A veces me sucede que pienso: “ciertamente

y cuando se despegan mis labios dicen “nunca”.

O que decido hacer lo que no quiero

sin que nadie me obligue ni presione

en modo alguno,

como si me empeñara en no dar la razón

ni siquiera a mí mismo.

Como si hubiera discutido

delante del espejo,

y no pudiera soportar siquiera

al imbécil que mira desde enfrente.

Como si, no sé cómo, el enemigo

durmiera siempre bajo nuestra sábana

y bajo nuestra piel se despertara.

A veces me sucede que digo “¿por qué no?

después de haberme convencido

de que sólo habría que añadir: “ya basta”.

Decidme que a vosotros,

que como yo sois hombres o mujeres,

también suceden estas cosas tristes.

Francisco del Moral Manzanares