Sé que quiero morir cerca del agua,

correr con la corriente que no tiene recuerdos,

liberando las piedras pobladas de poemas.

Sumergirme en la tierra, en el lecho permeable

del que bebe la hierba que adorna las orillas,

abrir los brazos llenos de abrazos desprendidos

y cantar con el aire, aunque llore el silencio.

Sé que quiero morir cerca del agua

y barrer con la lengua los ojos de los puentes,

para guiñar con ellos a la vida los míos.

Desprenderme del todo del peso más liviano

y bailar con las ondas, entregado a la espuma,

competir con el curso por la curva más bella

y dibujar remansos con mi aliento más último.

Y, aunque viva mi risa por el agua más clara,

sé que habré de morirme sorprendido en el aire,

cuando la noche brote, rota ya la mañana,

porque el viento no quiere compartirme con nadie.

Francisco del Moral Manzanares