómetro y medio antes de llegar al pueblo.

Campo de girasoles

Se trata de un albergue muy tranquilo, aislado en la llanura a casi 900 m sobre el nivel del mar. Pequeño, limpio, bien cuidado, con una terraza agradable y una piscina para darse un chapuzón. Pero hoy no hace día de chapuzones. Persiste el viento frío, que hace desagradable cualquier aventura en el exterior del edificio, sobre todo para alguien tan friolero como yo. Llegamos los primeros y al final acabamos compartiendo la habitación con una pareja francesa de Pau y con Steven, un británico que no recuerdo haber visto antes. Son los tres personas tranquilas y agradables, y no pertenecen a la tropa de jovencit@s que abundan por el Camino, lo cual hace que la convivencia sea la mar de fácil (eso no significa que no haya jovencit@s respetuosos, pero también hay de los otros). Hablamos bastante con la pareja francesa porque ella habla español y sirve de enlace entre los cuatro. También yo me atrevo a maltratar el francés algunas veces para comunicarme directamente con él, pero es mejor que ella traduzca. Ahora que lo pienso, no les he preguntado cómo se llaman. 🤦🏻‍♂️

La persistenza del naturale, di Andrea Zuppa.

Pero la persona más peculiar de aquel sitio no es ninguno de ellos, sino Andrés, una de las dos personas que trabaja en Fuente Sidres. Es un hombre muy delgado, dice que de cincuenta y pocos, y con la piel curtida por el sol. Habla sin parar, y si se lo permitieras, nunca callaría. También dice que ha vivido dieciséis años en Dinamarca y que habla no sé cuántos idiomas (cuando recita la lista, cuento por lo menos siete u ocho). Originario de Mallorca, ha sido director de hotel tanto allí como en Canarias, y también ha sido guía turístico y no sé cuántas cosas más. Dice que un ictus le dio un aviso importante y él decidió dejar esa vida llena de tensión y de noches sin dormir para venirse a este paraje perdido a trabajar ayudando a Diana, la propietaria, a llevar el albergue. Prefiero creerme todo lo que cuenta porque es mucho más divertido que ponerlo en cuarentena, pero sus historias no son aptas para incrédulos recalcitrantes. Como guinda del pastel, nos enseña el fragmento de un vídeo del programa España Directo con el título «El Camino en Hontanas», donde tiene su minuto de gloria con una actuación que da una imagen rayana en lo friqui. En uno de esos momentos en que no podía quedarse callado, no pudo vencer la tentación de contar un par de chistes:

- ¿Por qué las monjas no usan chanclas?
- Porque son muy devotas
(a ver cómo traduzco esto yo luego al italiano...)

Pensamientos del día

No hay senda larga, sino mentes sin recursos.
Los motivos de los demás son también motivos.
De poetas, músicos y locos todos tenemos un poco.
Hay recompensa
a la etapa más larga:
un cuentacuentos.

Poema de Travesía

El poema de hoy se titula Primera compañía y es el último del capítulo de la Juventud. Habla del encuentro con el alma gemela, que te acompaña durante un tramo corto o largo del Camino, te ofrece su presencia generosa y se nutre de la tuya estableciendo una relación de estímulos recíprocos. Su enorme valor reside en la libertad con que da cada uno de sus pasos, modifica la cadencia de su caminata o decide detenerse cuando le apetece. Y precisamente en función de esa misma libertad, puede que un día desaparezca para siempre. O tal vez sea el azar o un destino nefasto lo que interrumpa esa felicidad sin alharacas de estar bien acompañado. Cuando suceda, solo quedará aceptarlo con gratitud, sabiendo que muchos otros caminantes nunca tendrán el privilegio de vivir una experiencia semejante.

Primera compañía

Esta primera y bella compañía
que camina a mi lado
durante los kilómetros más fáciles 
(no debido a las marcas del relieve
ni a la altura forzosa del terreno,
sino más bien a su presencia amiga)...

Esta bella existencia que contemplo 
cada vez que me giro,
que me adelanta a veces con cuidado 
o en ocasiones queda rezagada
sin perder el contacto con mi aliento, 
sin que su voz se extinga plenamente...
Este ser que me invita a ver su cuerpo, 
como jamás vi otro y me concede
su profunda y saciante cercanía,
y al que me entrego como no sabía 
que habría de entregarme...

Este motor que altera mi conciencia
y me convierte en algo diferente
cada vez que contento se regala,
y me descubre y redescubre siempre 
al tiempo que yo mismo me conozco...

Apareció en un cambio de rasante, 
en el lugar más seco y más prosaico 
de todo el recorrido
y nunca dijo cuándo marcharía.

Llegará esa mañana solitaria,
o esa tarde ventosa en que no pueda 
seguir su paso o mantener su ritmo, 
o, simplemente, en la que no estará.

Y esperaré. Otra curva imprevista, 
otro encuentro dichoso y fortuito, 
otro accidente bello y misterioso.
Iglesias (Burgos)

Índice de entradas

[ITALIANO]

Levataccia, pianura e fantasie.

Visto che la tappa che ci aspetta è al momento quella più lunga, decidiamo di alzarci alle 4:00, e alle 5:20 iniziamo a camminare. Nonostante la levataccia, mi sento riposato perché era da molto che non dormivo sette ore di seguito, e anche lo scudiero sembra aver ricuperato l’energia necessaria per affrontare più di trenta chilometri di camminata. La sera precedente, prima di ritornare alla nostra pensione di Via San Juan, abbiamo fatto una breve passeggiata in città, che era splendida col suo discreto brusio di turisti e burgalesi lungo el Espolón e le altre strade pedonali del quartiere intorno alla Cattedrale. Prima ancora, mentre allo scudiero stavano facendo il suo massaggio, ho approfittato per vagare un po’ per le stesse vie che dopo si sarebbero riempite di passeggiatori. Credo che tutti gli spagnoli associno la parola Burgos col freddo secco dell’inverno e, invece, in questi giorni la città è avvolta da un caldo gentile non soffocante e che invita a rimanere in strada. La imagino imbiancata e con i passanti nelle loro sciarpe, evitando di calpestare la neve e cercando di non scivolare sulle pozzanghere congelate. Sento di nuovo il bisogno di rimanere più a lungo per conoscerla meglio e mi pento di non aver organizzato il viaggio diversamente, prevedendo le pause per visitare certi posti come si deve e dare riposo al fisico.

Ermita de Ntra. Sra. del Monasterio, Rabé de las Calzadas (Burgos)

Per uscire da Burgos dobbiamo continuare dritti per la stessa via San Juan e troviamo subito le frecce gialle che ci risolvono la vita da un paio di settimane. In quell’itinerario per il centro scopriamo angoli che non conoscevamo e incrociamo alcuni giovani che vivono un momento della giornata opposto al nostro, anche se per tutti noi l’ora è la stessa. Stanno ritornando dal loro venerdì sera, hanno bevuto per ore e vivono la loro fase di negazione dell’evidenza, che come tutti sanno, precede quella di esaltazione dell’amicizia e i cantici regionali. L’ultima grande sorpresa che ci aspetta è una nuova prospettiva della Cattedrale, a destra della sua facciata principale, per la via Diego Porcelos. Non c’è quasi luce, ma non possiamo resistere alla possibilità di fare un paio di foto.

Andiamo avanti per un bel po’ e, quasi quando stiamo per attraversare di nuovo l’Arlanzón, troviamo il locale di un panettiere aperto, che emana un profumo irresistibile di dolci appena sfornati. Lì si sono indirizzati vari altri pellegrini che sembrano essere usciti dal nulla, e quel piccolo negozio si riempie in un attimo di camminatori affamati di carboidrati. Compriamo un paio di napolitanas e le mangiamo appena usciti per ingannare lo stomaco, che ha bisogno di qualcosa di caldo per sentirsi a posto, anche se oggi ci metterà un po’ nel riuscirci. Continuiamo a camminare, attraversiamo una zona moderna della città, il campus universitario, che ha sicuramente qualche somiglianza con i campus moderni dell’Europa. Complessi residenziali privati attorno. «Buon posto per viverci», ho pensato. Sembra che la città non finisca mai, ma quando arriviamo ai vivai Los Guindales, dice la nostra guida che raggiungiamo ufficialmente l’ultima frontiera. Pian piano salutiamo il marciapiede. C’è un vento freddo che ci rammenta l’autentico freddo burgalese. Il sole sta sorgendo. Girasoli, campi di cereali. Abbiamo la sensazione di aver iniziato ufficialmente la giornata.

Multitud de líneas se cruzan en Rabé de las Calzadas /
Moltissime linee si incrociano in Rabé de las Calzadas.

Finché non arriviamo a Tardajos, a quasi 11 km dal nostro inizio, non facciamo la prima sosta, circostanza che non è stata un problema per lo scudiero, perché dopo la messa a punto di Burgos e l’applicazione di quel gel miracoloso delle farmacie che tutti quanti conoscono, con l’aggiunta della talloniera che gli ha raccomandato la fisioterapista, mezz’ora dopo aver fatto il primo passo di oggi, i dolori sono spariti. Quando ci fermiamo, calmiamo con generosità la fame, che è cresciuta durante il mattino. Caffè latte e spremuta d’arancia per entrambi, panino salato per lui, torta di mele per me.

In questa fermata coincidiamo con alcuni pellegrini, la maggior parte conosciuti di vista. I tavolini del bar messi a disposizioni per i clienti si riempiono subito e, quando torno con la nostra colazione, Andrea ha invitato a sedersi con noi un ragazzo giovane che non trovava dove sedersi. Si tratta di Alì, un ventenne marocchino che viaggia da solo. È simpatico e sorridente. Si esprime abbastanza bene in spagnolo. Mi sembra strano vedere un musulmano sul Cammino, ma in realtà potrebbe essere cristiano, dubbio che non cerco di risolvere durante la nostra conversazione perché mi sembra che chiederlo sia entrare in un ambito troppo personale. Dice di fare il Cammino per vari motivi, perché oggigiorno la gente non sa fermarsi a riflettere e meditare, «per spiritualità», «per sport». A volte mi piacerebbe continuare a indagare perché mi spieghi meglio quello che ha detto, ma mi vengono in mente le limitazioni linguistiche e mi accontento. Dimostra una certa serenità interiore.

Limiti, di Andrea Zuppa.

Con lo stomaco soddisfatto e le gambe più riposate, andiamo avanti. Passiamo alcuni paesi: Rabé de las Calzadas, Hornillos del Camino… Il paesaggio lo formano fondamentalmente le grandi estensioni della meseta, con nuovi campi di cereale, colli semiaridi che spesso rompono la riga dell’orizzonte, impianti eolici moderni che ci fanno segni movendo le braccia, come se non riuscissimo a vederli. Secondo la nostra guida, Hontanas è a 31,1 km da Burgos, a cui bisogna aggiungere tutto quello che abbiamo camminato prima di lasciare la città, ma c’è anche da sottrarre il fatto che non arriviamo alla fine (e meno male, perché come al solito gli ultimi metri sono i più difficili). Questa volta abbiamo prenotato nell’ostello Fuente Sidres, più o meno a un chilometro e mezzo prima di arrivare in paese.

Si tratta di un ostello molto tranquillo, isolato nella pianura a quasi 900 metri sul livello del mare. Piccolo, pulito, curato, con dei tavolini fuori e una piscina per fare un tuffo. Ma oggi non c’è nessuno che voglia fare un tuffo. C’è ancora il vento freddo, che rende spiacevole qualsiasi avventura fuori dal palazzo, soprattutto per uno così freddoloso come me. Arriviamo per primi e alla fine condividiamo la stanza con una coppia francese di Pau e con Steven, un britannico che non ricordo aver visto prima. Tutti e tre sono persone tranquille e gentili, e non appartengono a quelle truppe di giovincelli che spesso si trovano sul cammino, fatto che rende la convivenza più che facile (questo non significa che non ci siano giovincelli rispetosi, ma ce ne sono anche di quegli altri). Parliamo molto con la coppia francese perché lei parla spagnolo e fa da tramite tra tutti e quattro. Anch’io ho il coraggio a volte di maltrattare la lingua francese per comunicare direttamente con lui, ma è meglio che lei traduca. Adesso che ci penso, non gli ho chiesto come si chiamano. 🤦🏻‍♂️

Facciata di Hornillos del Camino. Foto di Andrea Zuppa.

Ma la persona più particolare di quel posto non è nessuno di loro, ma Andrés, una delle due persone che lavora a Fuente Sidres. È un uomo molto magro, dice di avere cinquanta e pochi anni, e con la pelle indurita dal sole. Parla senza pausa e, se glie lo permettessi, non si fermerebbe mai. Afferma anche di aver vissuto per 16 anni in Danimarca e di parlare non so quante lingue (quando recita la lista, mi sembra di sentirne almeno sette o otto). Originario della Maiorca, ha lavorato come direttore di albergo lì e anche alle Canarie, e ha fatto anche la guida turistica e non so quante altre cose. Spiega che un ictus gli ha dato un avviso importante e che allora ha deciso di lasciare quella vita piena di tensione e di notti in bianco, per venire in questo paraggio sperduto a lavorare aiutando Diana, la proprietaria, a portare avanti l’ostello. Preferisco credere a tutto quello che racconta perché è molto più divertente di non farlo, ma le sue storie non sono adatte per increduli recalcitranti. Come ciliegina sulla torta, ci mostra il brano di un video del programma España Directo (Spagna in diretta) col titolo «El Camino en Hontanas», dove ha il suo minuto di gloria con una performance che dà un’immagine di lui vicina al ridicolo. In uno di quei momenti in cui non poteva star zitto, non è stato in grado di vincere la tentazione di raccontare un paio di barzellette:

- ¿Perché le suore non usano le flip-flop?
- Perché sono molto devote (*) 

(*) La barzelletta si basa su un doppio senso e un caso di omofonia. La parola /deβótas/ si può interpretare come «devotas» (it. devote), ma anche come «de botas» (it. di stivali). L’espressione «ser muy de + algo» (it. essere molto di + qualcosa) può spiegarsi come ‘gustare, preferire’. Quindi, la seconda frase si può interpretare come a) Perché sono molto devote (significato letterale) oppure b) Perché preferiscono gli stivali. Prometto che detta con spontaneità e senza necessità di traduzione, il resultato lascia almeno un sorriso sulle labbra.

Tra natura e artificio, di Andrea Zuppa.

Pensieri del giorno

Non esistono i sentieri lunghi, ma menti senza risorse.
I motivi degli altri son sempre motivi.
Poeti, musicisti e pazzi tutti ne siamo un po'.
C'è ricompensa
per la tappa più lunga:
un cantastorie.

Poesia de Travesía

La poesia di oggi si intitola Prima compagnia ed è l’ultima del capitolo Gioventù. Parla dell’incontro con l’anima gemella, che ti accompagna durante un tratto corto o lungo del Cammino, ti offre la sua presenza generosa e si nutre della tua, istaurando un rapporto di stimoli reciproci. Il suo enorme valore risiede nella libertà con cui fa ognuno dei suoi passi, modifica la cadenza della sua camminata o decide di fermarsi quando ne ha voglia. Ed è proprio in base a quella stessa libertà che forse un giorno sparirà per sempre. O magari è il caso, oppure un destino infausto che interrompe quella felicità discreta di essere ben accompagnato. Quando succederà, non ci resterà che accettarlo con gratitudine, sapendo che molti altri camminatori non avranno mai il privilegio di vivere un’esperienza simile.

Prima compagnia

Questa prima e bella compagnia
che cammina al mio fianco
durante i chilometri più facili
(non a causa dei segni del rilievo
né della altezza forzata del terreno,
ma piuttosto per la sua presenza amica)...

Questa bella esistenza che contemplo 
non appena mi giro,
che mi sorpassa a volte con cautela
o talvolta indietreggia
senza perdere il contatto col mio alito,
senza che la sua voce si estingua pienamente...

Quest’essere che mi invita a vedere il suo corpo, 
come mai vidi un altro e mi concede
la sua profonda e saziante vicinanza,
e a cui mi dò come non sapevo
che mi sarei poi dato...

Questo motore che altera la mia coscienza
e mi trasforma in qualcosa di diverso 
ogni volta che allegro si regala,
e mi scopre e riscopre sempre 
quando io stesso mi conosco...

È apparso in un rialzo della strada,
nel luogo più secco e più prosaico
di tutto il percorso
e mai ha detto quando sarebbe andato via.

Arriverà quel mattino solitario,
o il pomeriggio ventoso in cui non potrò 
seguire il passo o mantenere il ritmo,
o in cui, semplicemente, non ci sarà più.

E aspetterò. Un’altra curva imprevista, 
un altro incontro gioioso e fortuito, 
un altro incidente bello e misterioso.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 12ª / Giornata 12ma: Agés – Burgos

Km: 23 – km totales: 286,3 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Consumer – Eroski
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Video della tappa realizzato dallo scudiero.

[ESPAÑOL]

Estrellas, linternas y un bellezón.

Para la nueva jornada, el escudero ha decidido enviar su mochila con mensajero hasta Burgos, el próximo destino, pues piensa que de ese modo contribuirá a reducir sus dolores de pies. Por tanto, antes de acostarnos elegimos al azar una de las agencias que ofrecen dicho servicio y cuya información abunda en cada albergue del Camino, escribimos los datos de nuestro alojamiento burgalés en el sobre e introducimos los cinco euros correspondientes en el mismo.

Por la mañana salgo poco después de las cinco a recoger la ropa que se nos había olvidado colgada en el tendedero 😬, y el descuido sirve para descubrir que el cielo está despejado y deja ver todo un espectáculo de estrellas brillantísimas. No tengo tiempo para entretenerme, pero el instante sirve para augurar un gran día. Recojo la ropa limpia y no exactamente seca por la humedad de la madrugada, y antes de entrar otra vez, echo una última mirada a las alturas, como para decir: “esperadme, que ahora vuelvo”. Che spettacolo di stelle —le digo al escudero en cuanto me lo encuentro de nuevo.

El tramo Agés – Atapuerca es, inesperadamente, uno de los más placenteros de todo el Camino. Influye en ello que partimos por primera vez antes del amanecer y tenemos que estrenarnos con las linternas, lo que consigue una atmósfera casi onírica. La bruma, la oscuridad, las sombras alargadas por la luz artificial… Sin embargo, las estrellas han preferido no aceptar la cita que les había pedido, tal vez porque el encuentro ha perdido intimidad. Por el sendero paralelo a la carretera nos adelanta una pareja de franceses, y al poco tiempo cuatro jóvenes peregrinas españolas charlan en voz alta a unos metros por detrás de nosotros. Júpiter es el único que no ha desaparecido, pero está ahora mucho más alto que antes, como si fuera consciente también él de que ya no estamos solos.

Los girasoles empiezan a despertarse, pero no saben aún adónde mirar, pues aunque el sol ha empezado a salir, la bruma los desconcierta y les envía pistas falsas. Al llegar al pueblo de Atapuerca, cantan los gallos para anunciar a los forasteros.

Primeras luces del día llegando al pueblo de Atapuerca / Prime luci del giorno arrivando a Atapuerca.

Este cruce inesperado en el Camino con Atapuerca, tan cerca de sus simas llenas de huesos humanos y animales, de instrumentos rústicos y sofisticados al mismo tiempo (pues transmiten información precisa sobre quiénes eran sus autores, cómo vivían y pensaban) nos enseña que mucho antes del Camino ya había caminantes y que, muy probablemente, después de él seguirá habiéndolos y poco tendrán que ver con los que hoy se agolpan en dirección a Santiago. Este punto del mapa es una encrucijada de migrantes, peregrinos y nómadas, que se superponen en tiempos distantes e ignoran la existencia los unos de los otros. Nos avisa de que nuestra importancia es muy pequeña y de que la huella que dejaremos para la posteridad tal vez pueda ser una mandíbula bien conservada o un cráneo revelador de nuestros pensamientos, gracias a una tecnología que aún no podemos ni llegar a imaginar. Tal vez sea el caminar lo único que nos une realmente, y el impulso de avanzar, de hacer camino paso a paso, uno de los rasgos genéticos que definen a la especie.

El sol se abre paso entre las nubes / Il sole si fa strada tra le nuvole.

Nada más pasar el pueblo de Atapuerca, inicia una subida no demasiado pendiente, pero incómoda para los pies, ya que es bastante pedregosa. El escudero tiene cada vez más dificultad para evitar sus dolores, intenta elegir el centímetro menos afilado para dar cada paso, lo que hace su caminata lenta y torpe. Los diferentes grupos de peregrinos nos van adelantando con naturalidad, mientras nos vamos quedando atrás sin oponernos demasiado a las circunstancias, sino por las quejas del escudero en voz alta, que termina por verbalizar su sensación de impotencia ante aquel sendero aparentemente inocuo, pero para él lleno de mala intención y de continuos obstáculos indeseables.

El escudero inicia la bajada haca el valle del Rio Pico / Lo scudiero inizia la discesa verso la valle del Rio Pico.

La situación parece mejorar un poco cuando llegamos al final de aquel repecho, hasta los 1077 metros de altitud, que nos regalan un instante de sosiego y la panorámica del Valle del río Pico y la aún no muy cercana ciudad de Burgos. La bajada parece no ser tan difícil como la subida, aunque sigue provocando las quejas del escudero. Nos adentramos de nuevo en la llanura con un nuevo impulso de origen desconocido que nos hace avanzar algo más rápido. Puede que sean las ganas de echarnos algo a la boca, pues todavía tenemos el estómago vacío, pero hasta Cardeñuela de Río Pico no hay bar, con lo que desayunamos a las 9:00.

Después de Cardeñuela pasamos Orbaneja y, en teoría, un kilómetro después deberíamos haber encontrado una señalización que, según nuestra guía, nos obligaba a elegir entre el camino a Villafría (para entrar en Burgos por su polígono industrial, poco recomendable) y Castañares, que nos permitiría entrar siguiendo el curso del Arlanzón. Poco después, nos debíamos encontrar con el aeropuerto de Burgos, que teníamos que bordear avanzando paralelamente a la valla que delimita su perímetro de seguridad. Llegar al aeropuerto, llegamos, pero la señalización anterior no la vemos, y por unos diez minutos seguimos en dirección a Villafría. Por suerte, rectificamos a tiempo, deshacemos el camino andado y conseguimos llegar a Castañares, donde además de hacer otra parada para reponer fuerzas, vemos el anuncio de una clínica de fisioterapia, que acabará siendo muy útil. Después del refrigerio, seguimos en dirección al río para seguir el consejo de nuestra guía y utilizarlo como referencia para entrar en la ciudad.

Playa Fuente del Prior (rio Arlanzón) / Spiagga Fuente del Prior (fiume Arlanzón).

A la orilla del Arlanzón me vuelven los amores por los ríos. Siendo yo más bien de secano, cuando veo esas corrientes de agua fresca precipitándose en pequeñas cascadas en una dirección concreta que no sé casi nunca adónde lleva, me surge en el ánimo una mezcla de felicidad y de sorpresa, como si fuera la primera vez que veo y que oigo algo parecido, como si me topara de pronto con un secreto revelado portador de una buena noticia. Y no es que la temperatura sea siempre suave en esta ocasión, pero abundan las sombras y del río llegan a veces pequeñas bocanadas de aire fresco, como si supiera que pasamos calor y nos estuviera soplando para que el sol no nos acabe de quemar del todo. Durante el último tramo de nuestra jornada, mientras nos vamos acercando a la ciudad, conseguimos contactar con la clínica de fisioterapia que hemos visto anunciada a la entrada de Castañares. No tienen hora para los dos, pero por lo menos el escudero podrá beneficiarse de una buena sesión para calmar sus pies.

Después de acomodarnos en la pensión (segundo establecimiento de este tipo del que hacemos uso), buscamos un sitio para comer y acabamos en una casa de comidas colombiana donde pedimos varios tipos de carne (bandeja paisa y picada) con algunas verduras, luego nos vamos deprisa hasta la clínica, donde le dan al escudero una sesión de fisioterapia de una hora, con masaje y uso de frío y de varios aparatos, que resulta ser eficaz. El diagnóstico: fascitis plantar. La recomendación: reposo y nuevo masaje en cuanto pueda. Lo primero es imposible. Lo segundo, el Camino dirá.

Tras la sesión de masaje, nos dirigimos a la Catedral, donde conseguimos entrar sin esperar más que unos minutos. La visita merece realmente la pena. Tanto por fuera como por dentro, la observación de una obra tan asombrosa nos recuerda una vez más aquello de lo que es capaz el ser humano. Esa creatividad gloriosa que duerme entre los dedos de los elegidos y se desencadena cada cierto tiempo para conseguir un resultado inigualable. En este caso, la obra es fruto del esfuerzo de cientos de personas a lo largo de cientos de años, y solo esa mezcla de mentes, de tiempos y de manos diferentes le concede esa belleza imperfecta tan admirable. La unión hace la fuerza, pero también produce la belleza.

Durante la visita el escudero tiene que sentarse porque los pies no acaban de responderle del todo. Siente que la terapia le ha hecho efecto, pero también lo ha dejado sin fuerzas para mantenerse en pie por mucho tiempo. Le digo que se vaya a la pensión y que yo acabaré las últimas tareas de intendencia que nos faltan. Cuando salimos del templo, vemos a Host y Marion, los alemanes intrépidos, que nos cuentan que han decidido quedarse un día más en Burgos para descansar un poco. Así que, probablemente, nuestros caminos se separen aquí y dejemos de coincidir de vez en cuando. Pero nunca se sabe, el Camino decidirá por nosotros.

Imagen de Santiago en la Catedral de Burgos / Immagine di Santiago nella Cattedrale di Burgos

Pensamientos del día

Hubo antes caminantes que Camino.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.
La unión hace la fuerza, pero también produce la belleza.
Cantan los gallos,
los obstáculos llegan.
Y la belleza. 

Poema de Travesía

El poema de esta jornada se titula Sin pausa y habla del ímpetu del caminante, de esa fase de la vida en que está tan motivado para obtener sus objetivos que no hay nada capaz de detenerlo. Pertenece al capítulo de la juventud, etapa en que probablemente la mayoría de las personas tiene más confianza en que alcanzarán sus sueños, los creen posibles y están dispuestas a hacer cualquier cosa para llegar hasta ellos.

Sin pausa contiene una referencia explícita a una ciudad del Camino: Burgos y, concretamente, su catedral. Representan la inspiración para seguir adelante, la motivación que supera todos los obstáculos, la visualización del sueño. Sus torres, cuya forma puede recordar la copa de dos grandes pinos, exhalan una fragancia difícil de ignorar que embriaga al peregrino. Y en ese estado de embriaguez llega a una certeza absoluta: es la sucesión de sus pasos el latido que lo mantiene vivo. Morirá cuando no tenga un sueño que perseguir. Solamente entonces su camino concluirá.

Sin pausa
Pero yo, que he tocado una vez las agudas agujas del pino, 
no podré morir nunca.

José Hierro
Sigue el viajero sin pausa ni paz caminando
y vislumbra las torres de Burgos simétricas,
sus agujas de piedra destilan fragancia de pinos.
Inhalar su perfume
es comprender que morir es posible,
que morir es posible y vivir, sortear la condena.
No hay distancia que merme sus fuerzas,
no hay dolor que lo frene en su empeño.
Caminar es la meta, el origen, el modo y manera
de seguir y soñar. Y los pasos, el firme latido.

[ITALIANO]

Stelle, torce e la grande bellezza.

Per la nuova giornata, lo scudiero ha deciso di inviare il suo zaino tramite corriere fino a Burgos, la nostra prossima destinazione, dato che pensa che in questo modo riuscirà a ridurre il suo male ai piedi. Per tanto, prima di andare a letto, scegliamo a caso una delle agenzie che offrono quel servizio e sulle quali c’è tanta informazioni negli ostelli del Cammino, scriviamo sulla busta l’informazione relativa al nostro alloggio burgalese e infiliamo i cinque euro.

Freccia e pellegrino, di Andrea Zuppa.

La mattina esco poco dopo le cinque a raccogliere la biancheria che ci siamo dimenticati sullo stendino 😬, e la svista serve a scoprire che il cielo è sereno e lascia vedere tutto uno spettacolo di stelle splendenti. Non ho tempo per trattenermi, ma l’istante serve ad augurare una giornata speciale. Raccolgo la biancheria pulita e non proprio asciutta per via dell’umidità della notte, e prima di rientrare, do un’ultimo sguardo in alto, come per dire «aspettatemi, torno subito». Che spettacolo di stelle —dico allo scudiero non appena lo rivedo.

La tratta Agés – Atapuerca è, inaspettatamente, una delle più piacevoli di tutto il Cammino. Uno dei motivi è che partiamo prima dell’alba e dobbiamo usare le torce per la prima volta, il che riesce a ottenere un’atmosfera quasi onirica. La foschia, il buio, le ombre allungate con la luce artificiale… Invece, le stelle hanno preferito non presentarsi all’appuntamento che gli avevo proposto, forse perché l’incontro ha perso intimità. Sul sentiero parallelo alla strada ci sorpassa una coppia di francesi, e poco dopo quattro giovani pellegrine spagnole chiacchierano a voce alta qualche metro dietro di noi. Giove è l’unico che non è sparito, ma adesso è molto più alto di prima, come se anche lui fosse consapevole del fatto che non siamo più da soli.

I girasoli cominciano a svegliarsi, ma non sanno ancora dove guardare, perché, anche se il sole è iniziato a salire, la foschia li disorienta e gli induce a seguire false piste. Quando arriviamo ad Atapuerca, i galli cantano per annunciare i forestieri.

Questo incrocio inaspettato del Cammino col sito paleontologico di Atapuerca, così vicino alle sue fosse piene di ossa umane e animali, di utensili rustici e sofisticati allo stesso tempo (dato che trasmettono informazione precisa sull’identità dei loro autori, su come vivevano e pensavano) ci insegna che molto prima del Cammino c’erano già i camminatori, e che molto probabilmente, dopo di esso continueranno ad esserci e avranno poco a che vedere con quelli che oggi si affollano verso Santiago. Questo punto della cartina è un crocevia di migranti, pellegrini e nomadi, che si sovrappongono in tempi lontani e ignorano l’esistenza gli uni degli altri. Ci avvisa che la nostra importanza è minima e che l’impronta che lasceremo ai posteri magari non sarà altro che una mandibola ben conservata oppure un craneo rivelatore dei nostri pensieri, grazie a una tecnologia che oggi non possiamo nemmeno riuscire a immaginare. Magari è il caminare l’unica cosa che veramente ci unisce, e lo stimolo di avanzare, di fare strada passo dopo passo, uno dei molti tratti genetici che definiscono la specie.

Non appena superato il paese Atapuerca, comincia una salita non troppo ripida, ma scomoda per i piedi, dato che è abbastanza sassosa. Lo scudiero ha sempre più difficoltà a evitare il dolore, cerca di scegliere il centimetro meno spigoloso per fare ogni passo, il che rende la sua camminata lenta e impacciata. I diversi gruppi di pellegrini ci sorpassano in modo naturale mentre rimaniamo indietro senza opporci troppo alle circostanze, tranne per via dei lamenti a voce alta dello scudiero, che finisce per verbalizzare la sua sensazione d’impotenza davanti a quel sentiero apparentemente innocuo, ma per lui pieno di cattiveria e di continui ostacoli indesiderati.

Interno della Cattedrale di Burgos. Foto di Andrea Zuppa.

La situazione sembra migliorare un po’ alla fine di quel pendio, che arriva ai 1077 metri di altitudine e ci regala un istante di quiete, così come la panoramica della Valle del fiume Pico e la ancora non molto vicina città di Burgos. La discesa sembra non essere così difficile come la salita, anche se continua a provocare i lamenti dello scudiero. Ci addentriamo di nuovo nella pianura con un nuovo slancio di origine sconosciuta che ci permette di andare avanti più veloci. Potrebbe essere stata la voglia di mangiare finalmente qualcosa, visto che abbiamo ancora lo stomaco vuoto, ma fino a Cardeñuela de Río Pico non c’è un bar, per cui facciamo colazione alle 9:00.

Dopo Cardeñuela passiamo Orbaneja e, in teoria, un chilometro più avanti avremmo dovuto trovare un’indicazione che, secondo la nostra guida, ci costringeva a scegliere tra la strada per Villafría (per entrare a Burgos attraversando la zona industriale, sconsigliabile) e Castañares, che ci permetterebbe di farlo seguendo il corso del fiume Arlanzón. E poco dopo l’indicazione, dovevamo imbatterci nell’aeroporto di Burgos, e costeggiarlo lungo la sua recinzione di sicurezza. Riusciamo ad arrivare davanti l’aeroporto, ma senza aver visto la segnaletica che aspettavamo di trovare, e per dieci minuti circa proseguiamo nella direzione sbagliata verso Villafría. Per fortuna, rettifichiamo in tempo, torniamo indietro e riusciamo ad arrivare a Castañares, dove oltre a fare un’altra fermata per riprendere le forze, vediamo la pubblicità di un centro di fisioterapia, che sarà poi molto utile. Dopo il rinfresco, proseguiamo verso il fiume come ci consiglia la nostra guida. Sarà il nostro punto di rifermento per entrare in città.

Sulla riva dell’Arlanzón mi torna la passione per i fiumi. Essendo io piuttosto di terra asciutta, quando vedo quelle correnti d’acqua fresca precipitare in piccole cascate verso una direzione concreta che non so quasi mai dove va a finire, mi cresce nell’animo un insieme di felicità e sorpresa, come se fosse la prima volta che vedo e sento qualcosa di simile, come si mi fosse imbattuto all’improvviso in un segreto rivelato portatore di una buona notizia. E non è che oggi la temperatura sia sempre mite, ma non mancano le ombre e dal fiume arrivano a volte piccoli flussi d’aria fresca, come se sapesse che soffriamo il caldo e ci soffiasse addosso perché il sole non finisca per scottarci del tutto. Durante l’ultimo tratto della nostra giornata, mentre ci avviciniamo pian piano alla città, riusciamo a contattare l’ambulatorio di fisioterapia di cui abbiamo saputo entrando in Castañares. Non hanno tempo per entrambi, ma almeno lo scudiero potrà beneficiare del trattamento che gli serve per calmare i suoi dolori.

Arco de Santa María. Burgos.

Dopo che ci siamo sistemati nella pensione (seconda struttura di questo tipo dove alloggiamo), cerchiamo un posto per mangiare e finiamo per entrare in un locale colombiano dove scegliamo vari tipi di carne con alcune verdure (bandeja paisa e picada), poi andiamo velocemente fino alla clinica, dove lo scudiero riceve un trattamento di un’ora, con massaggio, applicazione di freddo e uso di apparecchi vari, che sembra essere efficace. La diagnosi: fascite plantare. Il consiglio: riposo e nuovo massaggio quanto prima. Il primo impossibile. Il secondo, il Cammino ci dirà.

Dopo la fisioterapia ci indirizziamo verso la Cattedrale, dove riusciamo ad entrare dopo qualche minuto. La visita merita veramente. Sia da fuori che dentro, l’osservazione di un’opera così impressionante ci rammenta di nuovo quello di cui l’essere umano è capace. Quella creatività gloriosa che dorme fra le dita dei prescelti e si scatena ogni tanto per ottenere un risultato ineguagliabile. In questo caso, l’opera è frutto dello sforzo di centinaia di persone lungo centinaia di anni, e solo quella fusione di menti, di tempi e di mani diverse le conferisce quella bellezza imperfetta così tanto ammirevole. L’unione fa la forza ma produce anche la bellezza.

Durante la visita lo scudiero deve sedersi perché i suoi piedi sembrano non funzionare del tutto. Sente che la terapia ha fatto effetto, ma lo ha lasciato anche senza le forze necessarie per tenersi in piedi a lungo. Gli dico di andare a riposare alla pensione e che io mi occuperò di sbrigare le faccende più urgenti. Quando usciamo dal tempio, incontriamo Host e Marion, i tedeschi intrepidi, che ci raccontano la loro decisione di rimanere a Burgos un altro giorno per riposarsi un po’. Questo vuol dire probabilmente che le nostre strade si separano qui. Ma non si sa mai, il Cammino deciderà per noi.

Crocifissione, chiostro della Cattedrale di Burgos. Foto di Andrea Zuppa.

Pensieri del giorno

Furono prima i camminatori che il Cammino.
Non c'è male che duri cent'anni, né un corpo che gli potrebbe resistere.
L'unione fa la forza, ma produce anche la bellezza.
Cantano i galli,
arrivano gli ostacoli.
E la bellezza. 

Poesia de Travesía

La poesía di questa giornata si intitola Senza pausa e parla dell’impeto del camminatore, di quella fase della vita in cui è così tanto motivato per raggiungere i suoi obiettivi che niente riesce a fermarlo. Appartiene al capitolo della gioventù, periodo in cui probabilmente la maggior parte delle persone ha più fiducia nella possibilità di realizzare i propri sogni, li crede possibili ed è disposto a fare qualsiasi cosa per arrivarci.

Senza pausa contiene un riferimento esplicito a un luogo del Cammino: Burgos e, concretamente, la sua cattedrale. Rappresentano l’ispirazione per continuare ad andare avanti, la motivazione che supera tutti gli ostacoli, la visualizzazione del sogno. Le sue torri, la cui forma può ricordare la chioma di due grandi pini, esalano una fragranza difficile da ignorare, che ubriaca il pellegrino. E in quello stato di ubriachezza arriva a una certezza assoluta: è la successione dei suoi passi il battito che lo mantiene vivo. Morirà quando non avrà un sogno da perseguire. Soltanto allora il suo cammino arriverà alla fine.

Senza pausa
Pero yo, que he tocado una vez las agudas agujas del pino, 
no podré morir nunca.

José Hierro
Continua il viaggiatore senza pausa né pace a camminare 
e intravede le torri di Burgos simmetriche,
i suoi aghi di pietra stillano fragranza di pini.
Inalare il loro profumo
è comprendere che morire è possibile,
che morire è possibile e vivere, sfuggire alla pena.
Non c’è distanza che mina le sue forze,
non c’è dolore che frena i suoi sforzi.
Camminare è la meta, l’origine, il modo e maniera
di continuare e sognare. E i passi, il battito energico.

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso. Jornada 11ª / Giornata 11ma: Belorado – Agés

Km: 27,4 – Km totales: 263,3. – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Consumer Eroski.
Resumen de la jornada / Riassunto della giornata

[ESPAÑOL]

Yin y yang

El albergue Los Cuatro Cantones de Belorado está construido hacia arriba, a lo largo de cuatro plantas en las que encontramos la recepción, el comedor y las diferentes habitaciones. Por supuesto, no tiene ascensor, porque se supone que los peregrinos tienen buenas piernas y ningún impedimento para trepar hasta el último palo del gallinero, pero justo al final de la jornada, cuando a uno le falta el aire y al otro le flaquean ls piernas, no es lo que más desea encontrarse el caminante. Es una característica que comparte con muchos de los albergues.

De todos modos, es un buen lugar para quedarse, y dispone de un jardín muy agradable y una pequeña piscina donde darse un chapuzón rápido para darle una alegría al cuerpo después de haberlo fustigado durante días.

El paisaje cerca de Tosantos / Il paesaggio vicino a Tosantos. Foto de Andrea Zuppa.

La noche sin llegar a ser toledana no fue de las mejores. Cuando acababan de apagar las luces, uno de nuestros queridos compañeros de habitación se salió al balcón y se puso de conversación telefónica durante al menos un cuarto de hora. Podría haberse disculpado al susodicho si la charla hubiera versado sobre algún asunto de importancia, pero dado el tono infantil que empleaba en mensajes como “¿y te lo has comido todo todo?”, no es exagerado pensar que su respeto hacia los demás fue tan nulo como inmensa nuestra paciencia.

Sobre estas cuestiones trató nuestra primera conversación mientras iniciábamos la marcha a eso de las seis y media de la mañana. El escudero se quejaba de que tanto la temperatura de la habitación (que, estando en la buhardilla, había acumulado calor durante el día), como el tamborileo de la lluvia en el tejado habían contribuido igualmente a no hacerle pegar ojo. Al menos el perfil de la jornada se presentaba asequible y la lluvia había cesado antes de despertarnos. Tal vez recobraríamos la tranquilidad.

Casas de Tosantos. / Case di Tosantos.

Hasta Villafranca de Montes de Oca, la subida es casi imperceptible, el cielo está cubierto y el caminante se puede relajar, como hace habitualmente, contemplando todo lo que surge a su paso. Los parajes naturales y urbanos de Tosantos, Villambista y Espinosa del Camino ofrecen ocasiones para pararse e inmortalizar el momento.

En Villafranca inicia a empinarse el Camino y la pendiente, que nos lleva hasta las sierras de Demanda y San Millán, es duradera, de modo que, como además ya hemos hecho casi doce kilómetros, interrumpimos la marcha y nos metemos en el antiguo hospital de San Juan Abad (hoy hotel, cafetería y restaurante), desayunamos por segunda vez y, con el estomago lleno, completamos la segunda mitad de la cuesta y nos adentramos en un entorno más boscoso y agradable.

Espinosa del Camino. Foto de Andrea Zuppa.

En la Fuente de Mojapán, en teoría de agua no potable, llenamos nuestras cantimploras siguiendo el consejo de una vecina del pueblo, que dice que allí la bebe todo el mundo, pero que poniendo que no es apta para el consumo, el alcalde se lava las manos ante posibles responsabilidades. No notamos en las horas siguientes ningún efecto indeseado. Continuamos como inmersos en un túnel de ramas que nos protege del sol y nos hace fácil el esfuerzo de avanzar.

Cuando llevamos casi 15 kilómetros, nos volvemos a encontrar con un duro testimonio de la historia. Se trata de dos fosas comunes de Guerra Civil, esta vez exhumadas y analizadas debidamente, gracias a la iniciativa de la Asociación de Familiares de las Personas Asesinadas en ese lugar en 1936. Como voz de las víctimas, unos versos de la Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández. Son las fosas de La Pedraja. El Camino es otra vez reflejo de cada paso fácil o difícil de la vida.

Poco después empezamos a caminar por una pista forestal flanqueada por pinares. Dicho así sería un verdadero placer para el peregrino, que ya bastante cansado afronta la última parte de la jornada con más intención que piernas. Pero la pista es demasiado ancha como para que los pinares la cubran con su sombra (20 metros tal vez), y el caminante sufre el calor como si estuviera rodeado de edificios. El tramo dura unos siete kilómetros y solo rompe su monotonía por un oasis artificial que alguien ha tenido a bien plantar en medio del desierto, sabiendo que los peregrinos irán llegando a cuentagotas, ávidos de un refrigerio reparador o de una pausa que les permita recobrar aliento.

Robledal en los Montes de Oca / Querceto nei Montes de Oca

Lo primero que se consigue distinguir son una especie de tótems de madera, decorados con colores vivos y dibujos que recuerdan a una reserva de aborígenes norteamericanos. Poco mas allá, un tipo entre urbano y montaraz, con el verbo fácil y tono embaucador, ha aparcado una furgoneta Nissan Crossover de los años 90 y ha desplegado todo un chiringuito con bebidas frías, snacks, fruta, y todo aquello que el peregrino puede desear en ese exacto punto del recorrido.

- Yo me tomaría una rajita de sandía -digo después de saludar.
- ¿Y? -replica él en modo cortante.
- Que si me puedes dar una raja.
- Ah, entonces sí -quería escuchar una petición explicita, como si quisiera declinar toda responsabilidad.

Yo no sé aún si me cae bien o mal. Intento no hacerme demasiadas preguntas, y aceptar la que me ha cortado con un cuchillo de hoja muy ancha, que luego ha utilizado también para separar las porciones con cortes verticales, sin separarlas del todo de la cáscara. Clava un tenedor en una de ellas y hace lo mismo con la que le prepara al escudero.

Fosa común nº 2. La Pedraja.

Localizada el 30 de agosto de 2011. Exhumada del día 29 de octubre al 3 de noviembre de 2011.

La sandía nos sabe a gloria, y el improvisado frutero empieza a tomarse confianza, nos pregunta de dónde somos, y empieza a hablarnos de él, como si llevara años esperando que alguien pasara por allí para soltarle el rollo.

- Estoy esperando al rabilargo, único córvido que tiene las alas azules -me enseña las fotos de una guía de ornitología que acaba de abrir por una página previamente marcada. Aparece dos veces al día.
Miguel Hernández, otro poeta en el Camino.

Esta fosa común fue localizada el día 30 de agosto de 2011. Se exhumaron 30 cuerpos más otros 30 que hicieron desaparecer las obras de ampliación del camino. Fueron asesinados entre julio y diciembre de 1936.

Luego habla con fervor de su furgoneta, como si se tratara de una hija. Que tiene más de ciento cincuenta mil kilómetros y que está como nueva gracias a dos amigos. Uno le consigue de extranjis las piezas originales y el otro (un mecánico rumano que trabaja en negro) se la pone a punto cada cierto tiempo.

Yo, que tengo tanto interés en los motores como en la evolución del índice Nikkei durante la crisis económica, casi prefiero que me hable del dichoso pajarito, pero la conversación (más bien monólogo) va por donde él quiere y salta de rama en rama como su amada ave. Echo una mirada al vehículo para que no se ofenda y me parece ver pegatinas de todo el mundo adornando el parabrisas y la carrocería.

Este trabajo ha sido posible gracias al empeño y perseverancia de sus familiares que se constituyeron como Agrupación de Familiares de las Personas Asesinadas en los Montes de la Pedraja (Burgos).

Cuando nos terminamos la fruta, le preguntamos cuánto le debemos, y nos dice “esto es un donativo”. Le damos tres euros y no es capaz de reprimir una valoración. “Peregrinos generosos”, dice. Menos mal. Seguro que en caso contrario, no dudará en cantarle las verdades del barquero a quien se le ponga por delante.

Cuando salimos del oasis, los últimos kilómetros hasta el Monasterio de San Juan Ortega se siguen haciendo duros. El escudero se resiente de sus dolores y aminora la marcha como otras veces, de modo que cuando llegamos al pequeño núcleo de viviendas nacidas alrededor del monasterio, no podemos evitar la tentación de pararnos en el albergue situado justo al lado (que no es nuestro destino), para beber algo, descansar y descalzarnos. Cuando decidimos proseguir hasta Agés (otros tres kilómetros y medio) empieza a llover fuerte, por lo que retrocedemos los cincuenta metros que ya llevábamos para entrar en el bar mas cercano y esperar a que escampe. Aquí la cocina ya ha cerrado. Nos ofrece solo bocadillos o tortillas. Así que acabamos de comer y completamos el camino hasta Agés.

Llano y subidas; sol, nublado oasis y lluvia; tranquilidad y encuentros con la muerte sepultada; prosa y poesía. Fiesta de opuestos. Yin y yang en una sola jornada. Como la vida misma.

Pensamientos de día

Incluso a la noche menos apacible le sigue una mañana.

Siempre hay un poeta para una buena causa.

La esperanza de un oasis es lo último que se pierde.
Agua en la fuente,
cuerpos en las cunetas.
Lluvia y palabras.

Poema de Travesía

El poema de hoy se titula Muertes prematuras y habla de dos tipos de desapariciones: la primera en el ámbito del Camino, y la segunda referida a la vida en sentido amplio. Puede parecer extraño hablar de la muerte en el capítulo de la juventud, pero es precisamente en esos años cuando, quien más quien menos, se sufre una primera pérdida de seres queridos o conocidos que, en algunos casos, son incluso de nuestra edad o se llevan poco con nosotros. La casualidad ha querido que coincida con el día en que nos hemos encontrado con las fosas de La Pedraja, indudablemente, un doloroso testimonio histórico de muertes prematuras.

Por otro lado, en el Camino pasa algo parecido que puede servir como metáfora de las muertes prematuras: algunos caminantes empiezan, pero no acaban: se sienten incapaces, el esfuerzo los supera, sucede algo que los obliga a interrumpirlo, a reducir el número de jornadas planeadas. Son excepciones que confirman la regla en los dos casos. Lo normal es empezar y terminar a una edad longeva. Hay quien empieza en Saint Jean y quien lo hace en Pamplona, Logroño, Burgos… La longitud del Camino varía como varían las personas, pero lo normal es que cada uno llegue a su Gloria particular.

Muertes prematuras

El Camino está lleno de muertes prematuras,
de cadáveres jóvenes en las cunetas
que no llegarán nunca a coronar la Gloria.
Surgen como las hierbas al borde del sendero,
llegan como los otros,
con ganas de completar el largo recorrido,
de disfrutar del aire,
de admirar la visión merecida del panorama inédito,
de dejarse llenar por nuevos horizontes,
pero luego suspenden el viaje.
Las razones son varias:
el azar, que decide lo que no estaba escrito,
el caminante débil que se asusta de pronto y decide apearse,
el turista que aprende la auténtica distancia,
el clima, que empeora,
el tiempo, que se acaba,
el indeciso que cambia de idea de repente.

Recuerdo compañeros de los primeros metros, incluso alguno sabio,
que me enseñó paciente a caminar con peso,
a transportar la carga con destreza,
a acomodar la espalda buscando el equilibrio.

Añoro la presencia de quien me acompañaba
y en los tramos difíciles me entregaba su mano.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Yin e yang

L’ostello Los Cuatro Cantones di Belorado è costruito in altezza, lungo quattro piani, nei quali si trovano la reception, la sala da pranzo e le diverse camerate. Chiaramente, non ha un ascensore, perché si pensa che i pellegrini abbiamo buone gambe e nessun ostacolo per arrampicarsi fino all’ultimo gradino di un pollaio, ma proprio alla fine della giornata, quando ad alcuni manca l’aria e ad altri cedono le gambe, non è quello che desidera trovare il camminatore. È una caratteristica comune ad molti altri ostelli.

Comunque è un buon posto per alloggiare, e ha un bel giardino e una piccola piscina dove tuffarsi per gratificare il corpo dopo averlo fustigato per giorni.

La notte non è stata terribile ma neanche una delle migliori. Appena spente le luci, uno dei nostri cari compagni di stanza è uscito sul balcone e ha iniziato una conversazione al telefono che è durata almeno un quarto d’ora. L’avremmo potuto scusare se la chiacchiera avesse trattato un argomento importante, ma visto il tono infantile che usava in messaggi come “e l’hai mangiato tutto tutto?”, non è esagerato pensare che il suo rispetto verso gli altri fosse pari a zero, così come immensa la nostra pazienza.

Di queste questioni abbiamo parlato mentre cominciavamo a camminare verso le sei e mezzo del mattino. Lo scudiero si lamentava del fatto che sia la temperatura della stanza (che essendo nella mansarda aveva accumulato il calore durante tutta la giornata), sia il ticchettio della pioggia sul tetto erano riusciti a non fargli chiudere occhio. Almeno il profilo della giornata sembrava fattibile e la pioggia era finita prima che ci svegliassimo. Magari avremmo ricuperato la tranquillità.

Fino a Villafranca de Montes de Oca, la salita è quasi impercettibile, il cielo è coperto e il camminatore si può rilassare, come fa di solito, a osservare tutto quello che sorge davanti ai suoi occhi. I paraggi naturali e urbani di Tosantos, Villambista ed Espinosa del Camino offrono diverse occasioni per fermarsi e immortalare il momento.

A Villafranca comincia ad innalzarsi il Cammino e la via, che ci porta fino alle catene di Demanda e San Millán, è lunga. Così, visto che abbiamo già fatto quasi dodici chilometri, interrompiamo la marcia ed entriamo nel vecchio ospedale di San Juan Abad (oggi albergo, caffetteria e ristorante), facciamo la nostra seconda colazione e, con lo stomaco pieno, completiamo la seconda metà del tragitto e ci addentriamo in un ambiente più forestale e piacevole.

Nella Fuente de Mojapán, in teoría di acqua non potabile, riempiamo le nostre borracce seguendo il consiglio di una signora del posto, che afferma che in paese la bevono tutti, ma che il sindaco ha deciso di scrivere che non è adatta per essere bevuta allo scopo di eludere eventuali responsabilità. Non notiamo nelle ore successive nessun effetto indesiderato. Proseguiamo immersi in un tunnel di rami che ci proteggono dal sole e ci rendono facile lo sforzo di andare avanti.

Quando abbiamo percorso quindici chilometri, troviamo di nuovo una dura testimonianza della storia. Si tratta di due fosse comuni della Guerra Civile, questa volta dovutamente analizzate e i loro corpi riesumati, grazie all’iniziativa dell’Associazione di Familiari delle Persone Assassinate in quel luogo nel 1936. Come voce delle vittime, alcuni versi dell’Elegia a Ramón Sijé, di Miguel Hernández. Sono le fosse di La Pedraja. Il Cammino è di nuovo riflesso di ogni passo facile o difficile della vita.

Las fosas de La Pedraja. Planos de las excavaciones. / Fosse di La Pedraja. Planimetria degli scavi.

Individuata il 30 agosto 2011. Riesumazioni fatte dal 29 ottobre al 3 novembre de 2011.

Questa fossa comune è stata individuata il 30 agosto 2011. Sono stati riesumati 30 corpi, più altri 30 che hanno fatto sparire i lavori di ampliamento del cammino… Sono stati assassinati fra luglio e dicembre 1936.

Questo lavoro è stato possibile grazie allo sforzo e alla perseveranza dei loro familiari, che si sono costituiti come Associazione di Familiari delle Persone Assassinate nei Monti de La Pedraja (Burgos).

Iglesia y Monasterio de San Juan de Ortega

Poco dopo abbiamo iniziato a camminare su un sentiero affiancato da pinete. Così detto, può sembrare un vero piacere per il pellegrino, che parecchio stanco deve far fronte all’ultima parte della giornata con più volontà che gambe. Ma la pista è troppo larga perché le pinete possano coprirla con la loro ombra (20 metri forse), e il camminatore subisce in caldo come se fosse circondato da palazzi. Quella tratta dura circa sette chilometri e rompe la sua monotonia solo grazie a un oasi artificiale che qualcuno ha deciso di creare in mezzo al deserto, consapevole del fatto che i pellegrini arriveranno con il contagocce, avidi di uno spuntino riconfortante oppure di una pausa che gli permetta di riprendere il fiato.

La prima cosa che si riesce a distinguere sono una specie di totems di legno, decorati con colori forti e disegni che fanno venire in mente una riserva di nativi del Nordamerica. Un po’ più in là, un tipo mezzo urbano e mezzo montanaro, facile di parola con tono da imbonitore, ha parcheggiato il suo fuoristrada Nissan Crossover degli anni 90 e ha allestito un chiosco di banconi con sopra delle bevande fredde, snacks, frutta, e tutto quello che il pellegrino può desiderare in quel punto esatto del Cammino.

- Io mangerei volentieri una fetta di anguria -dico dopo aver salutato.
- E quindi? -risponde lui in modo secco.
- Me ne puoi tagliare una fetta?
- Ah, allora sì -voleva ascoltare una richiesta esplicita, come per eludere ogni responsabilità.

Io non so ancora se mi sta simpatico o antipatico. Cerco di non farmi troppe domande e accetto la fetta che mi ha tagliato con un coltello di lama molto larga, che dopo ha anche usato per separare le porzioni con dei tagli verticali, senza separarle del tutto dalla buccia. Ci Infila una forchetta e fa la stessa cosa per quella che prepara per lo scudiero.

L’anguria ci piace moltissimo, e l’improvvisato fruttivendolo comincia a prendere confidenza, ci chiede di dove siamo e inizia a parlarci di lui, come se fosse da anni in attesa che qualcuno passasse di là per raccontargli la sua solita pappardella.

- Sto aspettando la gazza azzurra, l’unico corvide con le ali azzurre -mi mostra le foto di una guida di ornitologia che ha appena aperto su una pagina segnata. Arriva due volte al giorno.
Pila bautismal / Fonte battesimale. San Juan de Ortega. Foto di Andrea Zuppa.

Dopo parla con animo sul suo fuoristrada, come se fosse suo figlio. Dice che ha fatto più di 150 mila chilometri ed è come nuovo grazie a due suoi amici. L’uno riesce a fargli avere di nascosto i pezzi originali e l’altro (un meccanico rumeno che lavora in nero) glie lo sistema ogni tanto.

Io, che mi interesso così tanto di motori come dell’indice Nikkei durante la crisi economica, quasi quasi preferisco che mi parli del benedetto uccellino, ma la conversazione (piuttosto monologo) fa i giri che lui vuole e salta da ramo in ramo come il suo amato volatile. Do un’occhiata al veicolo perché lui non si offenda e mi sembra di vedere degli adesivi provenienti da tutto il mondo sul parabrezza e sulla carrozzeria.

Quando finiamo la frutta, gli chiediamo il conto e lui ci dice “questo è un donativo”. Gli allunghiamo tre euro e non è in grado di reprimere una valutazione. “Pellegrini generosi”, dice. Meno male. Sicuramente nel caso contrario non esiterà di dirlo chiaro e tondo a chi dovesse capitare.

Quando abbandoniamo l’oasi, gli ultimi chilometri fino al Monastero di San Juan Ortega continuano ad essere duri. Allo scudiero tornano i suoi dolori e rallenta come altre volte. Così, quando arriviamo al piccolo nucleo di abitazioni nate attorno al monastero, non possiamo evitare la tentazione di fermarci nell’ostello accanto (che non è la nostra meta) per bere qualcosa, riposarci e toglierci gli scarponi. Quando decidiamo di proseguire fino ad Agés (altri tre chilometri e mezzo) comincia a piovere forte, per cui torniamo indietro per entrare nel bar più vicino e aspettare che smetta di piovere. Ma la cucina è già chiusa e ci offrono soltanto i soliti panini oppure delle frittate semplici. Quindi finiamo di mangiare e completiamo la strada fino ad Agés.

Pianura e salite; sole, oasi nuvoloso e pioggia; tranquillità e incontri con la morte seppellita; prosa e poesia. Festa di opposti. Yin e yang in una sola giornata. Proprio come succede nella vita.

Caballero y escudero / Cavaliere e scudiero, di Andrea Zuppa.

Pensieri del giorno

Anche dopo la notte meno tranquilla arriva il mattino.

C’è sempre un poeta per una giusta causa.

La speranza di un oasi è l’ultima a morire.
Acqua che sgorga,
corpi nelle cunette.
Pioggia e parole.

Poesia di Travesía

La poesia di oggi si intitola Morti premature e parla di due tipi di scomparse: la prima nell’ambito del Cammino, e la seconda riferita alla vita in senso lato. Può sembrare strano parlare della morte nel capitolo della gioventù, ma è proprio in quegli anni che subiamo, chi più chi meno, una prima perdita di qualcuno di caro o conosciuto, che in alcuni casi, è anche un nostro coetaneo. Fatalità, coincide con il giorno in cui abbiamo trovato le fosse di La Pedraja, un doloroso testimonio storico di morte premature.

D’altra parte, sul Cammino succede qualcosa di simile che può servire da metafora per le morti premature: alcuni camminatori lo iniziano, ma non lo finiscono. Si sentono incapaci, lo sforzo li supera, succede qualcosa che li costringe a interromperlo, a ridurre il numero di giornate pianificate. Sono delle eccezioni in ogni caso. La cosa abituale è iniziare e finire a un’età longeva. C’è chi inizia a Saint Jean, chi lo fa a Pamplona, a Logroño, a Burgos… La lunghezza del Cammino varia come variano le persone, ma la cosa normale è che ognuno arrivi alla sua particolare Gloria.

Morti premature

Il Cammino è pieno di morti premature,
di cadaveri giovani nei fossati
che mai arriveranno a giungere alla Gloria.
Sorgono come l’erba sul bordo del sentiero,
arrivano come gli altri,
con voglia di completare il lungo itinerario,
di assaporare l’aria,
di ammirare la visione meritata del panorama inedito,
di lasciarsi riempire dagli orizzonti nuovi,
ma dopo sospendono il viaggio.

Le ragioni son varie:
il caso, che decide quello che non era scritto,
il camminante debole che ad un tratto ha paura e decide di scendere,
il turista che impara l’autentica distanza,
il clima, che peggiora,
il tempo, che finisce,
l’indeciso che di colpo cambia idea.

Ricordo dei compagni durante i primi metri anche qualcuno saggio,
che mi insegnò paziente a camminar col peso,
a trasportare il carico abilmente,
ad aggiustar la schiena cercando l’equilibrio.

Mi manca la presenza di chi mi accompagnava
e nei tratti difficili mi dava la sua mano.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 10ª / Giornata 10ª: Sto. Domingo de la Calzada – Belorado

Km: 22,7 – Km totales: 235,9 – ampollas / vesciche: 0, totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Consumer Eroski.
Resumen de la etapa / Riassunto dalla tappa (dispositivo bloqueado durante 2 km 🤷🏻‍♂️)
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Video dalla tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Volver a empezar

La mañana en que dejamos Santo Domingo supuso una demostración empírica de que Cada día tiene su propio afán. Por mucho que la noche se nos llene de fantasmas, cada mañana nos da la posibilidad de un nuevo inicio. Parece que no llegaremos, cojeamos con exageración, se nos antoja imposible volver a empezar, pero tras el descanso adecuado y la sedimentación de todos nuestros miedos en el silencio de la madrugada, nos levantamos con una vitalidad impensable. Increíble, pero cierto: los dolores de los pies del escudero habían desaparecido.

Dejamos Santo Domingo con la clásica frustración del peregrino medio: no tener tiempo suficiente para conocer los lugares por los que se pasa. Si en el camino a Ítaca lo importante es que la travesía esté llena de aventuras, nosotros tenemos a menudo la sensación de que nos fijamos demasiado en el destino final. Somos conscientes del pecado, pero contamos con el atenuante de ser principiantes y, como nos duele el pecado, hacemos propósito de enmienda para la próxima ocasión.

Última imagen de Santo Domingo de la Calzada. Foto de Andrea Zuppa.

Entre Santo Domingo y Grañón, primer pueblo de la jornada, el paisaje se hace de nuevo apetecible para la vista, y son varias las ocasiones en que no podemos evitar coger el móvil para hacer fotos. La luz de la mañana es especialmente propicia para sacarle el alma a los rincones del Camino, y es entonces cuando el peregrino es capaz de percibir la huella de todos los que lo precedieron.

A la entrada de Grañón otro grupo de niños nos quiere vender algo. En este caso, limonada casera par sufragar los gastos de restauración del frontón. Esta vez tienen bien aprendida la respuesta y contestan sin dudar, pero después de saludarlos pasamos de largo sin consumir. No parecen disgustados con nuestra decisión y nos devuelven el saludo con una sonrisa. Los alrededores del pueblo están llenos de girasoles, cultivo que parece adueñarse paulatinamente del espacio, para alegría del caminante. La flor amarilla lo devuelve a la infancia, a la escuela, a los primeros dibujos y a las pipas con sal, cuyo sabor abrasaba ligeramente los labios hasta mucho después de haber terminado la bolsa.

El escudero fotografía los senos de la Tierra / Lo scudiero fotografa i seni della Terra
Senos de la Tierra / Seni della Terra, de Andrea Zuppa.

Después de dejar La Rioja y entrar en Castilla, el paisaje se presenta particularmente llano, o al menos eso nos parece, tal vez por aquello de que ancha es Castilla y plana como pecho de varón, y al poco de estrenar región llegamos a Redecilla del Camino, donde hacemos una parada cerca de la Iglesia Parroquial de la Virgen de la Calle, donde un miembro de la Asociación Militia Templi recibe al visitante. Se encargan de abrir el templo al público y de velar por su integridad, al tiempo que piden un donativo para sufragar los gastos de mantenimiento. De especial belleza e interés son su pila bautismal y su Virgen tardorrománicas.

Buenos deseos / Auguri

A partir de ahí y hasta Belorado, el panorama no cambia mucho. Sale a nuestro encuentro un coche del albergue Cuatro Cantones, que va regalando un botellín de agua por cabeza como medio inteligente para darse a conocer al peregrino. En nuestro caso es un poco inútil, porque ya teníamos reservado en ese mismo sitio. Cuando llegamos, como siempre, ducha rápida y de cabeza al comedor. El gazpacho nos estaba esperando con los brazos abiertos.

Host y Marion poco después de Grañón / Host e Marion poco dopo Grañón

Pensamientos del día

Cada día tiene su propio afán.

Quien va deprisa tiene que volver.

Contemplar un girasol es volver a la infancia.
Ojos cerrados,
duermes con tus fantasmas.
Despiertas solo.

Poema de Travesía

Con la décima jornada empieza el capítulo Juventud. En él se intentan reflejar experiencias ya de por sí intensas, que resultan serlo aún más por el hecho de vivirse por primera vez. El contacto físico con otras personas, el amor, las primera visión de la muerte cercana.

El poema de hoy se titula El abrazo fallido y describe un intento de aproximación al otro que resulta frustrante y, por tanto, obliga a seguir buscando, en ese camino de aprendizaje sobre sí mismo y sobre los demás que es la vida.

El abrazo fallido

Abrazar un cuerpo delgado no compensa el esfuerzo,
no compensa ese tenue movimiento
de los brazos en cruz como dos alas
cuando se cierran después para envolverlo
y poseer su escueta anatomía,
que no llega a saciar el hambre de los músculos,
del calor de la piel y solo deja
en los labios la arista más vacía,
la presencia ancestral de la clavícula,
las costillas de hierro y las caderas
como un tosco armazón sin paramento.
No compensa el esfuerzo del abrazo un cuerpo sin latido,
un cuerpo acostumbrado a la tormenta
que no conoce brisa complaciente
sino el maltrato impío de los relámpagos
dejándolo quebrado y macilento.

Se aprende con el tiempo,
probando lo que surge delante de tus ojos
(no dejes de probar si quieres conocerte).
Ahora sé que unos cuerpos dejan sabor a rancio
e ― intuyo― vendrán otros que abran el apetito.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Ricominciare

La mattina in cui abbiamo lasciato Santo Domingo è stata una dimostrazione empirica del fatto che Ogni giorno ha la sua giusta pena. Anche se la notte si riempie di fantasmi, ogni mattino ci dà la possibilità di un nuovo inizio. Sembra che non ci arriveremo, che cammineremo esageratamente zoppi, ricominciare è un’utopia, ma dopo il riposo adeguato e la sedimentazione di tutte le nostre paure sul silenzio della notte fonda, ci alziamo con una vitalità impensabile. Incredibile, ma certo: i dolori dei piedi dello scudiero erano spariti.

Abbiamo abbandonato Santo Domingo con la classica frustrazione del pellegrino medio: non avere il tempo necessario per conoscere i luoghi raggiunti. Sul cammino per Itaca la cosa importante è che il viaggio sia pieno di avventure, ma noi abbiamo spesso la sensazione che ci stiamo focalizzando troppo sulla destinazione finale. Siamo consapevoli del peccato, ma abbiamo la circostanza atenuante di essere principianti e, poiché ci addolora il peccato, ci impegniamo a migliorare per la prossima volta.

Girasoles / Girasoli

Fra Santo Domingo e Grañón, primo paese della giornata, il paesaggio si fa di nuovo appetibile per la vista, e in varie occasioni non possiamo fare a meno di prendere il cellulare per fare delle foto. La luce del mattino è particolarmente adatta per immortalare l’anima di ogni angolo del Cammino, ed è in quel momento che il pellegrino è in grado di percepire l’impronta di tutti quelli che l’hanno preceduto.

Quando stiamo entrando a Grañón, un altro gruppo di bambini vuole venderci qualcosa. In questo caso, limonata fatta in casa per finanziare il restauro del frontón. Questa volta hanno imparato bene la risposta e la danno senza esitare, ma dopo che li abbiamo salutati, andiamo avanti senza consumare. Non sembrano dispiaciuti dalla nostra decisione e ci restituiscono il saluto con un sorriso. I dintorni del paese sono pieni di girasoli, che sembrano impossessarsi dello spazio, provocando la gioia del camminante. Il fiore giallo lo porta indietro alla sua infanzia, alla scuola, ai primi disegni e a quei semi tostati e salati, il cui sapore bruciava ancora leggermente sulle labbra molto tempo dopo aver finito di mangiare tutto il sacchetto.

Dopo aver lasciato La Rioja ed essere entrati nella Castiglia, il paesaggio si presenta particolarmente piatto, o almeno quello ci sembra, magari perché è risaputo che larga è la Castiglia e piatta come il petto di un maschio, e poco tempo dopo che ci siamo avventurati nella nuova regione, arriviamo a Redecilla del Camino, dove facciamo una sosta di fronte alla Iglesia Parroquial de la Virgen de la Calle, dove un membro dell’Associazione Militia Templi riceve il visitatore. Sono incaricati di permettere la visita dei turisti e di avere cura della chiesa, e allo stesso tempo chiedono un’offerta per finanziarne la manutenzione. Particolarmente belle e interessanti sono la fonte battesimale e la Madonna tardoromaniche.

Con los ojos cerrados / A occhi chiusi, de Andrea Zuppa.

Da lì in poi e fino a Belorado, il panorama non cambia molto. Ci viene incontro una macchina dell’ ostello Cuatro Cantones, che regala una bottiglietta d’acqua a testa come modo intelligente di presentarsi ai pellegrini. Nel nostro caso è un po inutile perché avevamo già una prenotazione in quel posto. Quando ci arriviamo, come al solito, doccia veloce e subito in mensa. Il gazpacho ci stava aspettando con le braccia aperte.

Pensieri del giorno

Ogni giorno ha la sua giusta pena.

Chi cammina veloce è costretto a tornare.

Contemplare un girasole è ritornare all’infanzia.
I tuoi fantasmi
dormono con te a letto.
Ti svegli solo.
Pila bautismal y Virgen románica de Redecilla del Camino / Fonte battesimale e Madonna romaniche.

Poesia di Travesia

Con la decima giornata comincia il capitolo Gioventù, dove si cercano di riflettere delle esperienze già intense di per sé, ma ancora di più per il fatto di viversi per la prima volta. Il contatto fisico con altre persone, l’amore, la prima visione della morte vicina.

La poesia di oggi si intitola L’abbraccio fallito e descrive un tentativo di approssimazione all’altro che risulta frustrante e, per tanto, costringe a cercare ancora, su quella strada di apprendimento su sé stesso e sugli altri che è la vita.

L'abbraccio fallito

Abbracciare un corpo sottile non compensa lo sforzo,
non compensa quel tenue movimento
delle braccia distese come ali
quando si chiudono dopo per avvolgerlo
e possedere la sua asciutta anatomia,
che non arriva mai a saziare la fame dei muscoli,
del calore della pelle e lascia soltanto
sulle labbra lo spigolo deserto,
la presenza ancestrale della clavicola,
le costole di ferro e le anche
come un telaio grezzo disadorno.

Non compensa lo sforzo dell’abbraccio un corpo senza battito,
un corpo abituato al temporale
che non conosce brezza compiacente
ma soltanto la furia spietata dei fulmini
che lo lascia spezzato e macilento.

S’impara col tempo,
assaporando quello che sorge davanti ai propri occhi
(non smettere di assaggiare se vuoi conoscerti).
Ora so che dei corpi hanno un sapore rancido
e ― intuisco― arriveranno altri che apriranno l’appetito.
Jardín del albergue Los cuatro cantones de Belorado / Ciardino dell’ ostello Lls cuatro cantones di Belorado.

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El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 9ª / Giornata 9ª: Nájera – Sto. Domingo de la Calzada

Km: 21 – km totales: 213,2 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Hazañas propias y ajenas

Los tipos de alojamiento disponibles en el Camino son varios. La mayoría son de bajo coste por evidentes motivos: el peregrino es por definición un mochilero que, en el caso del Camino francés, debe pagarse más de un mes fuera de casa: cenar, dormir, lavarse, desayunar, almorzar… Además, en el periodo de preparación, antes de salir de casa, es muy probable que deba adquirir algunas cosas, en caso de que no esté habituado a hacer camping, trekking u otras actividades semejantes: calzado adecuado, saco de dormir, mochila, hasta obtener una lista más o menos larga, según cada caso. Todo eso aumenta los gastos, por lo que una vez en el Camino, la mejor opción siempre es la más barata: un albergue.

Monasterio de Sta. María la Real de Nájera.

En los albergues se suele compartir una gran habitación con desconocidos (en principio, todos peregrinos), las camas están organizadas en literas y también suele haber una cocina que se puede usar libremente y un espacio donde comer o conversar. A partir de ahí, las diferencias. Jardín, lavandería (para lavar a mano o a maquina), tendedero, bar, piscina, etc. (algunos los tienen y otros no). Por otra parte, los horarios de apertura, cierre y silencio son normalmente estrictos y hay unas ciertas normas que cumplir.

Sin embargo, a veces no hay suficientes plazas en los albergues, y algunos peregrinos acaban yendo a pensiones, hostales e incluso a hoteles, dependiendo del poder adquisitivo de cada uno, pero en ese caso los establecimientos suelen adaptarse a lo que busca el peregrino: sellan la credenciales y ofrecen lavandería, por ejemplo.

La mañana sigue regalando paisajes dignos de recordar / Il mattino continua a regalare paesaggi degni di ricordo.

Caballero y escudero han probado las maravillas de una pensión por primera vez en Nájera, y dadas las comodidades añadidas, se han sentido premiados por el destino. Toallas, ropa de cama, desayuno completo servido en el mismo lugar por un precio razonable… son lujos que ya tenían casi olvidados y han dado por bien empleado el sobrecoste añadido a los gastos habituales. Al llegar a horas intempestivas para un almuerzo ordinario, acabaron haciendo una de esas meriendas-cenas que empiezan a ser habituales. Menestra de verduras, bacalao con tomate y patatas a la riojana. Demasiada hambre para acordarse de hacer la foto.

Por la mañana han partido apenados por no haber tenido mucho tiempo para visitar el lugar, pueblo pintoresco que abre el apetito turístico, pero las fuerzas del peregrino deben ser reservadas para la marcha y por la tarde se antojan siempre limitadas para lo que desearía el espíritu aventurero.

Desde el primer momento, los paisajes son dignos de retener en la memoria, y el caminante se sigue admirando a cada paso. El cielo cubierto permite una temperatura propicia para la contemplación, pero como sucede a menudo en la vida misma, la tranquilidad se rompe con una vieja amenaza: el escudero acusa de nuevo el dolor que le impide caminar a gusto. Su paso se hace cada vez más lento y su caminar más torpe.

Señales / Segnali, de Andrea Zuppa.

Al llegar a Azofra, se encuentran con varios peregrinos en la terraza de un bar desayunando, y ellos aprovechan para tomarse un tentempié. Como también hay una farmacia en las inmediaciones, el caballero entra movido por las necesidades de su escudero y compra un ungüento milagroso que podría ayudarlo a paliar sus dolores. Cuando retoman la marcha, tienen la esperanza de que el recurso funcione.

A partir de Azofra, el paisaje va perdiendo viñedos y ganando cereales. El sol termina de salir a eso de las diez, el calor va subiendo y va poniendo a prueba a los caminantes. El ritmo del escudero va menguando y el caballero ha de adaptarse a sus cambios, se detiene y lo espera mientras él hace esfuerzos por no parar. Aunque a veces el caballero resopla y siente pesado el deber de detenerse y de alargar la duración de su jornada, es muy consciente de que en el Camino, como en la vida, es imposible avanzar siempre al propio ritmo. Los días y los senderos imponen sus leyes. Algunas veces hay que acelerar más de la cuenta para no perder los trenes, y en otras ocasiones es necesario esperar con paciencia para dar un paso. La alternativa es caminar siempre solo, desprovisto de la compañía y la conversación. De modo que, tras un instante de incomodidad pasajera, rehace sus pasos a las necesidades que la ocasión impone.

También el Camino aprieta, pero no ahoga, y en esta jornada da más de un respiro a los caminantes. El primero es en una acequia donde el escudero puede refrescar sus pies (siguiendo el consejo de la farmacéutica) y aplicar el ungüento adquirido. Y el efecto es casi milagroso, por la necesidad que tenían sus pies de descongestionarse. El segundo es un área de descanso de las que abundan en la vía compostelana. Son puntos en los que reposar el cuerpo y dar contento a la mente, que como él necesita avanzar poco a poco y tomar un respiro cada cierto tiempo.

Una acequia salvadora para los pies / Un canale di irrigazione, manna per i piedi.

Después de pasar Cirueña sin pena ni gloria (da una impresión moderna y lo que ven los ojos del peregrino podría atribuirse a cualquier otra población del país), se sale del nuevo al campo, hecho de pequeños repechos que ocultan lo que viene después, hasta que aparece Santo Domingo de la Calzada, punto final del recorrido. Pero que no se engañe el caminante: a pesar de lo que parece a primera vista, la meta está aún lejos. El peregrino se siente como Moisés ante la Tierra Prometida, pues parece al alcance de la mano después de una diáspora difícil y llena de fatigas, aunque ellos no hayan tenido que separar las aguas de mar alguno para llegar al punto en que se encuentran. El escudero de nuevo titubea y las lomas calcinadas que se ven cerca le recuerdan el fuego que sale de nuevo de sus pies. Desea más que nadie concluir la jornada.

Pero para su bien, les llega otra ayuda de los dioses. Se sabe que la conversación es útil para mitigar la fatiga, pues despista el pensamiento y evita que se entretenga en el dolor sufrido. La ocasión para charlar llega ahora gracias a Host y Marion, dos alemanes con los que se han cruzado en varias ocasiones sin intercambiar más que saludos de circunstancias. Sin embargo, ahora les explican que llevan caminando cuatro meses, que salieron de su casa de Múnich a principios de abril con el deseo de empezar su Camino nada más echarle la llave, que han atravesado Francia y sintieron una emoción indescriptible cuando traspasaron la frontera casi invisible que les permitió entrar en Navarra. Ya estaban en el país de Santiago. Quedaba menos para llegar a su destino.

Caballero y escudero sienten toda la admiración del mundo y se dan cuenta de que siempre hay alguien cuyas hazañas son mucho más admirables que las que uno ni siquiera es capaz de plantearse. Y con esa idea en la cabeza, llegan a Santo Domingo.

Pensamientos del día

El Camino aprieta, pero no ahoga.

Siempre hay alguien que se ha esforzado más que tú y no se da tanto mérito.

Aminorar la marcha es a veces la mejor manera de llegar antes.
Si un paso cuesta,
el segundo te duele.
Llegar te calma.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Imprese proprie e altrui

I tipi di alloggio disponibili sul Cammino sono vari. La maggior parte sono di basso costo per ovvi motivi: il pellegrino è per definizione un saccopelista che, nel caso del cammino francese, deve pagarsi più di un mese fuori casa: cenare, dormire, lavarsi, fare colazione, pranzare… Inoltre, durante il periodo di preparazione prima di partire, è molto probabile che debba fare alcuni acquisti, se non è abituato a far campeggio, trekking, ecc.: calzature adeguate, sacco a pelo, zaino, fino ad avere una lista più o meno lunga, a seconda dei casi. Tutto ciò aumenta le spese, per cui quando si è già sul Cammino, la migliore opzione è sempre la più economica: un ostello.

Negli ostelli di solito si condivide una grande stanza con degli sconosciuti (in teoria, tutti pellegrini), i posti letto sono organizzati in letti a castello e c’è anche una cucina da usare liberamente e uno spazio dove mangiare o conversare. Da lì in poi, le differenze. Giardino, lavanderia (per lavare a mano o a macchina), stendino, bar, piscina, ecc. (alcuni ostelli ce lì hanno, altri no). D’altra parte, gli orari di apertura, chiusura e silenzio sono normalmente rigidi e ci sono certe regole da rispettare.

Tuttavia, a volte non ci sono abbastanza posti per tutti negli ostelli, e allora alcuni pellegrini finiscono per alloggiare in pensioni, o addirittura in alberghi, secondo il proprio potere d’acquisto, ma in quel caso gli stabilimenti si adattano di solito ai bisogni del pellegrino: ad esempio, timbrano le credenziali e offrono i servizi di lavanderia.

Cavaliere e scudiero hanno provato le meraviglie di una pensione per la prima volta a Nájera e, viste le comodità aggiunte, si sono sentiti premiati dal destino. Asciugamani, lenzuola, colazione completa servita nello stesso posto per un prezzo ragionevole… sono lussi che avevano quasi dimenticato e quindi considerano il sovrapprezzo inaspettato un buon investimento. Siccome sono arrivati tardissimo per un pranzo ordinario, fanno una di quelle merende-cene che cominciano ad essere abituali. Menestra de verduras (verdure e legumi saltati), baccalà con sugo di pomodoro e patate alla riojana. Troppa fame per ricordarsi di fare la foto.

La mattina sono partiti dispiaciuti perché non hanno avuto molto tempo per visitare il posto, paese caratteristico che apre l’appetito turistico. Ma le forze del pellegrino devono essere riservate per la marcia e quando arriva il pomeriggio sembrano sempre limitate per quello che vorrebbe lo spirito avventuriero.

Dal primo momento i paesaggi sono degni da ricordare, e il camminatore continua a stupirsi ad ogni passo. Il cielo coperto permette di avere una temperatura perfetta per la contemplazione, ma come spesso succede nella vita, la tranquillità si rompe con una vecchia minaccia: lo scudiero percepisce di nuovo il dolore che gli impedisce di camminare a piacere. Il suo passo è sempre più lento e il suo camminare più impacciato.

Campi / Campos, de Andrea Zuppa.

Quando arrivano ad Azofra, incontrano vari pellegrini che fanno colazione sui tavolini esterni di un bar, cavaliere e scudiero ne approfittano per mangiare un boccone. Siccome c’è anche una farmacia nei dintorni, il cavaliere ci entra motivato dalle necessità del suo scudiero, e compra un balsamo miracoloso che potrebbe aiutarlo a ridurre i suoi dolori. Quando riprendono la marcia, hanno la speranza che la risorsa funzioni.

Da Azofra in poi, il paesaggio perde pian piano le viti e guadagna i cereali. Il sole esce del tutto più o meno alle dieci, il caldo sale e mette alla prova i camminatori. Il ritmo dello scudiero diminuisce e il cavaliere vi si deve adattare. Si ferma e lo aspetta mentre lui fa un grande sforzo per andare avanti. Anche se il cavaliere a volte sbuffa e gli pesa un po’ il dovere di fermarsi e di allungare la durata della sua giornata, è consapevole del fatto che sul Cammino, come nella vita, è impossibile camminare sempre al proprio ritmo. I giorni e i sentieri impongono le loro leggi. A volte bisogna accelerare più del normale per non perdere i treni, e altre volte è necessario aspettare con pazienza per fare un passo. L’alternativa è camminare sempre da soli, sprovvisto dalla compagnia e dalla conversazione. Così, dopo un istante di scomodità passeggera, adatta i suoi passi ai bisogni che l’occasione impone.

Prima fu il grano / Antes fue el trigo, di Andrea Zuppa.

Anche il Cammino ci dà solo quello che possiamo sopportare, e in questa giornata concede più di un respiro ai camminatori. Il primo è un canale d’irrigazione dove lo scudiero può rinfrescare i piedi (seguendo il consiglio della farmacista) e mettersi il balsamo acquistato. E l’effetto è quasi miracoloso, per via della necessità che avevano i suoi piedi di sgonfiarsi. Il secondo è un’area di riposo di quelle che si trovano spesso sulla via compostellana. Sono punti in cui riposare il corpo e soddisfare la mente, che come il corpo ha bisogno di avanzare pian piano e fare un respiro ogni tanto.

Dopo aver attraversato Cirueña senza infamia e senza gloria (dà un’immagine moderna e quello che vede il pellegrino potrebbe attribuirsi a qualsiasi altra cittadina del Paese), si esce di nuovo in campagna, fatta di piccoli pendii che nascondono quello che arriva dopo, finché non sorge Santo Domingo de la Calzada, punto finale del percorso. Ma il camminatore non deve ingannarsi: nonostante quello che può sembrare a prima vista, la meta è ancora lontana. Il pellegrino si sente come Mosè davanti alla Terra Promessa, perché il traguardo sembra essere a portata di mano dopo una diaspora difficile è piena di fatiche, anche se loro non hanno dovuto separare le acque di nessun mare per arrivare al punto dove si trovano. Lo scudiero si mostra di nuovo titubante e i pendii calcinati che si vedono vicini gli fanno venire in mente il fuoco che sputtano di nuovo i suoi piedi. Desidera più di nessun’altra persona concludere la giornata.

Catedral de Santo Domingo de la Calzada. Foto de Andrea Zuppa.

Ma per fortuna gli arriva un altro aiuto dal cielo. Sì sa che la conversazione è utile per mitigare la fatica, dato che inganna il pensiero evitando che si trattenga nel dolore sofferto. L’opportunità per chiacchierare arriva ora grazie a Host e Marion, due tedeschi con cui cavaliere e scudiero si sono incrociati varie volte senza scambiare più di qualche normale saluto. Invece adesso spiegano che è da quattro mesi che camminano, che sono partiti dalla loro casa di Monaco all’inizio di aprile con il desiderio di iniziare il Cammino in quel preciso istante in cui la chiudevano a chiave, che hanno attraversato La Francia e hanno sentito un’emozione particolare nell’oltrepassare il confine quasi invisibile che gli ha permesso di entrare nella Navarra. Si trovavano finalmente nel Paese di Santiago. Mancava meno per arrivare a destinazione.

Cavaliere e scudiero sentono una grande ammirazione e si rendono conto che c’è sempre qualcuno le cui imprese sono molto più ammirevoli di quelle che loro hanno mai avuto il coraggio di immaginare. E con quest’idea in testa arrivano a Santo Domingo.

Catedral de Sto. Domingo de la Calzada.

Pensieri del giorno

Il Cammino ti dà solo quello che riesci a sopportare.

C’è sempre qualcuno che ha fatto più fatica di te e non si dà così tante arie.

Diminuire la velocità è a volte il miglior modo di arrivare prima.
Se un passo costa,
il secondo fa male.
Arrivar calma.

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El Camino Inverso – Il Cammino Inverso. Jornada 8ª / Giornata 8ª: Logroño – Nájera

Km: 29,6 – Km totales: 192,2 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Lo mejor y lo peor del ser humano

Salir de Logroño fue un placer indescriptible. No porque la capital riojana no haga las delicias del viajero, (es más, se merecería una estancia mucho más larga y menos vinculada al injusto gobierno de las etapas del Camino), sino porque el paseo es agradable tanto en los últimos barrios de la ciudad como en el entorno natural próximo. Primero el parque de San Miguel y más tarde la suave transición hasta el embalse y el parque de la Grajera, que algunas guías comparan con la vía Appia. Después la llegada al mismo parque y el entorno del embalse dejan al caminante estupefacto. Resultó fácil ver no solo patos y otras aves acuáticas en el estanque, sino también conejos, ardillas y aguiluchos de estanque. El entorno se antoja ideal para que los logroñeses escapen del calor cuando aprieta el verano, y causa la envidia de quien llega de un ambiente urbano y seco. Se diría que es un ejemplo generoso de Dios para que el ser humano aprenda a hacer las cosas bien.

Una cara inquietante nos saluda a la salida de Logroño / Una faccia inquietante ci saluta all’uscita di Logroño. Foto di Andrea Zuppa.

Hubo solo una excepción a tal sentimiento de alegría. En los últimos fases de las afueras de la ciudad, una cara inquietante pintada en la pared de una casa parecía un mal presagio, pero los caminantes se olvidaron pronto de ella y se concentraron en el ambiente.

A continuación los peregrinos empiezan pronto a ver las lomas riojanas decoradas con el dibujo sistemático de las viñas paralelas. Para sorpresa del caminante, algunas de ellas están señaladas con el nombre de la uva correspondiente. Se acierta a leer garnacha blanca, malvasía, tempranillo, como si estuvieran preparadas para una lección de enología. La distancia es demasiada para apuntarse a la clase, pero no por falta de ganas. El Camino enseña tantas cosas que caballero y escudero siguen hacia delante convencidos de que no faltará el aprendizaje más efectivo, el que se realiza casi involuntariamente haciendo camino e intentando recordar cómo era la senda para describírsela a los otros.

La siguiente estación es Navarrete, al que llegamos después de divisar sobre una colina la silueta del famoso toro de Osborne, que ya no es de Osborne, pero sigue siendo toro, uno de esos casos en que la obra acaba siendo más grande que el autor mismo. Antes de entrar en la villa se ven las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos, más que nada el contorno del edificio en el terreno con apenas unos centímetros en altura de los muros de la iglesia. Las ruinas tienen el poder de sugerir mucho con muy poco, pero requieren la colaboración del observador, que quiera mimetizarse con el entorno e imaginar cómo sería la vida mucho antes de que él naciera. Tal vez no sea este el mejor momento para que caballero y escudero consigan tal efecto, pues ya aprieta algo el cansancio y se hace necesaria una pausa. De modo que las observan sin demasiada atención y se disponen a entrar al pueblo.

Primeros instantes de la mañana en el Parque de San Miguel / Mattino presto al Parco di San Michele

Lo primero que impresiona en Navarrete es la imponente Iglesia de Nuestra de la Asunción, que necesita casi que el peregrino haga contorsionismo para observarla en toda su altura. A lo largo del Camino caballero y escudero han encontrado pequeñas poblaciones que cuentan con iglesias semejantes, templos de cuerpos densos y perfiles casi mastodónticos que se imponen en la panorámica del municipio, convirtiéndose a menudo en la referencia más clara para el viajero que mira desde lejos. Si hoy es aún así, es fácil pensar que siglos atrás su importancia fuera mucho mayor, cuando cada uno de los pueblos que hemos admirado (y probablemente seguiremos admirando) estuviera confinado en el interior de sus murallas. Y a ello estaría vinculado el poder inmenso de la institución titular de tales edificios. Observarlos con atención es comprender de inmediato la importancia de la Iglesia en el pasado.

Quizá hoy es fácil comparar más que en otras etapas la obra divina con la humana. Si es cierto como dicen que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, hoy hemos visto en el Parque de la Grajera que le da también ejemplo de obras completadas con perfección casi absoluta. No es banal la respuesta del ser creado, que crea a su vez un arte digno de admiración con una destreza incomprensible para muchos, incluso siglos después. Cuando descubre obras así, cuando experimenta el espíritu del Camino, el caballero siente que no todo está perdido.

La Villa Appia riojana. Foto de Andrea Zuppa.

Sin embargo, el escudero no sintoniza hoy con pensamientos de tan alta índole, pues habiéndole aumentado notablemente el dolor de pies, confiesa en un ataque de fiebre antisocial que cada vez que oye acercarse por detrás el golpeteo rítmico de bastones ajenos, le entran ganas de cometer un homicidio. El caballero decide ante todo mantenerse a una distancia prudencial, pero no renuncia a calmarle el ánimo, hablándole de la belleza del paisaje y de la velocidad increíble (mentira y gorda) con la que se están acercando a la próxima meta, estrategia que, evidentemente, no surte efecto y deja las cosas como estaban.

Superar Navarrete significa iniciar la segunda parte de la etapa, pues el sol sale del todo y somete a los caminantes a su implacable asedio, que no concluirá hasta que dejen de avanzar. Al salir de la villa, los peregrinos se recrean de nuevo con los frutos del Camino. Prueban la uva aún falta de sol, algo ácida y dura, pero también manzanas verdes y pequeñas, que parecen concentrar todo el sabor en su reducido universo vegetal. Crujientes y buenísimas. Cuando llegan los nogales, el escudero entra en una fase de choteo que le permite olvidarse de sus dolores al menos por unos minutos. Cuando el caballero se sorprende de que el fruto de estos sea verde, él pregunta con retintín si creía que se iba a encontrar los paquetes de plástico con el código de barras colgando de las ramas. El caballero lo ignora, entre otras cosas, porque un nuevo descubrimiento atrae su atención.

Estanque de La Grajera / Laghetto della Grajera

En el lado derecho del sendero, aparecen unos postes de madera coronados con unas tarjetas de papel blanco. Tras acercarse, puede leer los nombres de tres varones con fecha de nacimiento y muerte, esta en los años treinta del s. XX. Se pregunta el caballero su sentido y enseguida se le viene a la mente una sospecha, que queda confirmada un par de metros más allá, cuando ve que de un modo similar alguien ha clavado otro poste recordando a Antonio Machado, el poeta insigne de los caminantes, huido de España en 1939 y fallecido en Collioure, pocos kilómetros más allá de la frontera con Francia. La conclusión le resulta bien sencilla: se trata de una fosa común de fusilados durante la Guerra Civil, que probablemente aún esperan la suerte de descansar en un lugar más digno.

He aquí la otra cara de la moneda, que no podría faltar en el Camino, siendo éste itinerario de cabal aprendizaje que muestra la redondez de las cosas y la complejidad de las almas. El mismo ser que levanta catedrales es capaz de masacrar y humillar a sus semejantes. Pero al caballero le gusta seguir pensando que no todo está perdido.

Garnacha blanca

El final de la jornada se hace duro. El dolor de pies del escudero va aumentando progresivamente y la velocidad es cada vez menor, lo que produce la sensación de estarse regodeando en la tortura. Tal vez fuera este el mensaje oscuro escondido en el rostro diabólico que salió al paso de los peregrinos en los últimos metros de Logroño, o puede que lo hiciera para anunciar que se darían de bruces con la muerte violenta enterrada en una cuneta. Misterios del Camino.

Pensamientos del día

La naturaleza debería estar incluida en las Bellas Artes.

En el ser humano hay una semilla llena de incógnitas.

El dolor es un okupa que te expulsa de tu propia casa.
Si Dios esculpe,
las personas lo intentan.
Pero asesinan.

Poema de Travesía

El poema Contrariedades, dentro aún del capítulo de la adolescencia, intenta retratar esas contradicciones típicas de esa edad, en que los deseos opuestos se suceden con rapidez y sin ninguna lógica. Las fases de socialización siguen a las de soledad buscada, a veces con la desazón de quien a pesar de todo preferiría estar acompañado. Consciente de la dificultad que entraña comprender su comportamiento, el adolescente pide al final comprensión a quienes lo rodean.

Contrariedades

Hoy quiero repartir mis provisiones,
ayer era egoísta y no quería,
hablaba con disgusto y me escondía,
mientras ahora comparto mis pasiones.

Anoche me embarcaba en excursiones
en cuanto amaneciera y proponía
a todos que viniesen. Llegó el día
y me escapé en silencio sin razones.

Si habéis de caminar donde camino
y percibís un humo traicionero
que no os hace entender lo que imagino,

os ruego que esperéis lo que yo espero
(la clemencia de Dios y del destino)
sin transformar los lindes del sendero.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Il meglio e il peggio dell’essere umano

Uscire da Logroño è stato un piacere indescrivibile. Non perché il capoluogo de La Rioja non faccia sentire al meglio il viaggiatore, (anzi, meriterebbe un soggiorno molto più lungo e meno vincolato all’ingiusto governo delle tappe del Cammino), ma perché la passeggiata è gradevole sia negli ultimi quartieri della città, sia nell’intorno naturale vicino. Prima il Parco di San Michele e poi la soave transizione fino al laghetto de La Grajera, che alcune guide paragonano alla Via Appia. Più tardi l’arrivo al parco e ai dintorni del laghetto lascia il camminatore perplesso. È stato facile vedere non soltanto le anatre e altri uccelli acquatici, ma anche i conigli, gli scoiattoli e gli aquilotti da lago. Questo ambiente sembra ideale perché gli abitanti della città scappino dal caldo quando l’estate incalza, e provoca l’invidia di coloro che provengono da un contesto urbano e secco. Si direbbe che è un esempio generoso di Dio perché l’essere umano impari a fare le cose bene.

C’è stata soltanto un’eccezione a quel sentimento di gioia. Nelle ultime parti della periferia della città, una faccia inquietante dipinta sulla parete di una casa sembrava un brutto presagio, ma i camminatori se ne sono dimenticati presto e si sono focalizzati sull’ambiente circostante.

Subito dopo i pellegrini cominciano a vedere i pendii de La Rioja decorati con il disegno sistematico delle viti parallele. Sorprendentemente, alcune sono segnate con il nome dell’uva corrispondente. Si riesce a leggere garnacha blanca, malvasía, tempranillo, come se fossero preparate per una lezione di enologia. La distanza è troppa per iscriversi alla lezione, ma non per mancanza di voglia. Il Cammino insegna così tante cose che cavaliere e scudiero vanno avanti convinti del fatto che non gli mancherà l’apprendimento più efficace, quello che ha luogo quasi involontariamente facendo strada e cercando di ricordare com’era la senda per descriverla agli altri.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asuncion de Navarrete

La stazione dopo è Navarrete, dove arriviamo dopo aver avvistato su una collina il famoso toro di Osborne, che non è più di Osborne ma che è sempre toro, uno di quei casi in cui l’opera finisce per essere più grande dello autore stesso. Prima di entrare nel paese si vedono le rovine di un antico ospedale di pellegrini, più che altro il contorno del palazzo sul terreno con appena qualche centimetro in altezza dei muri della chiesa. Le rovine hanno il potere di suggerire molto con molto poco, ma hanno bisogno della collaborazione dell’osservatore, che abbia la voglia di immedesimarsi con il contesto e di immaginare come sarà stata la vita molto prima della propria nascita. Magari non è questo il miglior momento perché cavaliere e scudiero ci riescano, dato che la stanchezza ha già cominciato a stringere ed è necessaria una pausa. Così, le guardano senza grande attenzione e si dispongono ad entrare in paese.

La prima cosa che fa impressione a Navarrete è la possente Chiesa della Assunta, che quasi necessita che il pellegrino faccia contorsionismo per osservarla in tutta la sua altezza. Lungo il Cammino cavaliere e scudiero hanno trovato piccoli paesi con chiese simili, templi di corpi densi e profili quasi mastodontici che si impongono nella panorámica della località, diventando spesso il più chiaro riferimento per il viaggiatore che guarda da lontano. Se oggi è ancora così, è facile pensare che secoli addietro la loro importanza fosse molto più grande, quando ognuno dei paesi che abbiamo ammirato (è probabilmente quelli che continueremo ad ammirare) era confinato all’interno delle sue mura. E a tutto quello sarebbe vincolato il potere immenso dell’istituzione titolare di quei palazzi. Osservarli con attenzione è comprendere subito l’importanza della Chiesa nel passato.

Más frutos del Camino

Magari oggi è facile più che in altre tappe confrontare l’opera divina con quella umana. Se è vero come dicono che Dio ha creato l’essere umano a sua immagine e somiglianza, oggi abbiamo visto el Parco de La Grajera che dà anche esempi di opere complete con perfezione quasi assoluta. Non è banale la risposta dell’essere creato, poiché crea a sua volta un’arte degna di ammirazione con un’abilità incomprensibile per molti, perfino secoli dopo. Quando scopre opere così, quando vive lo spirito del Cammino, il cavaliere sente che non tutto è perso.

Invece, lo scudiero non è oggi in sintonia con pensieri di così alto livello, perché essendo aumentato così tanto il suo male ai piedi, confessa in un attacco di febbre antisociale che ogni volta che sente come si avvicinano da dietro i colpetti ritmici dei bastoni altrui, gli viene voglia di commettere un omicidio. Il cavaliere decide prima di tutto mantenere una prudente distanza, ma non rinuncia a calmargli l’umore parlandogli della bellezza del paesaggio e della velocità incredibile (grossa bugia) con cui si stanno approssimando alla meta, strategia che, ovviamente, non fa alcun effetto e lascia le cose com’erano.

Fosa común a la salida de Navarrete

Superare Navarrete significa iniziare la seconda parte della tappa, dato che il sole sale del tutto e sottomette i camminatori al suo implacabile assedio, che non finirà finché non smettono di avanzare. Uscendo dal paese, i pellegrini si trattengono di nuovo con i frutti del Cammino. Assaggiano l’uva, che manca ancora di sole, un po’ acerba e dura, ma anche delle mele verdi e piccole, che sembrano di concentrare tutto il sapore nel suo ridotto universo vegetale. Croccanti e buonissime. Quando arrivano i noccioli, lo scudiero entra in una fase di burla che gli permette di dimenticare i suoi dolori almeno per qualche minuto. Quando il cavaliere si sorprende perché il frutto è verde, lui gli chiede con sarcasmo se pensava di trovare sull’albero i sacchetti con il codice a barre. Il cavaliere lo ignora, fra le altre cose perché una nuova scoperta attira la sua attenzione.

Machado en el Camino

Sul lato destro del sentiero appaiono alcuni pali di legno coronati con delle targhe di carta bianca. Dopo che si è avvicinato, può leggere i nomi di tre maschi con data di nascita e di morte, quest’ultima avvenuta negli anni trenta del XXº secolo. Sì chiede il cavaliere sul loro significato e subito gli viene in mente un sospetto, confermato un paio di metri più in là, quando vede che, in un modo simile, qualcuno ha piantato un altro palo per ricordare Antonio Machado, il sommo poeta dei camminatori, scappato dalla Spagna nel 1939 e deceduto a Collioure, pochi chilometri più in là del confine con La Francia. La conclusione gli sembra molto semplice: si tratta di una fossa comune di fucilati durante la Guerra Civile, che probabilmente aspettano ancora di avere giustizia e di riposare in un luogo più degno.

Caminante entre paréntesis

Ecco l’altra faccia della medaglia, che non può mancare sul Cammino, essendo questo un itinerario di giusta esperienza che mostra la rotondità delle cose e la complessità delle anime. Lo stesso essere che inalza le cattedrali è capace di massacrare e umiliare i suoi simili. Ma al cavaliere piace continuare a credere che non tutto sia perso.

La fine della giornata si fa dura. Il dolore ai piedi dello scudiero aumenta progressivamente e la velocità diminuisce, il che provoca la sensazione di rimuginare nella stessa tortura. Forse era questo l’oscuro messaggio nascosto nel volto diabolico che è venuto incontro di cavaliere e scudiero negli ultimi metri di Logroño, o magari il suo senso era annunciare che si sarebbero trovati faccia a faccia con la morte seppellita in una cunetta. Misteri del Cammino.

Ombre erranti, di Andrea Zuppa.
Pensieri del giorno
La natura dovrebbe essere inclusa tra le Belle Arti.

Nell’essere umano c’è un seme pieno di incognite.

Il dolore è un abusivo che ti caccia via da casa tua.
Se Dio scolpisce,
le persone ci provano.
Ma assassinano.

Poesia di Travesía

Il testo Contrarietà, ancora dentro il capitolo dell’adolescenza, cerca di descrivere quelle contraddizioni tipiche di quell’età, in cui i desideri opposti si susseguono con velocità e senza alcuna logica. Le fasi della socialità seguono quelle della solitudine ricercata, a volte con il disagio profondo di chi preferirebbe, malgrado tutto, di essere accompagnato. Consapevole della difficoltà che implica conoscere il suo atteggiamento, l’adolescente chiede alla fine la comprensione di coloro che lo circondano.

Contrarietà

Oggi dividerei la provvigione,
ieri ero egoista e non volevo,
controvoglia parlai, mi nascondevo
e adesso condivido la passione.

Ieri notte mi davo alle escursioni
non appena albeggiasse e suggerivo
a tutti di venire. Fu mattino
e scappai zitto senza aver ragioni.

Se dovete seguire il mio cammino
e percepite un fumo menzognero
che non vi fa capire quel che opino,

vi prego di sperar quello che spero
(la clemenza di Dio e del destino)
senza alterare i bordi del sentiero.
Comprobando la calidad de la cosecha / Controllando la qualità dell’annata

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 7 / Giornata 7: Torres del Río – Logroño

Km: 20 – km totales: 162,6 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer.
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la 7ª Jornada realizado por el escudero / Video della 7ª tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Ejercicio, inspiración y arte callejero.

El sábado por la mañana caballero y escudero se dispusieron a salvar la distancia que los separaba de Logroño. Habían pasado la noche en el albergue de peregrinos Casa Mariela de Torres del Río, uno de esos pueblos situados a lo largo del Camino que ha crecido a su sombra y parece vivir principalmente de toda la actividad que este genera. En la planta baja del mismo establecimiento hay una tienda en la que se puede comprar todo lo necesario para seguir adelante y cubrir las necesidades de última hora. El mostrador donde se atiende al público hace también de recepción para acoger a los huéspedes. Quien cierra la tienda es Gustavo, un joven boliviano que nos cuenta que su madre llegó al pueblo hace quince años, vio las posibilidades económicas que ofrecía el lugar y acabó abriendo tanto este albergue como el de más abajo, donde está el comedor para las cenas e incluso una piscina en la que remojarse después de una jornada extenuante. Tanto el menú como los extras van aparte, y todo te lo explican en cada albergue nada más llegar cuando aún te estás secando el sudor y estás sacando la credencial de la mochila. En este caso, además, la chica que atendió a los caminantes, les dio a cada uno un botellín de agua fría para que se les pasara el sofocón.

La iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río nos saluda / La chiesa del Santo Sepolcro di Torres del Río ci saluta

Gustavo da la impresión cuando habla de tener una visión comercial de la existencia. No menciona el espíritu del Camino, la sintonía entre desconocidos, el fervor por llegar a la tumba del Apóstol. Se refiere solo al lado económico de la historia, habla de posibilidades de crecimiento, de aprovechar las ocasiones que se presentan.

El albergue Casa Mariela no es de los mejores, pero no está mal, y la atmósfera que se consigue cuando los peregrinos ya se han instalado y salen a tomar el fresco a las mesas situadas delante de la entrada, es 100% camino. Los vecinos del pueblo se sientan en la misma plaza para contarse sus cuitas y ponerse al día, y contagian con su familiaridad a los forasteros, que al poco tiempo imitan esa actitud de acercamiento al prójimo de la que nacen las conversaciones interesantes o, incluso a veces, relaciones de amistad para toda la vida.

Al amanecer empieza la jornada / All’alba inizia la nostra giornata

La jornada entre Torres y Logroño parecía sobre el papel una de las más fáciles, pero pronto empezó a propagarse la fama de rompepiernas del primer tramo, que nos puso sobre aviso. Sin embargo, no era tan terrible como se murmuraba. Es cierto que el caminante tiene que someter sus piernas a un estrés considerable en la primera parte del recorrido, las subidas y las bajadas se alternan con cierta rapidez y se nota el esfuerzo realizado, pero la experiencia de las etapas anteriores hacen que no se trate de una prueba difícil de superar. Nada comparable a atravesar los Pirineos, por ejemplo.

En cualquier caso, sucede a menudo que el recuerdo que se lleva el viajero en la mochila no está relacionado con aquellos accidentes del terreno con los que sabía que habría de encontrarse, sino con todo aquello que lo sorprende. Nadie había hablado antes del Barranco de Cornava, descenso de unos 125 metros que el peregrino ha de acometer después de esa fase incómoda de la que hablan las guías. Dicha bajada es dulce, se realiza casi haciendo eses mientras se contempla admirado el panorama, por lo que la embriaguez en este caso es noble y beneficiosa para el espíritu. Estamos rodeados de pinos y frutales, y más abajo se distingue el terreno parcelado con diferentes texturas: los olivares, los viñedos. Líneas paralelas, dibujos geométricos dentro de manchas irregulares de diferentes tonos que dan la impresión de formar un tejido estampado con creatividad por una modista alternativa. Tanto apreció el caballero la contemplación del panorama que le inspiró el Primer poema inverso.

La siguiente sorpresa del Camino es Viana, antigua capital del Reino de Navarra que es literalmente atravesada por la ruta compostelana. El peregrino pasea por su centro histórico como por el salón de un museo digno de admiración. Como ocurrió en Puente La Reina, el forastero tiene la impresión de que la localidad está en época de encierros y que estos podrían terminar en la Plaza del Coso, donde está situado el Balcón de Toros.

Cementerio de Torres del Río
El cementerio de Torres del Río visto por el escudero.

A la salida del pueblo los ojos del escudero descubren una obra de Street Art que no pretendía serlo. Es una de sus cualidades convertir en arte los objetos cotidianos, no porque los manipule en modo alguno, sino porque los mira desde un lugar donde no suele llegar el común de los mortales. Es la mirada del observador la que convierte en arte la materia. Y los restos decadentes de un cartel publicitario se pueden convertir en un collage abstracto de belleza indiscutible.

A partir de ahí hasta Logroño, poco más. El paso de una Comunidad a otra, que hace sentir la emoción de las grandes travesías, un último pinar paralelo a la carretera, que es siempre una buena compañía, y el Ebro, que nos recibe en Logroño como el mejor de los embajadores posibles para el peregrino exhausto.

Barranco de Cornava
El escudero fotografía el Barranco de Cornava / Lo scudiero fotografa il Barranco de Cornava

Poema de Travesía

El poema La picadura nos muestra una parte oscura y difícil de la adolescencia. Se trata del sentimiento depresivo, de la tristeza exagerada sin aparente motivo, que aparece un buen día y parece no tener remedio. Es como la picadura de un insecto que te produce un intenso picor insoportable y al que no puedes poner remedio. Lleva a la desesperación, hasta que un día desaparece como llegó: inexplicablemente.

La picadura
Cando penso que te fuches, 
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Rosalía de Castro

(...)
como si todo hubiera sido un
sueño equivocado.

Francisca Aguirre
Hay curvas del paisaje donde crece la angustia, 
y la náusea se encarama en tu pecho,
no importa que amanezca una fresca jornada
ni los seres humanos aplaudan tu presencia.

Si lo sientes, no hay remedio sencillo.
Y entonces aceleras para escapar corriendo,
huyes como un cobarde
hasta que ves tu rostro reflejado
en la quieta superficie del agua
y notas sorprendido
que aquello de lo que huyes también corre contigo.

Se te ocurre de pronto
abandonar la carga que soportan tus hombros,
renunciar a los víveres y a la crema solar,
al saco de dormir, a la ropa y los mapas,
con tal de liberarte de ese lastre pesado.

Más tranquilo prosigues caminando, desprevenido y dócil,
confiado, inocente,
hasta que reconoces en tu sombra
la pertinaz presencia de tu viejo enemigo.

Concluyes extrañado que el Camino es culpable,
que no hay alternativa a abandonarlo,
que ―aunque no sabes cómo―
lo más resolutivo será lo más tajante
y te planteas entonces si saltar al vacío.

Y cuando estás a punto de emprender ese paso,
de tocar con los dedos de tus pies el abismo
y mientras te concentras
en tu contorno frágil, en tu piel desabrida,
en los músculos tensos que sostienen tus piernas,
en la sangre que fluye confusa y desnortada,
en el mar de tus células,
en las órbitas ciegas de tus átomos,
compruebas que el motivo
que te empuja a marcharte de pronto no te habita.

Si retomas la marcha,
no es porque has comprendido qué sucede en tu hogar,
es porque eres consciente de que no puedes nada
ante ese insecto negro y ante su picadura.

Tal vez no ha sucedido.
Tal vez lo imaginaste.
Es tan larga la senda,
tan incierto el destino

Primer poema inverso

Se llamarán poemas inversos todos aquellos que han surgido en el Camino y, por tanto no ha sido escrito ni publicado anteriormente.

Barranco de Cornava

Los campos encajados como piezas de un puzzle,
las líneas paralelas,
retazos recosidos de una piel tan antigua
que ya nadie recuerda el cuerpo en que nacieron.
El beso de la Aurora que estremece a los pinos
y el ritmo del bordón percutiendo la tierra.
Inicia la jornada. El camino prosigue
y Santiago me espera más allá.
Entre los brazos abiertos de Galicia.
Viana
Plaza del Coso de Viana

Pensamientos dl día

El arte está en los ojos de quien mira el objeto.

Moreno peregrino: más tostado por el lado izquierdo que por el derecho.

Hay días en los que no pensamos demasiado o en que los pensamientos se retrasan.

Índice de entradas

[ITALIANO]

Esercizio, ispirazione e street art

Sabato mattina cavaliere e scudiero si sono predisposti a salvare la distanza che li separava da Logroño. Avevano trascorso la notte nell’ostello di pellegrini Casa Mariela di Torres del Río, uno di quei paesi situati lungo il Cammino che si è sviluppato sotto la sua ombra e sembra di vivere principalmente di tutta l’attività che esso genera. Al piano terra dello stesso stabilimento c’è un negozio dove si può comprare tutto il necessario per andare avanti e per soddisfare i bisogni dell’ultima ora. Il banco dove si servono i clienti ha anche la funzione di reception per accogliere gli ospiti. Colui che chiude il negozio è Gustavo, un giovane boliviano che ci racconta che sua madre è arrivata in paese quindici anni fa, ha visto le possibilità economiche che offriva il posto e infine ha aperto questo ostello così come l’altro in paese, dove si trova la sala da pranzo per le cene e perfino una piscina nella quale il pellegrino può mettersi in ammollo dopo una giornata estenuante. Il menù e gli extra si pagano aparte, e tutto viene spiegato in ogni ostello appena arrivati, mentre ti stai ancora asciugando il sudore e stai tirando fuori dallo zaino la credenziale. In questo caso, la ragazza che ha ricevuto i camminatori gli ha dato dell’acqua fresca perché gli passasse la calura.

Catedral de Viana

Gustavo dà l’idea quando parla di avere una visione commerciale dell’esistenza. Non parla dello spirito del Cammino, della sintonia tra sconosciuti, del fervore per arrivare alla tomba dell’Apostolo. Si riferisce soltanto alla parte economica della storia, alle possibilità di crescita, di approfittare le occasioni che si presentano.

En cada rincón hay una obra de arte si miras con atención / In ogni angolo c’è un opera d’arte se guardi con attenzione. Foto de Andrea Zuppa

L’ostello Casa Mariela non è uno dei migliori, ma non è male, e l’ atmosfera, quando i pellegrini si sono già accomodati ed escono a bere qualcosa nei tavoli collocati davanti all’ingresso, è 100% cammino. I vicini del paese si siedono nella stessa piazza per raccontarsi i problemi, e contagiano con la loro familiarità i foresti, che poco dopo imitano quell’atteggiamento di vicinanza verso il prossimo da cui nascono le conversazioni interessanti o perfino a volte i rapporti di amicizia per tutta la vita.

Un pequeño pinar llegando a Logroño

La giornata tra Torres e Logroño sembrava sulla carta una di quelle più facili, ma subito è iniziata a estendersi la fama di spaccagambe della prima tratta, che ci ha messo in allerta. Invece non era così terribile come si mormorava. È vero che il camminatore deve sottomettere le gambe a uno stress considerevole, le salite e le discese si alternano velocemente e si sente lo sforzo fatto, ma l’esperienza delle tappe precedenti fanno sì che non si tratti di una prova difficile da superare. Niente di paragonabile col dover attraversare i Pirenei, ad esempio.

Comunque, succede spesso che il ricordo che porta a casa il pellegrino nel suo zaino non è legato a quelle caratteristiche del terreno che sapeva di dover trovare, ma con tutto quello che lo sorprende. Nessuno aveva mai parlato prima del Barranco de Cornava, discesa di circa 125 metri che il pellegrino deve affrontare dopo quella fase scomoda di cui parlano le guide. Si tratta di una discesa dolce, che si realizza quasi facendo le gimcane mentre si contempla ammirati il panorama, per cui l’ubriachezza in questo caso è nobile e benefica per lo spirito. Siamo circondati di pini e frutteti, e più giù si distingue il terreno frazionato con diverse consistenze: gli oliveti, i vigneti. Linee parallele, disegni geometrici dentro macchie irregolari di diverse tonalità che danno l’idea di formare un tessuto decorato con creatività da una modista alternativa. Così tanto ha apprezzato il cavaliere la visione del panorama che gli ha ispirato la Prima poesia inverso.

Adiós, Navarra. Hola, La Rioja.

La successiva sorpresa del Cammino è Viana, vecchia capitale del Regno di Navarra, che è letteralmente attraversata dalla rotta compostellana. Il pellegrino passeggia per il suo centro storico come per il salotto di un museo degno di ammirazione. Com’è successo a Puente de la Reina, il visitatore ha l’impressione che ci troviamo nel periodo degli encierros e che questi potrebbero finire nella Plaza del Coso, dove è situato il Balcón de Toros.

All’uscita del paese gli occhi dello scudiero scoprono un’opera di Street Art che non ha la pretesa di essere tale. È una delle sue qualità far diventare arte gli oggetti quotidiani, non perché li manipola in alcun modo, ma perché li guarda da un luogo dove non è solito ad arrivare il comune mortale. È lo sguardo dell’osservatore quello che trasforma la materia in arte. E i resti decadenti di un cartello pubblicitario possono diventare un collage astratto di bellezza indiscutibile.

Da lì in poi fino a Logroño, poco più. Il passo da una regione all’altra, che fa sentire l’emozione delle grandi traversate, un’ultima pineta vicina alla strada, che è sempre una buona compagnia, e il fiume Ebro, che ci riceve a Logroño, come il migliore ambasciatore possibile per il pellegrino esausto.

El Ebro recibe en Logroño al peregrino / L’Ebro riceve il pellegrino a Logroño

Poesia di Travesía

Il testo La puntura ci mostra una parte scura e difficile dell’adolescenza. Si tratta del sentimento depressivo, della tristezza esagerata senza motivo apparente, che appare un giorno e sembra di non aver soluzione. È come la puntura di un insetto che ti causa un intenso prurito insopportabile. E porta alla disperazione finché un giorno sparisce come è arrivato: inspiegabilmente.

La puntura
Cando penso que te fuches, 
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Rosalía de Castro

(...)
como si todo hubiera sido un
sueño equivocado.

Francisca Aguirre
Ci sono curve del paesaggio dove cresce l'angoscia,
e la nausea si arrampica sul petto,
non importa che sorga una fresca giornata
né che gli esseri umani applaudano alla tua presenza.

Se lo senti, non c’è un rimedio semplice.
E in quel caso acceleri per scappar di corsa,
fuggi come un codardo
finché non vedi il tuo volto riflesso
sulla ferma superficie dell’acqua
e noti con sorpresa
che quello da cui fuggi, corre anch’esso con te.

Ti viene in mente dopo
di abbandonare il peso che sopporti sulle spalle,
di rinunciare ai viveri e alla crema solare,
al sacco a pelo, ai vestiti, alle mappe
pur di liberarti dall’enorme zavorra.

Più tranquillo continui a camminare, impreparato e docile,
fiducioso, innocente,
finché non riconosci nella tua propria ombra
l’ostinata presenza del tuo vecchio nemico.

Deduci sconcertato che il Cammino è colpevole,
che non c’è alternativa a rinunciarci,
che ―anche se non sai come―
la miglior soluzione sarà la più tagliente
e consideri allora l’idea di saltare nel vuoto.
E quando sei sul punto di intraprendere il passo,
di toccar con le dita dei tuoi piedi l’abisso,
e mentre ti concentri
sul tuo contorno fragile, sulla tua pelle burbera,
sui tuoi muscoli tesi che le gambe sostengono,
sul tuo sangue che scorre confuso e smarrito,
sul mar delle tue cellule,
sulle orbite cieche dei tuoi atomi,
scopri che il motivo
che ti spinge a scappare all’improvviso non abita più in te.

Se riprendi la marcia,
non è perché hai capito cosa sta succedendo a casa tua,
è perché te ne accorgi che non puoi fare niente
davanti a quell’insetto nero e la sua puntura.

Forse non è successo.
Forse l’hai inventato.
Tanto lungo il sentiero,
tanto incerto il destino

Pensieri del giorno

L’arte risiede negli occhi di guarda l’oggetto.

Abbronzatura pellegrina: più arrostito il sinistro che il destro.

Ci sono giorni in cui non vi è pensiero ovvero tarda.

Indice del blog

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso. Jornada 6 / Giornata 6: Estella – Torres del Río

Km: 29 – Km totales: 142,6 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 1

[ESPAÑOL]

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Vídeo de la etapa realizado por el escudero / Vídeo della tappa realizzato dallo scudiero

Vino, bosque y penitencia

La sexta jornada de nuestro Camino acabó siendo la más dura hasta el momento, pero el inicio fue tan suave que no hacía presagiar en absoluto lo que nos esperaba. Dada la extensión de la etapa, decidimos rechazar la opción de desayunar en el albergue de Alfonso (Ágora se llamaba) porque nos habría exigido quedarnos hasta las siete. Le explicamos que no queríamos salir tan tarde y entonces él nos aconsejó pararnos en la estación de servicio que encontraríamos a la salida (es propio del buen anfitrión aconsejar a la competencia cuando es necesario). Así lo hicimos.

Una vez desayunados, retomamos las flechas amarillas que nos llevaban a atravesar las afueras del municipio hasta que fuimos ganando altura para encaminarnos al Monasterio de Irache, en cuyo idílico entorno crecen las viñas de la bodega del mismo nombre y se puede admirar la famosa fuente del vino. Funciona desde principios de los años noventa y dicen que da cien litros de vino al día, así que los más remolones se quedan sin el preciado elixir. En realidad, muchos peregrinos se darán cuenta de que de elixir tiene bien poco, y es solo una simpática curiosidad turística, pero tanto caballero como escudero no quieren dejar de decidir por sí mismos y, como no tienen vaso ni recipiente similar que les facilite la empresa, al escudero se le ocurre una solución bien práctica (para eso están los escuderos): utilizar la concha del peregrino adquirida el día anterior a modo de platillo, como aconsejaría su uso original. Salió del grifo un vinillo común mucho más parecido a lo que beberían los peregrinos medievales que a un caldo elegante de la zona, pero más de uno se lo bebería hoy mismo en buena compañía.

Monasterio de Irache

Contentos de haber visto una de las atracciones más famosas del Camino, proseguimos unas decenas de metros aún en dirección ascendente hasta que el Camino, como la vida, nos plantea una disyuntiva: a la derecha, algunas localidades más de la provincia; a la izquierda, principalmente bosque. Ambas opciones se unen en Los Arcos. Estamos de acuerdo en elegir el bosque.

Efectivamente, el bosque no decepciona. Los encinares y las coníferas nos acogen con la acostumbrada hospitalidad, nos alegran la vista y el olfato, y nos hacen breve la caminata. Pequeñas elevaciones, giros suaves a derecha e izquierda, cuestas arriba y abajo que dan sentido a la marcha y aceleran los latidos sin provocar excesivo cansancio. A veces el sendero cambia de idea y, en lugar de atravesar el bosque, lo bordea. Y entonces nos regala las panorámicas hermosas de estas tierras, las colinas, los cereales a lo lejos. Después de un buen trecho de kilómetros llegamos a Luquin, donde una vez atravesado el pueblo en un santiamén, salimos de nuevo a zona de cultivos con algunos pequeños huertos privados a ambos lados de la calle sin asfaltar.

Enseguida se percibe la voz de un vecino que habla con otro mientras este termina algún trabajo doméstico al otro lado de una valla. Se nota claramente que el primero tiene ganas de darle a la sin hueso.

- Que primero los hijos y después los nietos. Ni puñetero caso te hacen, pero bien que acuden cuando necesitan algo. Y cuando ya no puedes más y necesitas tú que estén ahí dando el callo, que te den por c… -su vecino asiente sin meter baza, pero se ve que está de acuerdo.
La fuente del vino / La fontana del vino

Pasamos de largo con un tímido saludo de cortesía y los hombres se quedan detrás departiendo sobre sus cosas, pero sin saber muy bien cómo, al poco tiempo nuestro campesino locuaz está a nuestro lado y nos ha preguntado ya de dónde somos. De ahí pasa a interesarse por nuestro destino y nos da explicaciones que no acabamos de atender porque nos basta con seguir las flechas amarilas para llegar a puerto. A los dos minutos nos ha descrito el horizonte, nos ha nombrado los pueblos que se ven al frente y nos dice que del otro lado de la nacional llegan los peregrinos que han preferido rechazar la opción del bosque. Luego, al llegar a la rotonda, hay una señal que indica: Los Arcos 9. Desde ese punto ya iremos todos juntos otra vez.

Las disyuntivas del camino

Antes de dejarnos escapar, le da tiempo a quejarse de los últimos incendios, cuya huella se aprecia en las lomas ennegrecidas que se notan hacia el oeste. Y cuando el fuego llega al cereal, ¡buuuuuuuuu! Y mueve los brazos de golpe hacia la derecha con velocidad para simular la propagación incontrolable de las llamas. Un desastre -concluye.

Según nuestro campesino locuaz, la culpa es de los ecologistas, porque para cualquier cosa hay que pedir permiso. Ni se limpia el monte, ni se dan permisos para sacar animales al monte, ni nada de nada. Y cada vez peor.

Nosotros elegimos el bosque / Noi abbiamo scelto il bosco

Después de su discurso reivindicativo, se. despide y se va. Cuando llegamos a la famosa rotonda, dejamos la soledad de la senda forestal y empezamos a notar a otros muchos peregrinos, cuyas caras y voces empiezan a resultarnos familiares.

El tramo hasta Los Arcos es largo y monótono, pero cuando ya han pasado tres de los nueve totales, nos sorprende un food truck de dos irlandeses que ofrecen bebidas y comida a un precio razonable. Sirve ese oasis de felicidad colocado estratégicamente a la sombra de unos pinos para reencontrarse con algunas caras conocidas, además de para hidratarse debidamente y comer algo ligero (un buenísimo gazpacho entre otras cosas), y para saber que alguno de los peregrinos piensa acabar la jornada en Los Arcos. En ese momento nos parece una sabia decisión, pero a la larga tal vez no compense, pues de ese modo se tendrán que afrontar dos etapas difíciles una detrás de otra: la de Logroño al día siguiente de 29 kilómetros y la de Nájera de casi 30. Nos convencemos, pues, de que adelantar la penitencia podrá ser beneficioso.

Nos quedan aún unos seis kilómetros hasta Los Arcos y ocho más hasta Torres del Río. El paisaje no carece de belleza, es cierto, pero el hecho de que el sol actúe a sus anchas así como el cansancio propio de cada final de jornada lo hacen especialmente duro. Hay que ingeniárselas para cubrirse lo más posible. La mochila parece descolocarse cada dos minutos y cuando se agarra al cuerpo, se diría que lo hace clavando las uñas en el primer lugar que encuentra libre.

Uscendo dal bosco

La conversación puede ayudar a que el suplicio se haga más corto. Me pongo a hablar con Ana, una de las colombianas con quien nos cruzamos alguna vez desde hace unos días. Está desubicada porque su compañera de viaje hoy ha hecho voto de silencio. Se tomó la pastilla del silencio, y yo necesito hablar -explica. Vive en España desde hace años, en la zona de Roncesvalles, y siempre sintió admiración por los peregrinos. Caminará hasta Logroño.

Cuando llegamos a Los Arcos, ellas como otros muchos desparecen. Nosotros entramos en una tienda para comprar algo de comer, y el escudero se compra además un sombrero para el sol, que se le antoja más eficaz que la visera con que afronta las travesías del desierto. Después de esa pausa, que se agradece, afrontamos los ocho kilómetros más duros hasta el momento, en que todas les sensaciones negativas se intensifican. Pero la fe no disminuye porque los mapas hablan. Todo llegará. Sabemos que justo antes de Torres está Sansol. Quienes no estén bien informados se llevarán un susto. Está pegado al destino final y el peregrino creerá, al leer su nombre, que se ha equivocado de ruta. Pero no. Escondido detrás está Torres. Por fin. Misión cumplida.

Pensamientos del día

Para saber cómo ha ido el día siempre hay que esperar hasta el final.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Disfruta de la sombra mientras puedas.

Bebe en la fuente,
disfruta del oasis:
todo se acaba.

Poema de Travesía

Con el poema Como ampollas pequeñas empieza el capítulo de la adolescencia de Travesía. En él he establecido un paralelismo entre la aparición de ampollas en los pies durante el Camino y la de los poemas en la adolescencia. Ambos surgen sin orden aparente como consecuencia de una actividad intensa (caminar, crecer), necesaria para desarrollar la propia personalidad, pero también implican un cierto sufrimiento. Los poemas (como otros escritos propios de adolescentes) surgen a menudo en un contexto de desazón nada agradable. La utilidad última es que obligan a pararse a pensar cómo resolver el problema. Habrá momentos en que creas que han desaparecido, pero tarde o temprano descubrirás que siempre vuelven.

Como ampollas pequeñas
Non so perché si formano, 
eppure mi affeziono e le chiamo per nome.

Valerio Magrelli
Nacen sin avisarte, como ampollas pequeñas
debajo de los pies. Te sientas un momento,
te examinas las plantas con cuidado: la derecha, la izquierda
y no hay nada que explique el escozor,
nada esa sensación de fuego entre los dedos
que al retomar la marcha se repite.

En esa edad
en que todo parece irreal e inconstante
llegan para quedarse, aunque se escondan,
aunque sean invisibles y se adviertan
tan solo cuando quieren detenerte.
Que te interrumpas,
que dejes todo lo que estás haciendo,
y te observes a fondo.
Que mires dónde estás, por dónde has ido,
la ruta que has trazado, la que quieres
acometer en ese prado virgen y no supiste.

Descubrirás que a veces te abandonan
para hacerte creer que ya eres libre.
Pero siempre regresan
los poemas.

[ITALIANO]

Vino, Bosco e penitenza

La sesta giornata del nostro Cammino è finita per essere fini a quel momento la più dura, ma l’inizio è stato così morbido che non faceva per niente immaginare quello che ci aspettava. Vista l’estensione della tappa, abbiamo deciso di rifiutare l’opzione di fare colazione da Alfonso (presso l’ostello Agora) perché ci avrebbe costretto a stare lì fino alle sette. Gli spieghiamo che non volevamo partire così tardi e ci consiglia fermarci alla stazione di servizio all’uscita della città (è tipico dei bravi hospitaleros consigliare la concorrenza quando è necessario). E quello abbiamo fatto.

Finita la colazione, abbiamo ripreso a seguire le frecce gialle che ci portavano ad attraversare la periferia della cittadina e guadagnando altezza lentamente ci siamo indirizzati verso il Monastero di Irache, nel cui idilico intorno crescono le vigne della cantina dello stesso nome e si può ammirare la famosa fontana del vino. Funziona dai primi anni novanta e dicono che versi cento litri di vino al giorno, così i più ritardatari rimangono senza il prezioso elisir. In realtà, molti pellegrini si renderanno conto che elisir non è un termine che gli si addice, ma che è piuttosto una simpatica curiosità turistica. Tuttavia, sia cavaliere che scudiero preferiscono decidere per sé stessi e, siccome non hanno né bicchiere né altro recipiente simile che gli permetta di risolvere la questione, viene in mente allo scudiero una soluzione tanto pratica (a quello servono gli scudieri): usare la conchiglia del pellegrino acquistata il giorno prima a mo’ di ciotolina. È uscito dal rubinetto un vinello comune molto più simile a quello che avranno bevuto i pellegrini medioevali anzi che ad uno elegante della zona. Più di uno, però, lo berrebbe volentieri in compagnia.

Contenti di aver visto una delle attrazioni più famose del Cammino, continuiamo per qualche decina di metri in su finché il Cammino, come la vita, non ci pone un dilemma: a destra altri paesi della provincia, a sinistra soprattuto il bosco. Le due opzioni si uniscono a Los Arcos. Siamo d’accordo nel scegliere il bosco.

Certamente, il bosco non ci delude. Le querce e le conifere ci accolgono con la solita ospitalità, ci rallegrano la vista è l’olfatto, e ci rendono breve la camminata. Piccole elevazioni, giri morbidi a destra e sinistra, salite e discese che danno senso alla marcia e accelerano i battiti senza stancarci troppo. A volte il sentiero cambia idea e, invece di attraversare il bosco, lo contorna. E allora ci regala le belle panoramiche di queste terre, le colline, i cereali più in là. Dopo parecchi chilometri arriviamo a Luquín, dove quando abbiamo attraversato il paese, usciamo di nuovo a una zona di coltivazioni con alcuni piccoli orti privati su entrambi i lati della strada sterrata.

Ondas / Onde

Ci arriva subito la voce di un vicino che parla con un altro mentre questo finisce dei lavori domestici dall’altro lato di una recinzione. Si percepisce chiaramente che il primo ha voglia di muovere la lingua.

- Prima i figli e dopo i nipoti. Non ti cagano neanche, ma quando ne hanno bisogno ti cercano e come. E quando non ce la fai più e sei tu quello che ha bisogno che loro ci siano, ti mandano a quel paese -il suo vicino annuisce senza intervenire, ma si vede che è d’accordo.

Li superiamo con un timido saluto di cortesia e i due uomini restano dietro a chiacchierare sulle loro cose, ma senza che ce ne accorgiamo, il nostro contadino loquace è un istante dopo accanto a noi e ci ha già chiesto di dove siamo. Poi si interessa della nostra destinazione e ci dà delle spiegazioni che non capiamo del tutto perché non ci serve altro per arrivare in porto che seguire le frecce gialle. Due minuti dopo ci ha descritto l’orizzonte, ci ha menzionato i paesi che si vedono più in là e ci dice che dall’altra parte della statale arrivano i pellegrini che hanno preferito rifiutare l’opzione del bosco. Poi, quando si arriva alla rotonda, c’è un segnale che indica: Los Arcos 9. Da quel punto in poi camineremo di nuovo tutti insieme.

Prima di lasciarci scappare, ha ancora tempo per lamentarsi sugli ultimi incendi, la cui impronta si percepisce sui pendii anneriti che si distinguono verso ovest. E quando il fuoco arriva al cereale, ¡buuuuuuuuu! E muove le braccia verso destra velocemente per simulare la propagazione incontrollata delle fiamme. Un disastro -conclude.

Secondo il nostro contadino loquace, la colpa è degli ecologisti, perché per qualsiasi cosa bisogna chiedere il permesso. Non si può pulire il monte, né danno i permessi per far uscire gli animali, niente di niente. E sempre peggio.

En Los Arcos nos reciben con cautela / A Los Arcos ci ricevono con cautela

Dopo il suo discorso rivendicato, saluta e se ne va. Quando arriviamo alla famosa rotonda, lasciamo la solitudine della senda forestale e cominciamo a notare molti altri pellegrini, le cui facce e voci iniziano a risultarci familiari.

Sansol, el último capítulo antes de Torres del Río / Sansol, l’ultimo capitolo prima di Torres del Río

La tratta fino a Los Arcos è lunga e monotona, ma quando ne sono passati tre dei nove chilometri totali, ci sorprende un food truck di due irlandesi che offrono bibite e cibo a un prezzo ragionevole. Serve questo oasi di felicità, collocato strategicamente sotto l’ombra dei pini, per rincontrarci con alcune facce conosciute, oltre che per idratarci come si deve e per mangiar qualcosa di leggero (tra le altre cose, un buonissimo gazpacho), e infine per sapere che alcuni pellegrini pensano di concludere la giornata a Los Arcos. In questo momento ci sembra una saggia decisione, ma a lungo andare magari non compensa, poiché in quel modo si dovranno affrontare due tappe difficili consecutivamente: quella di Logroño di 29 Km il giorno dopo e quella di Nájera di quasi 30. Ci convinciamo, quindi, che anticipare la penitenza potrà essere benefico.

Ci restano ancora sei chilometri circa fino a Los Arcos e altri otto per Torres del Río. Il paesaggio non manca di bellezza, è vero, ma il fatto che il sole faccia il suo seguito assieme alla stanchezza tipica di ogni fine giornata rendono il proseguo del cammino particolarmente duro. Bisogna arrangiarsi per coprirsi il più possibile. Lo zaino sembra dislocarsi ogni due minuti e quando si afferra al corpo, si direbbe che lo fa piantando le unghie nella prima parte del corpo che trova libera.

Cristo de la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río Fotografía de Andrea Zuppa.

La conversazione può aiutare ad alleggerire il supplizio. Mi metto a parlare con Ana, una delle due colombiane con cui ci siamo incrociati qualche volta negli ultimi giorni. Si trova disorientata perché la sua compagna di viaggio ha fatto oggi voto di silenzio. Ha preso la pastiglia del silenzio, e io ho bisogno di parlare -spiega. Vive in Spagna da anni, nella zona di Roncisvalle, e da sempre ha provato ammirazione per i pellegrini. Camminerà fino a Logroño.

Quando arriviamo a Los Arcos, loro due come molti altri spariscono. Noi entriamo in un negozio per comprar qualcosa di mangiare e lo scudiero compra anche un cappello per il sole, che crede sia più efficace del cappellino con cui affronta le traversate del deserto. Dopo quella pausa, di cui ringraziamo, affrontiamo gli otto chilometri più duri di quanti abbiamo percorso finora, nei quali tutte le sensazioni negative so intensificano. Ma L fede non diminuisce perché le mappe parlano. Tutto arriverà. Sappiamo che proprio davanti a Torres troveremo Sansol. Coloro che non sono informati si spaventeranno. È attaccato al traguardo finale e i pellegrini crederanno leggendo il suo nome di aver sbagliato. Ma no. Nascosto dietro Torres. Finalmente. Missione compiuta.

Pensieri del giorno

Per sapere com’è andata la giornata, bisogna sempre aspettare fino alla fine.

Non fare domani quello che puoi fare oggi.

Goditi l’ombra finché puoi.
Goditi l’oasi,
bevi dalla fontana.
Tutto finisce.

Poesia di Travesía

Con il testo Come piccole bolle inizia il capitolo dell’adolescenza di Travesía. In quei versi ho ho cercato di stabilire un parallelismo tra le vesciche dei piedi durante il Cammino e le poesie nell’adolescenza. Entrambi vengono fuori apparentemente senza un ordine chiaro come conseguenza di un’attività intensa (camminare, crescere), necessaria per sviluppare la propria personalidad, ma implicano anche una certa dose di sofferenza. Le poesie (come altri scritti adolescenziali) nascono spesso in un contesto di disagio profondo molto sgradevole. Se sono utili è perché ci si ferma per riflettere su come risolvere il problema. Ci saranno dei momenti in cui crederai che siano spariti, ma prima o poi scoprirai che tornano sempre.

Non so perché si formano, 
eppure mi affeziono e le chiamo per nome.

Valerio Magrelli
Nascono senza avvisarti, 
come piccole bolle sotto i piedi.
Ti siedi un attimo,ti esamini con cura le piante:
la destra, la sinistra e non c’è niente che giustifichi il bruciore,
niente quella sensazione di fuoco tra le dita
che nel riprendere la marcia si ripete.
A quell’età
in cui tutto sembra irreale e incostante
arrivano per restarci,
anche se si nascondono,
anche se sono invisibili e si notano
soltanto quando vogliono fermarti.
Che tu la smetta
di fare quello che ora stai facendo,
e ti osservi in dettaglio.
Che guardi dove sei e dove sei andato,
la rotta che hai tracciato,
quella che vuoi
intraprendere in quel pascolo vergine
e non ci sei riuscito.

Scoprirai che a volte ti abbandonano per farti credere che sei già libero.
E invece sempre tornano
le poesie.

El Camino Inverso – Il Cammino Inverso. Jornada 2 / Giornata 2: Roncesvalles – Zubiri

Km: 21,5 – km totales: 47,2 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa. Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer.
Resumen de la jornada. Riassunto della giornata

[ESPAÑOL]

Una calma inesperada

Entiendo a Caperucita Roja y su fascinación por el bosque. Si hay algo que me ha gustado especialmente de ir desde Roncesvalles a Zubiri es la presencia constante de enormes extensiones boscosas: hayas, robles, coníferas, un manto verde con reflejos de plata que te cubre literalmente y te hace sentir protegido, lo que refleja perfectamente esa niñez que en Travesía se corresponde con la etapa que nos ocupa. El bosque atlántico y mediterráneo es como una madre protectora que te permite caminar y equivocarte, pero nunca te abandona.

Desde el principio, con 14° de temperatura en el punto de partida, el cielo cubierto y un txirimiri tímido que acabó por retirarse, nos internamos en el Robledal de las Brujas sin protección (ni crema solar, ni gorra, ni falta que hacían). Por lo menos hasta después de haber caminado 13 km no empezó a abrirse ese mismo cielo y a hacernos pensar que tal vez no debíamos posponer la decisión de untarnos la crema. En el camino como en la vida es mejor no arriesgar esperando que el problema pase, y poner remedio enseguida a las dificultades, por nimias que parezcan. El recorrido engañaba porque siempre había un bosque a la vista que hacía albergar esperanzas, pero al final decidimos parar para protegernos del sol.

Cuando se ensanchan las miras, llegan los pastos en que pacen las bestias, vacas y ovejas con aspecto de felicidad antigua, como de égloga renacentista, el sendero se encarama hacia nuevas alturas por miedo a que lo tachen de aburrido, y el peregrino amante de los desafíos asequibles agradece la decisión.

Los asentamientos humanos también dan una alegría a la vista y al corazón sensible, por ejemplo en Burguete y sus casas de siglos adornadas con primor, que consiguen mantener la armonía del centro urbano, a pesar de algún edificio contemporáneo. Perros y gatos reposando su fatiga hereditaria en el frontón de Linzoain, donde los jóvenes jugarán a la pelota vasca en horarios más convenientes que aquellos en los que pasa el peregrino.

El final de la etapa hace olvidar la serenidad inicial porque la bajada se hace más pronunciada y el terreno se llena de nuevo de piedra hostil. Nos preguntamos por qué siempre termina lo bueno cuando más lo disfrutamos. Aun así, después de la etapa de ayer, esta ha sido un regalo indiscutible, lo que tal vez signifique que tiene razón quien dice que después de la tormenta siempre llega la calma.

Cuando llegamos a Zubiri, vamos directamente a comer al Bar Valentín, que tiene mesas fuera, ocupadas por peregrinos y gente del lugar. Encontramos sitio de milagro en una mesa para dos y entro en el local para pedir la comida (fuera habíamos visto ya su oferta de menús del día).

- Tienes que pedir y pagar aquí. Te llevas esto y cuando pite vienes y te llevas la comida. No hay camareros para las mesas porque nadie quiere trabajar -me dice el camarero.

Quiere parecer enfadado, pero no lo consigue. Su tono bromista y su ligero acento del Este no se lo permiten. Yo hago niños deberes a la perfección y como recompensa me llevo mi comida para reponer fuerzas como sólo el peregrino se merece.

Alguien nos aconsejó no quedarnos en Zubiri, pasar de largo y ir directos a Pamplona (20 km más). Craso error. El pueblo es agradable y el albergue Segunda etapa cómodo, poco masificado y limpio. Siempre hay quien en el camino decide complicarse la existencia. No ofendamos al destino ni creemos dificultades innecesarias. Ya vendrán ellas solas cuando toque. Como en la vida misma.

Además, la recepcionista del albergue y chica para todo es tremendamente servicial, simpática, expansiva y hasta cantarina. Cuando ya llevamos instalados una media hora, irrumpe de pronto como por una urgencia inaplazable tan solo para darnos un consejo que se le había olvidado: mañana no encontraremos nada abierto a medida que nos vayamos acercando a Pamplona.

Más tarde desde el primer piso se la oye dando instrucciones a un peregrino extranjero no muy ducho en la lengua de Cervantes. Repite muy despacio el código de entrada de la puerta como si el susodicho fuera sordo y luego “Y EMPUJAR”. El peregrino se debe de quedar a cuadros porque no sabe qué número es ese. “¿Empugar? -pregunta. “Sí, sí” -continúa ella con el mismo desparpajo. Repite los cuatro números “Y EMPUJAR…. EMPUJAR”. Y me la imagino desde arriba empujando una puerta imaginaria y hasta poniendo cara de esfuerzo para hacerse entender. Viva el espíritu del Camino.

Pensamientos del día

El bosque es un placer.

El nublado también tiene su encanto.

La brisa es un consuelo que siempre vuelve.
Deja a la espalda
la montaña más dura.
Entra en el bosque.

Índice de entradas

Poema de Travesía

Después de atravesar los Pirineos, el peregrino ya ha nacido al camino. En la etapa de hoy se inicia la infancia, por lo que en el poema Despertares he querido expresar ese momento de la vida en que el bebé, aún totalmente dependiente de su madre, empieza a reconocerse a sí mismo, a diferenciarse de su madre, a comprender que esa mano que mueve es parte de él, pero que los ojos que lo observan, el pecho que lo amamanta y la voz que lo arrulla son de otra persona. Esa persona es su centro vital, no puede ni siquiera concebir la idea de que no exista, pero por desgracia un día eso sucederá. Por suerte, aún no lo sabe. Es ese velo de ignorancia que es su mejor tesoro.

Es uno de los poemas que más me gusta de Travesía. Como otros del mismo libro, no tiene referencias directas a lugares del Camino, sino solo a la etapa vital que representa. Por eso, no hay razón para que hoy no hubiera escrito lo mismo.

Despertares

Un día descubres
que esa mano que siempre te acompaña
es parte de tu cuerpo
y puedes decidir lo que quieres que haga.
La entregarás a veces a modo de saludo.
Al enseñarla libre de piedra arrojadiza
entenderán los otros
que eres hombre de paz o mujer de palabra.

Pero quizás la uses en contra de tu prójimo
o tal vez solo quieras ocultarla
cuando la voz de alarma demande a los valientes.
Es una grave incógnita
que marcará por siempre tu destino
pero que aún no puedes resolver a tu antojo.

Otro día descubres
que los ojos que observan
cómo te mueves torpe a través de los días
(esos que van mirando
tu vida con afecto
y nunca se arrepienten de gastarlo contigo)
jamás te pertenecen
y tampoco esa voz
que te acuna en la noche,
ni ese pecho templado que te abriga
y te da de comer sin pedir nada a cambio.

Aunque en este momento no parezca posible,
aunque en este principio de la calle ascendente
esa verdad te duela como ninguna otra,
podrás seguir andando sin ella en un futuro,
y deberás hacerlo.
Pero en estos instantes la vida te regala
un velo de ignorancia que es tu mejor tesoro.
Una dote preciosa que carece de oro.

[ITALIANO]

Una calma inaspettata

Capisco Cappuccetto Rosso e la sua attrazione per il bosco. Se c’è qualcosa che mi è piaciuto particolarmente nell’andare da Roncisvalle a Zubiri è stata la presenza costante di enormi foreste: faggi, roveri e conifere, un manto verde con riflessi di argento che letteralmente ti copre e ti fa sentire protetto, il che riflette perfettamente quella infanzia che in Travesía corrisponde con la tappa di oggi. Il bosco atlantico e mediterraneo è come una madre protettrice che ti permette di camminare e di sbagliare, ma non ti abbandona mai.

Dall’inizio, con 14° di temperatura nel punto di partenza, il cielo coperto e una finissima pioggia timida che finalmente si è ritirata, ci siamo addentrati nel Rovereto delle Streghe senza protezione (né crema solare, né cappellino, dato che non ne avevamo bisogno). Almeno fin quando non avevamo percorso 13 km, non si è aperto quello stesso cielo. Questo voleva dire che magari non dovevamo posticipare la decisione di metterci la crema solare. Sul cammino come nella vita è meglio non aspettare sperando che il problema passi, e trovare subito un rimedio alle difficoltà, anche se sembrano insignificanti. Il percorso ingannava perché c’era sempre un bosco in vista che faceva nutrire speranze, ma alla fine abbiamo fatto una sosta per proteggerci dal sole.

Quando si dilata la visuale, arrivano i pascoli dove le bestie brucano, mucche e pecore con l’aria di una antica felicità, come di egloga rinascimentale, il sentiero si arrampica verso nuove altezze per paura di essere considerato noioso, e il pellegrino amante delle sfide sostenibili ringrazia per la decisione.

Anche gli insediamenti umani danno allegria alla vista e al cuore sensibile, per esempio a Burguete e le sue case addobbate con cura, che riescono a mantenere l’armonia del centro urbano, nonostante qualche palazzo contemporaneo. Cani e gatti riposano la loro fatica ereditaria nel frontón di Linzoain, dove i giovani giocheranno a palla basca in orari più convenienti di quelli in cui passa il pellegrino.

La fine della tappa fa dimenticare la serenità dell’inizio perché la discesa diventa più pronunciata e il terreno si riempie di nuovo di pietra ostile. Ci chiediamo perché le cose buone finiscono sempre quando più ce le stiamo godendo. Comunque, dopo la tappa di ieri, questa è stata un regalo indiscutibile, il che significa che magari ha ragione chi afferma che dopo la tempesta arriva sempre la calma.

Quando arriviamo a Zubiri, andiamo direttamente a pranzare al Bar Valentín, che ha dei tavoli fuori occupati da pellegrini e gente del luogo. Troviamo fortunatamente un posto in un tavolo per due, poi entro nel locale e ordino (fuori avevamo già visto la sua offerta di menù del giorno).

- Devi ordinare e pagare qui. Porti questo con te e quando fischia, vieni e ti prendi il cibo. Non ci sono camerieri per i tavoli perché nessuno vuole lavorare -mi dice il cameriere.

Vuole sembrare arrabbiato, ma non ci riesce. Il suo tono scherzoso e il suo leggero accento dell’Est non glie lo permettono. Io faccio i miei compiti alla perfezione e come ricompensa mi prendo il mio cibo per riprendere le forze come soltanto il pellegrino merita.

Qualcuno ci ha consigliato di non rimanere a Zubiri, superarlo e andare direttamente a Pamplona (20 km in più). Grosso errore. Il paese è carino e l’ostello Seconda tappa confortevole, poco massificato e pulito. C’è sempre chi sul cammino decide di complicarsi l’esistenza. Non offendiamo il destino né creiamo delle difficoltà inutili. Arriveranno da sole quando toccano. Proprio come succede nella vita.

Inoltre, l’hospitalera dell’ ostello e tuttofare è molto disponibile, simpatica, espansiva e perfino melodiosa. Dopo che ci eravamo già accomodati da una mezz’oretta irrompe nella stanza come fosse un’urgenza per darci un consiglio che si era prima dimenticata: domani non troveremo niente di aperto man mano che ci avvicineremo a Pamplona.

Più tardi dal primo piano la si sente dare istruzioni a un pellegrino straniero che non ha molta dimestichezza con la lingua di Cervantes. Ripete molto lentamente il codice di ingresso come se il suddetto fosse sordo e dopo aggiunge “E SPINGERE”. Il pellegrino è rimasto probabilmente di stucco perché non sa di quale numero si tratti. “Spignere?” -domanda. “Sì, sì” -continua lei con la stessa disinvoltura. Ripete i quattro numeri e “E SPINGERE…. SPINGERE”. Da sopra io me la immagino spingendo una finta porta, facendo pure il gesto come se dovesse realmente sforzarsi per aprirla. Evviva lo spirito del Cammino.

Cómo no recordar Secretos del corazón.
El gato del frontón de Linzoain / Il gatto del frontón di Linzoain
Para reponer fuerzas / Per riprendere le forze

El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 3 / Giornata 3 : Zubiri – Pamplona

Km: 20,4 – km totales: 67,6 – ampollas / vesciche: 0

Perfil de la etapa / Profilo della tappa. Guía Eroski Consumer
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Vídeo de la jornada realizado por el escudero / Vídeo della giornata realizzato dello scudiero

Un checo, un río y una panorámica.

Esta mañana no nos hemos puesto pronto en camino. Nos hemos despertado con las primeras luces y después de prepararnos y de despedirnos de David y Rafa, nuestros únicos compañeros de habitación, hemos buscado un sitio para desayunar. El caminante precavido se preocupa de adquirir víveres que le vayan satisfaciendo las necesidades más elementales, pero en este caso tanto caballero como escudero se han dormido en los laureles y se han quedado despiertos hasta cuando no deberían componiendo párrafos y traduciendo frases para informar al lector de sus vicisitudes. Así pues, ante el desalentador panorama del pueblo adormecido, se han abalanzado sobre las máquinas expendedoras de comestibles para urgencias peregrinas (colacao y galletas, como en la tierna infancia, zumo de naranja y torta txantxigorri, para darle un toque local al desayuno.

Puente de la Rabia, Zubiri.

Sentados en la calle San Esteban y dispuestos a hincarle el diente a lo comprado, se me ocurrió girar la esquina y echarle un vistazo al bar Valentín del día anterior, por si las moscas. Y descubrí con asombro que estaba abierto. Cambio de planes. A la buchaca todo lo que teníamos entre manos y a desayunar como Dios manda.

- Dos cafés con leche y, para mí, una de estas, que no sé cómo la llamas.
- Caraculo, digo, caracola -el camarero gracioso sigue haciendo de la suyas por la mañana.

Le respondo con una sonrisa.

- A un checo se lo puedes perdonar -contesta a una observación inexistente.

Es expansivo y le gusta hablar, así que le sigo la corriente como mejor se me ocurre.

- ¿Eres checo? Pues yo hablo checo -me mira con expresión de incredulidad.

- Ukoncete výstup a nástup dveře se zavírají.

Pepe (así lo llaman los oriundos) me mira con los ojos como platos.

– ¡Has viajado mucho por el metro de Praga!

Creo que no está muy acostumbrado a ser él el sorprendido.

- Me lo aprendí la primera vez que fui a Praga, en el 93, y cada vez que conozco a un checo se lo digo.

- Además, lo dices perfecto.

Sé que no es verdad, pero acepto el cumplido, porque forma parte del juego. ¿Qué hará un checo como él en un sitio como este? Con la barriga llena, nos despedimos del camarero guasón y seguimos nuestro camino.

Otra cara del camino / Un’altra faccia del camino

Llegados a este punto, al peregrino los dedos empiezan a antojársete huéspedes. Los paisajes se le mezclan en la memoria y empieza a tener dificultad para ordenar los recuerdos de hace apenas unos días y asociarlos a los lugares que acabo de conocer. No llega a imaginar cuál será el estado de confusión al final del camino, tras más de treinta días de viaje en más de treinta destinos diferentes.

El río Arga en su esplendor / Il fiume Arga nel suo splendore

Esa es la sensación de la primera parte de la jornada de hoy. Es cierto que se pasa poco después de dejar Zubiri por una zona industrial única en el recorrido, pero luego los primeros kilómetros se parecen al encuentro con alguien conocido: pastos, senderos, pequeños bosques, rebaños de ovejas que me recuerdan que estoy durmiendo poco, como si el camino velara por mí e intentara garantizar mi descanso.

Poner puertas al campo

La segunda sensación del día es el Arga. Más que una sensación, un cúmulo de ellas, todas agradables. Se muestra como torrente, se crece en algunos puntos formando cascadas poco estrepitosas y dóciles que casi arrullan al peregrino como una presencia benévola. A veces lo pierdes de vista, pero sabes que sigue estando cerca: si no lo ves, lo oyes, lo intuyes, lo recuerdas, te reencuentras con él vestido de otra guisa o adornado con puentes nuevos como si solo quisiera sorprenderte.

El camino serpentea / La strada serpeggia

La tercera y última parte del recorrido empieza con la subida pronunciada que nos lleva hasta Arre y Villava. Asequible sin duda, pero que obliga a tomar un descanso y beber agua. Además, ya que el sol acaba de hacerse hueco (el día nos ha reservado de nuevo un tiempo inmejorable para la caminata), aprovechamos para ponernos crema protectora. Desde el sendero se puede admirar el valle de Esteribar, que acabamos de abandonar. Villava, pueblo ya muy próximo a Pamplona, es como un tobogán que nos lleva casi sin darnos cuenta hasta la capital, pues la periferia de la ciudad es ya casi una continua sucesión de edificios de innegable estética moderna. Después de Burlada, nos encontramos de nuevo con el Arga que nos lleva casi de la mano hasta Pamplona, a la que entramos por el puente de la Magdalena

Nos hemos encontrado a gente amable que nos indicaba la dirección de las flechas amarillas cuando nos despistábamos. Hacia allá, siguiendo el río. Que era un poco como decir over the rainbow

Renglones torcidos / Linee storte, de Andrea Zuppa

Pensamientos del día

Si un checo puede hacer chistes en español, no es verdad que la inteligencia de la especie esté disminuyendo.

Mi mochila es una caja de sorpresas.

Algo que no te puedes echar a la espalda son los pies.

Murmura el agua,
se calla cuando escuchas.
Para que vuelvas.

Poema de Travesía

Primer paso es el poema de Travesía que corresponde a esta etapa del camino. Se centra en el momento en que se empieza a andar y se entiende que el espacio circunstante es una oportunidad única de libertad. Un instante único e irrepetible.

En este caso hay, además, una referencia a un punto del Camino: la ciudad de Pamplona (Iruña, su nombre en euskera). Refleja la fascinación del caminante por llegar a la primera ciudad del recorrido y simboliza las grandes oportunidades de la vida, que aparecen en contadas ocasiones, como las escasas cinco o seis ciudades del Camino Francés en sus más de treinta etapas.

También incluye la primera alusión del libro a la posición erecta del homo sapiens, que también es homo erectus. Algo que lo define en cierto modo.

Primer paso
Pour l’enfant, amoureux de cartes et d’estampes, 
L’univers est égal à son vaste appétit. Ah! Que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!

Charles Baudelaire
Este principio, este primer paso,
este erguirse despacio sin ayuda,
dejar de gatear mientras el río
te acompaña y los puentes te celebran. Este ver hacia donde el horizonte
te muestra que atardece,
este aprender a andar en solitario
tiene algo de esperanza y de proyecto.
Este llegar a Iruña caminando...
Hay algo de leyenda en los inicios.

Un ceco, un fiume e una panoramica

Questa mattina non ci siamo messi in cammino molto presto. Ci siamo svegliati con le prime luci dopo di esserci sistemati e di aver salutato David e Rafa, i nostri unici compagni di stanza, abbiamo cercato un posto per fare colazione. Il camminatore meticoloso si preoccupa di acquistare i viveri che gli servono per soddisfare i bisogni più elementari, ma in questo caso il cavaliere e lo scudiero sprovveduti sono rimasti svegli fino a tardi a comporre paragrafi e tradurre frasi per informare il lettore delle loro vicende. Così, davanti alla desolazione del paese ancora addormentato, ci siamo buttati sui distributori automatici di merendine e bevande pronti per le urgenze pellegrine (colacao e biscotti, come nella tenera infanzia, succo di arancia e torta txantxigorri, per dare un tocco locale alla colazione.

Seduti su una panchina della calle San Esteban e pronti per addentare l’acquisto, mi è venuto in mente di girare l’angolo e buttare l’occhio, non si Sto arrivando! Mai, sul bar Valentin del giorno prima. E ho scoperto con sorpresa che era aperto. Cambio piani. In tasca tutto quello che avevamo fra le mani, e a fare colazione come Dio comanda.

- Due caffè latte e, per me, una di queste, che non so come chiami.

- Caraculo [faccia da culo], voglio dire, caracola [girella] -il cameriere scherzoso continua a suo modo il mattino dopo.

Gli rispondo con un sorriso.

- A un ceco puoi perdonaglielo -risponde a un’osservazione inesistente.

È espansivo e gli piace parlare, così gli do retta come meglio riesco.

- Sei ceco? Io parlo un po’ il ceco, sai? -mi guarda con espressione di incredulità.

- Ukončete výstup a nástup, dveře se zavírají.

Pepe (così lo chiamano i locali) mi guarda con gli occhi sbarrati.

- Hai viaggiato molto con la metropolitana di Praga!

Penso che non sia molto abituato ad essere lui quello sorpreso.

– E lo dici proprio perfetto!

Lo so che non è vero, ma accetto il complimento perché fa parte del gioco. Cosa farà un ceco come lui in un posto come questo? Con la pancia piena salutiamo il cameriere burlone e continuiamo il nostro cammino.

Autorretrato con bastón / Autorretrato con bastone

Arrivati a questo punto, il pellegrino Inizia ad avere una certa confusione. I paesaggi si mescolano nella sua testa e inizia ad avere difficoltà a riordinare i ricordi di qualche giorno fa e ad associarli con i luoghi appena conosciuti. Non riesce ad immaginare quale sarà il suo stato di confusione alla fine del cammino, dopo più di trenta giorni di viaggio in più di trenta destinazioni diverse.

Quella è la sensazione della prima parte della giornata. È vero che finisce poco dopo aver lasciato Zubiri attraverso una zona industriale unica nel percorso, ma poi i primi chilometri rievocano l’incontro già avvenuto con qualcuno di noto: pascoli, sentire, piccoli boschi, greggi di pecore che mi fanno venire in mente che sto dormendo poco, come se il cammino si preoccupasse di me e cercasse di garantire il mio riposo.

Llegando a Villaba / Arrivando a Villaba

La seconda sensazione del giorno è il fiume Arga, Ma più che una sensazione, un insieme di esse. Tutte gradevoli. Si mostra come torrente, cresce in alcuni punti formando cascate poco rumorose e docili, che quasi cullano il pellegrino come una presenza benevola. A volte lo perdi di vista, ma sai che è ancora vicino: se non lo vedi, lo senti, lo intuisci, lo ricordi, ti rincontri con lui vestito in un altro modo oppure addobbato con ponti nuovi, come se volesse soltanto sorprenderti.

La terza e ultima parte del percorso inizia con la salita pronunciata che ci porta fino ad Arre e Villava. Senza dubbio, facile, ma ci costringe a fare una sosta e bere acqua. Inoltre, dato che il sole si è appena fatto spazio (il giorno ci ha riservato di nuovo un tempo perfetto per la camminata), ne approfittiamo per metterci la crema solare. Dal sentiero si può ammirare la valle di Esteribar, che abbiamo appena lasciato. Villava, paese molto vicino a Pamplona, è come uno scivolo che ci porta quasi senza renderci conto fino al capoluogo di provincia, visto che la periferia della città è quasi una continua successione di palazzi di innegabile estetica moderna. Dopo Burlada, ci troviamo di nuovo con l’Arga, che ci porta quasi per mano fino a Pamplona, dove vi entriamo attraversando il ponte della Maddalena.

Abbiamo trovato persone gentili che ci hanno indicato la direzione delle frecce gialle quando ci siamo persi. Verso là, seguendo il fiume! Che era come dire: over the rainbow!

Albóndigas de sepia, merecidísimas / Polpette di seppia, meritatissime

Pensieri del giorno

Se un ceco può fare scherzi in spagnolo, non è vero che l’intelligenza della specie sta diminuendo.

Il mio zaino è una scatola di sorprese.

Una cosa che non ti puoi mettere sulle spalle sono i piedi.
Mormora l’acqua,
quando ascolti sta zitta.
Ti fa tornare.
Pamplona, meta alcanzada / Pamplona, meta raggiunta

Poesia di Travesía

Primo passo è la poesia di Travesía che corrisponde a questa tappa del cammino. Si focalizza sul momento in cui si inizia a camminare e si capisce che lo spazio circostante è un’opportunità di libertà. Un istante unico ed irripetibile.

In questo caso c’è in più un riferimento a un luogo del Cammino: la città di Pamplona (Iruña è il suo nome in basco). Riflette il fascino che provoca nel camminatore arrivare alla prima città del percorso, e rappresenta le grandi opportunità della vita, che appaiono in rare occasioni, come le uniche cinque o sei città del Cammino Francese in più di trenta tappe.

Contiene anche la prima allusione del libro alla posizione eretta del homo sapiens, che è anche homo erectus. Qualcosa che in certo modo lo definisce.

Primo passo
Pour l’enfant, amoureux de cartes et d’estampes, 
L’univers est égal à son vaste appétit.
Ah! Que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!

Charles Baudelaire
Questo principio, questo primo passo, 
quest’alzarsi piano senza aiuto,
finir di gattonare mentre il fiume
ti accompagna e i ponti ti festeggiano.
Questo vedere fin dove l’orizzonte
sfoggia il suo tramonto,
quest’imparare a andar da soli
ha un filo di speranza e di progetto.
Quest’arrivare a Iruña camminando...
C’è un po’ di leggenda negli inizi.
In linea, di Andrea Zuppa