Suceso_lamentable_en_3er_concurso_punto_de_libro_2014

 

En la ciudad de Salou, a las dos horas treinta minutos del día de ayer, el magistrado de guardia del juzgado de instrucción número cuatro de Tarragona procedió al levantamiento del cadáver de un joven británico identificado como John B. Fullbottle, de 21 años de edad. Parece ser que la causa de la muerte del malogrado turista fue una fulminante parada cardiorrespiratoria, provocada a su vez por politraumatismo severo, debido a caída vertical uniformemente acelerada desde una altura aproximada de treinta metros.

Los servicios médicos de urgencia que, tras una llamada anónima, se personaron en el lugar, no pudieron hacer nada por prolongar la vida del muchacho. Minutos más tarde lograron identificar al autor de dicha llamada, que ha quedado a disposición de la policía, por ser aparentemente el único testigo del suceso. Fuentes judiciales no descartaban en un principio que este segundo individuo pudiera tener algún tipo de responsabilidad en el vertiginoso desenlace, pero una vez realizadas las necesarias comprobaciones, ha dejado de contemplarse esa posibilidad.

Parece ser que Peter O. Bigcan, de 22 años de edad y compañero de trabajo del finado en un gris supermercado inglés del condado de Berkshire, presenció los oscuros acontecimientos desde la calle, mientras jaleaba los torpes intentos de su desafortunado amigo por acceder al interior de la habitación de hotel en que ambos se albergaban, trepando por la fachada del mismo. Este diario, a la hora del cierre de la hodierna edición, no ha podido confirmar ninguna de las hipótesis que circulan sobre la causa de tan extraño y circense propósito.

La asociación de vecinos del barrio de Capellans, una vez consultados los servicios forenses sobre la eventualidad de que el fallecido, por propia capacitación biológica inexplicable pero remotamente posible, estuviera dotado de ventosas en las manos, de alas modelo Cupido, Mercurio o Arcángel San Gabriel, o bien de cualquier otro tipo de mecanismo capaz de luchar eficazmente contra la fuerza de la gravedad, ha decidido enviar a la Gran Bretaña una corona de flores con una directa, brutal y no por ello menos sincera dedicatoria: “Por gilipollas”. Representantes del comité de normalización lingüística de la ciudad han declarado que, ante la falta de acuerdo de varios miembros de la mencionada asociación de vecinos sobre la idoneidad de términos como torracollons, txitxarel·lo, capsigrany, poca-solta o gamarús, decidieron utilizar para tan noble propósito el término castellano.

 

Francisco del Moral Manzanares