Ha surcado la huella de tus ondas,

en un tiempo, muy lejos, mi mirada,

y feliz, entre ellas ese ha perdido,

gozando como eterna enamorada.

 

Y mi voz ha cantado tus romances

mi lágrima por ti ha sido sofocada,

mi corazón ha vivido contigo,

mi juventud, por ti ha sido sustentada.

 

Pero otro tiempo fue, maldito sea,

que me arrancaste dura las entrañas,

y con tu mano dura de asesino

sepultaste el rostro que yo amaba.

 

Y si en un tiempo fueron, no lejano,

lágrima, juventud y fiel mirada

de tu imagen por siempre enamoradas,

desde ahora mismo y también por siempre

el deseo interior de mi alma helada

es para ti dolor, pasión y muerte.

Marzo de 1989 – Francisco del Moral Manzanares