Es la ilusión de haberte contemplado

ante mi amor, dejando tu hermosura,

la que hace llevadera tu bravura

rozando con al testa mi costado.

 

Duele mi corazón, mi boca abrasa,

mis pasos van muriendo poco a poco,

me voy emborrachando como loco

con ímpetu mortal, que me rebasa.

 

Toro de estirpe azul, sangre escarlata,

divina pulcritud que me enamora,

certero galopar que te engalana,

 

para no sucumbir ante tu estampa,

he de cambiar tu vida por la mía,

he de partir tu corazón de plata.

06.06.89 – Francisco del Moral Manzanares