En el camino, rumbo al horizonte,

angelicales fósforos de nube,

plateado titilar,

los álamos que suben.

 

Uno tras otro van

marcándose el silencio,

alineando figuras insondables,

bostezando despiertos,

en la callada imagen

de la tarde.

 

Hasta llegar al fin

y sorprender inhóspita a la noche,

en el camino,

rumbo al horizonte,

angelicales fósforos de nube.

08.02.90 – Francisco del Moral Manzanares