Cuando he despertado ya no había palabras.

Todo hoy era oscuro.

He querido en vano levantar los párpados,

pero no se pueden abrir nuevamente

los ojos abiertos.

¿Dónde estaban todos?

He buscado al lado, detrás, más al frente,

a la vuelta oculta de mi espalda gélida.

Nadie había en la sombra.

La sombra está llena de nadas pequeñas.

Hoy he descubierto pasillos eternos

que cavan espacios negros entre ellos.

He andado ciudades desiertas en círculos.

Círculos de círculos circundando círculos.

Luego, las paredes de madera negra.

¿Dónde estaban todos?

Quizás para siempre cruzaron el linde

semioculto y quieto del que no se vuelve.

Hoy siento que todos se han ido de pronto.

¿Por qué me han dejado?

Me duermo de nuevo queriendo olvidarlo

cuando una amapola florece en mi vientre.

Francisco del Moral Manzanares